Opinión │La crisis climática global o mundial

En esta ocasión, ayllu ha considerado pertinente referirnos a la crisis climática que nos afecta y a la que algunos prefieren llamar cambio climático. Nada de eso, a las cosas por su nombre real, se trata de una gran crisis climática y nos afecta a todos, pero especialmente a los que vivimos en ecosistemas de alta montaña y en una costa desértica, como es nuestro caso.

El tema es bastante amplio, por lo que éste será el inicio de una serie de programas, que nos permitirán comprender el fenómeno y tengamos mejores elementos para diseñar e implementar medidas de mitigación y de adaptación, a todo nivel; es decir, a nivel personal, familiar, interfamiliar, empresarial y comunal, pero especialmente en los distintos niveles de gobierno como son el distrital, el provincial y el gobierno regional.

En el artículo vamos a referirnos a nuestro futuro climático inmediato, que todo indica se viene con una severa sequía.

En una nota de prensa de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), del 29 de octubre del 2020, se nos alerta sobre el posible desarrollo de un fenómeno conocido como “La Niña”, que es lo contrario al fenómeno “El Niño”, muy conocido por todos nosotros, sino recordemos “El Niño” costero del 2017 que tanto daño nos causó y del cual aún no nos recuperamos del todo, especialmente en la vertiente occidental.

Señala el informe, lo siguiente:

“La Niña” se ha instalado, y se espera que persista hasta el próximo año, afectando las temperaturas y los patrones de precipitación y tormenta en muchas partes del mundo”. 

“La declaración mundial sobre el desarrollo de un episodio de “La Niña” sirve de base a los gobiernos para movilizar la planificación en sectores sensibles al clima, como la agricultura, la salud, los recursos hídricos y la gestión de desastres. En la actualidad, la OMM está intensificando el apoyo y asesoramiento que presta a los organismos humanitarios internacionales para que se puedan reducir los efectos entre los más vulnerables en un contexto en que se ha puesto a prueba la capacidad de afrontamiento a causa de la pandemia de COVID-19”. 

“Se espera que el episodio de “La Niña” de este año sea moderado a intenso. La última vez que se registró un episodio intenso fue en 2010/2011, seguido de un episodio moderado en 2011/2012”. 

“La Niña” es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, los vientos, la presión y las precipitaciones. Por lo general, tiene efectos en el tiempo y el clima contrarios a los de “El Niño”, que es la fase cálida del fenómeno denominado “El Niño”-Oscilación del Sur (ENOS)”.

“El Niño” y “La Niña” son importantes condicionantes naturales del sistema climático de la Tierra. Pero todos los fenómenos climáticos naturales se producen actualmente en un contexto de cambio climático que es producto de la actividad humana, que está exacerbando las condiciones meteorológicas extremas y que está afectando el ciclo del agua.

«La Niña” tiene típicamente un efecto de enfriamiento de las temperaturas globales, pero este enfriamiento queda más que compensado por el calor atrapado en nuestra atmósfera por los gases de efecto invernadero. Por lo tanto, el 2020 sigue en camino de ser uno de los años más cálidos de los que se tiene registro.

La OMM afirma que hay una alta probabilidad (90 %) de que la temperatura de la superficie del océano Pacífico tropical se mantenga en los niveles característicos de “La Niña” hasta finales de 2020, y tal vez hasta el primer trimestre de 2021 (55 % de probabilidad). Esto se produce después de más de un año con condiciones neutras del ENOS (es decir, donde no se registraron condiciones propias ni de “El Niño” ni de “La Niña”). 

Es importante tener en cuenta que “El Niño” y “La Niña” no son los únicos factores que condicionan las características climáticas a escala mundial y regional. Además, no hay dos episodios de “La Niña” o de “El Niño” que sean iguales: sus efectos en los climas regionales pueden variar en función de la época del año y de otros factores. Por ello, las instancias decisorias siempre deben consultar los pronósticos estacionales más recientes para obtener la información más actualizada.

Por esta razón, la OMM está ampliando el conjunto de información estacional que se proporciona a través de los Foros Nacionales y Regionales sobre la Evolución Probable del Clima y ha aumentado la frecuencia de publicación del Boletín sobre el clima estacional mundial, que ha pasado de ser trimestral a mensual. Y que estaremos compartiendo con todos ustedes.

Culmina el informe señalando que se tiene una altísima posibilidad de que este verano sea muy seco, es decir lluvias por debajo de lo normal. Ya lo estamos viendo, las lluvias están ausentes en comparación con el verano pasado. Por este motivo, algunos lugares más que otros, posiblemente tengan un severo estrés hídrico, nos referimos especialmente a las poblaciones de la Cordillera Negra, en sus 2 vertientes.

Este problema se suma a la pandemia del COVID-19 y al reciente brote de la Difteria. ¿Podemos hacer algo para mitigar los efectos? Claro que sí, y empecemos por los incendios forestales.

El Centro de Operaciones de Emergencia Regional de Ancash, recientemente ha emitido un reporte sobre los incendios ocurridos en la región este año (ver gráfico). Veamos algunas cifras:

En lo que va del año, se han producido 282 incendios forestales en Ancash. Estos episodios por provincias es como sigue: Aija 4, A. Raimondi 2, Asunción 14, Bolognesi 16, Carhuaz 24, C.F. Fitzcarral 5, Casma 1, Corongo 12, Huaraz 48, Huari 37, Huarmey 1, Huaylas 24, M. Luzuriaga 7, Ocros 2, Pallasca 18, Pomabamba 7, Recuay 18, Santa 7, Siguas 8 y en Yungay 26. Haciendo un total 282 incendios forestales.

Menciona el mismo reporte, que se han calcinado más de 9,782 hectáreas. Se han destruido 6,476 ha de pastos, 485 ha de bosques (que incluye plantaciones de pinos y eucaliptos y bosque nativo) y se han visto afectados 446 ha de cultivos. Un dato más, de todas las hectáreas afectadas por los incendios forestales, 2,372 se encuentran dentro del Parque Nacional Huascarán.

Los meses en los que han ocurrido los incendios forestales son: Enero 1, Mayo 6, Junio 29, Agosto 93, Septiembre 56, Octubre 40 y Noviembre 48.

Pero lo más terrible de los reportes del COER sobre los incendios forestales, es que todos ellos tienen un origen antrópico, es decir son incendios provocados. Ya sea por descuido o intencionalmente. Esto tiene que parar, si seguimos pagaremos todos las consecuencias, ya que los incendios incrementan de manera directa los efectos nocivos de la crisis climática. La consigna para todos nosotros debe ser ni un incendio forestal más en nuestra región, Literalmente nos estamos suicidando.

Como podemos deducir los incendios matan todo, plantas, animales y microorganismos del suelo. Todo queda calcinado. La superficie negra que deja el incendio, capta toda la radiación solar y la convierte en calor incrementando la temperatura ambiental. Además, se reduce la capacidad de captación e infiltración del agua en el suelo.

El hollín es llevado por los vientos a los nevados acelerando su gradual destrucción, un dato,  desde 1970 a 2017 la superficie glaciar de la Cordillera Blanca se ha reducido en más del 50%, así afirma el Inaigem y la ANA. En poco tiempo nos quedaremos sin nuestra mayor reserva de agua dulce y el turismo se verá seriamente afectado.

Tenemos que comprender que nuestros mejores aliados para mitigar la crisis climática son los bosques y los estamos quemando.

El problema de los incendios es nacional, este año ha sido especialmente intenso en casi todas las regiones del país. Felizmente se está avanzado algo en sancionar a los responsables. Es bueno saber que hay una sentencia judicial sancionando a un responsable en el Cusco. 

Un diario local lo informa así: “La Corte Superior de Justicia del Cusco ha logrado dictar una primera sentencia contra un sujeto que inició un incendio forestal y que provocó graves daños al ambiente, el sentenciado en Néstor Madera Ccama (20) a quién la justicia dictó 2 años de pena suspendida. Se precisó que dicha persona fue intervenida el 28 de Octubre, luego que provocó el fuego y tras las acciones de Ley aceptando su responsabilidad se acogió a la figura de terminación anticipada”.

Continúa el reporte señalando: “En la mencionada fecha el fuego iniciado en el sector de Huarán, provincia de Calca, provocó graves daños a las comunidades de Arín y Tacllapa arrasando alrededor de 200 ha. Regis Dueñas Romero, de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, fue quien formalizó la denuncia e implementó las acciones para lograr la sanción. Además de los 2 años de pena suspendida el sentenciado deberá pagar la suma de 5 mil soles como reparación civil a favor del Estado y realizar jornadas de trabajo comunitario de reforestación por el plazo de 30 días.”

Es un buen ejemplo a seguir en Ancash, parecen penas ligeras, pero por algo se empieza. Esperamos que nuestra Fiscalía Ambiental de Ancash se ponga las pilas.

Bueno amigos y conciudadanos, esto es todo por ahora y seguiremos en sucesivos programa con el tema, próximamente hablaremos cómo los bosques nos pueden ayudar a mitigar los efectos de la crisis climática.

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