cuy Kuri

“Kuri”, la raza compuesta que asegura mayor rentabilidad

La nueva raza de cuy lograda en el INIA, denominada “Kuri”, se caracteriza por ser prolífica y precoz, alcanza su peso comercial de un kilo entre 8 y 9 semanas.  Esto lo convierte en un animalito con atractivo comercial, a diferencia de las décadas del 70, 80 y 90 cuando la crianza era una actividad doméstica para autoconsumo.

El avance en la mejora genética mediante el cruzamiento ha permitido tener a un cuy que rescata las mejores características de las razas “Perú”, “Andina” e “Inti”. ¿Qué se requiere para su masificación?

La decisión la tiene el sector privado, que tendría que invertir en pequeñas tecnologías –que no son complejas– y ampliar la investigación técnica y científica para producir una de las carnes más nutritivas del país, rica en proteína de calidad, en   ácidos grasos esenciales y en hierro.

Por ahora, el Perú tiene alrededor de 20 millones de ejemplares, pero lo ideal sería mejorar la productividad de los planteles para permitir una mayor oferta de cuyes en el mercado. Si se cuenta con 12 millones de reproductoras que lograran un Índice Productivo (IP) de 0.5 crías/hembra/mes, podría lograrse 6 millones de crías mensuales. Considerar que la especie tiene capacidad de producir un IP de 1.

La esclarecedora entrevista con la Ing. Lilia Chauca Francia, coordinadora del Programa de Cuyes del INIA, despeja todas las dudas.

Ing. Lilia Chauca Francia, coordinadora del Programa de Cuyes del INIA
Ing. Lilia Chauca Francia, coordinadora del Programa de Cuyes del INIA

Ing. Chauca, ¿en qué se diferencia la “Kuri” de las razas anteriores?  

Con las razas generadas y liberadas entre el 2004 y 2013 y luego de un largo proceso de selección, mediante cruzamiento se logró una nueva raza compuesta, denomina “Kuri”, que fue liberada en diciembre del 2021.   “Kuri”, es una raza precoz y prolífica, que ha rescatado las mejores características de las razas “Perú” (precoz), “Andina” e “Inti” (prolíficas), estas dos características de implicancia económica se traducen en mayor rentabilidad para el productor. Como investigadores, nuestra preocupación está en mejorar la genética, priorizando las características que redunden en rentabilidad, por ello se continua la selección por precocidad y prolificidad, pero sobre todo la supervivencia de las crías, con el fin de generar mayor rentabilidad para los productores. Asimismo, la estructura de la carcasa es importante, por eso evaluamos la relación músculo-hueso, estructura muscular, longitud de los huesos, índice cefálico, entre otras características.

– ¿Qué papel realiza el INIA en relación con la raza “Kuri”?

En lo que a nosotros corresponde, nuestro trabajo está orientado a mejorar la genética del animal, con razas precoces, con una edad de empadre a las ocho semanas de nacidas en caso de las hembras, y 12 semanas en los machos.  Con ello se lograr mejorar la fertilidad en las reproductoras que llega a 93%, en la raza “Kuri”.

Supera a las tres razas anteriores

“Kuri” es una raza compuesta; en su proceso de formación se ha podido fijar los mejores atributos de las razas aportantes. Se caracteriza por tener una alta capacidad cárnica, con un 73.5 % de rendimiento de carcasa, frente a 68-70 % del cuy nativo. Si se la compara con la “Perú”, es ligeramente superior. En peso corporal, la raza “Kuri” supera a la “Andina” en   un 19.3 % y a la “Inti” en  un 12.7 %. Supera en tamaño de camada en un 41 % a la raza “Perú”, disminuye la frecuencia de nacidos muertos en 4 % y reduce la mortalidad durante la lactancia en 7 %. Además, ofrece un 20 % de proteína y 1,02 mg de hierro por 100 g de carne.  Alcanza su peso comercial de un kilo entre las 8 y 9 semanas de edad. El uso de esta raza en cruzamiento le permitirá al productor mejorar el peso de los cuyes regionales.

Rentabilidad

¿Y resulta rentable dicha crianza? 

La rentabilidad de esta actividad varía de acuerdo a la región, dependiendo de los pisos altitudinales que determinan su potencial productivo, sistema de producción, alimentación, bases genéticas,  aplicación de técnicas de bioseguridad y otros factores. La sierra norte es la que concentra mayor población de cuyes, seguida por la   sierra centro y luego el sur, estas tres  regiones se diferencian por sus pisos altitudinales lo cual determina su potencial productivo forrajero. En regiones con temperaturas altas la producción de cuyes es baja o nula.  En términos de rentabilidad, la crianza de cuy representa la caja chica de las familias criadoras y como crianza comercial, genera mano de obra.

– ¿Cuál es la situación del subsector cuyero en el país? ¿Avanzamos o retrocedimos?

La crianza de cuy, como una actividad ancestral está ligada a la mujer rural, constituye un producto alimenticio de alto valor nutricional que contribuye a la seguridad alimentaria de la población rural  y es la caja chica de los criadores. Igual que otros sectores productivos, la pandemia afectó también a la crianza de cuyes. Las restricciones en movilización, el cierre y la paralización de restaurantes limitaron la comercialización. La estrategia seguida por los criadores fue reducir la población de sus cuyes, sobre todo el plantel de reproductores.  Además, cambiaron la alimentación del animal,  priorizaron el suministro de forraje, el cual producían dentro de su sistema de producción, con lo cual no invirtieron en compra de alimento, esto determinó que su producción y productividad  mermara en relación a épocas normales. Con el levantamiento de las restricciones y el inicio de la reactivación  de los restaurantes en el 2021, los criadores de cuy empiezan a recuperar sus planteles. Lo que sí hay que destacar, es que quienes crían para autoconsumo, mejoraron su dieta con la ingesta de una carne  rica en proteínas,  ácidos grasos esenciales y otros nutrientes.

– ¿A cuánto asciende la población de cuyes? 

–  No contamos con los datos de los dos últimos años, es decir desde el  inicio de la pandemia hasta la fecha. Sin embargo, según la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2015-2019,  la población de cuyes en ese lapso se  incrementó en  3’205,710 cuyes, es decir, en el 2019 habían  19’725,802 ejemplares, correspondientes a  817,847 productores (ver gráfico Nº 1). Este incremento poblacional es consecuencia del uso razas mejoradas que mejoran su productividad y a la mayor demanda de los consumidores. Esto alienta a más personas  a incursionar en la crianza de esta especie,  como una alternativa económica y generadora   de fuentes de trabajo.

Gráfico Nº 1

Población de Cuyes en la ENA 2015 – 2019

 

– ¿Cuáles son las principales regiones productoras?

Las regiones con mayor población de cuyes son Cajamarca (3,796,468), Cusco (3,534,176) y Ancash (2,560,212), estas regiones concentran    el 50.14 % de la población total de cuyes del país. Le siguen    Apurímac, Junín, Huánuco, La Libertad y Lima, que manejan  entre 5 y 8% de la población. Las otras regiones tienen menor población de cuyes. Ver gráfico Nº 2.

Gráfico Nº 2

Población de cuyes por región

Fuente: Estadística Nacional Agropecuaria-ENA 2019.

Un kilo a los 56 días

– ¿Cuáles son las razas predominantes, y qué características las distinguen?

Los productores siempre buscaron un cuy que crezca rápido para que alcance su peso de comercialización en menor tiempo.  Por eso se difundió más la raza “Perú”, generada por el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), que  alcanza un kilogramo de peso a los 56 días;  las madres  paren dos crías por parto  y tiene    alto rendimiento de carcasa 72 %.   Es de color marrón claro con un tono rojo (alazán), que combina con cintillos blanco y ojos rojos. Luego, tenemos  la raza “Andina”, que es de color blanco, se caracteriza por tener buen tamaño  y alcanza un peso de un kilogramo a los 70 días.  También tenemos, la raza “Inti”. El productor prefiere el tamaño antes que el peso del animal, que en los casos de  “Andina” e “Inti”,  superan a la raza “Perú”, que determina mayor rentabilidad.  Estas razas se lograron entre el 2004 y 2013.

Entre 25 y 35 soles por carcasa

– ¿En qué radica la rentabilidad?

–  La rentabilidad de la crianza radica  en los precios altos de su carne, que dependiendo del tamaño del animal en el mercado, varía entre 22 y 30 soles por carcasa. Pero, si hubiera mayor oferta de cuy, el precio bajaría.

– ¿Qué se necesita para aumentar la población, Ing. Chauca?

– Para incrementar la población de cuyes se necesita aplicar  tecnología, lo que supone inversión que al final se recupera.   No siempre lo recomendable es aumentar la población de cuyes que maneja un productor, sino mejorar su eficiencia productiva. Esta crianza es como un ahorro, que los productores utilizan cuando tienen una emergencia.

En relación a las últimas cinco décadas, ¿la crianza de cuy ha cambiado? 

A diferencia de las décadas del 70, 80 y 90 en las que la crianza de cuyes se manejaba como una actividad doméstica, es decir, solo para autoconsumo, a partir del presente siglo esta actividad se convirtió en una actividad productiva, en donde surgieron las crianzas familiar-comercial y las comerciales.

¿Qué porcentaje de los galpones del país usa tecnología?

Dar una respuesta a esa pregunta sería muy arriesgado de mi parte.   Lo que sí puedo afirmar es que, por encuestas realizadas en el 2018 en Chota, Cajamarca, el porcentaje de crianzas   tradicionales en cocina era del 17 %, mientras que el 83 % era una crianza de traspatio, donde aplican tecnología. Hubo mucho esfuerzo por diferentes instituciones gubernamentales y no gubernamentales que promovieron la mejora de la crianza de cuyes. Ver gráfico Nº 3.

Gráfico Nº 3

Resultado de encuestas en colegios rurales, periurbanos y urbanos en Chota, Cajamarca

Fuente: INIA – Agrosavia 2016-18.

 50 años de investigación

¿Disponemos de tecnologías para mejorar la crianza de cuyes?

¡Por supuesto! El INIA lleva más de 50 años generando tecnología y transfiriéndola, pero la aplicación por parte de los productores es lenta, debido a la poca capacidad de inversión.  Un ejemplo de esa tecnología es la   cerca gazapera, generada en los 90 en el INIA, que reduce la mortalidad de animales por aplastamiento, de 22 a 7 %.

– ¿Cuál sería la fórmula para que los pequeños y medianos criadores puedan incursionar exitosamente en la transformación y generación de valor agregado de la carne de cuy? 

– La comercialización antes era por unidad de animal vivo. Ahora se vende en carcasas, refrigeradas o congeladas y con buen empaque. Eso ya es una forma de transformación. Pero si se refiere a industrialización, el costo del producto final es elevado, por el  costo de la materia prima. La transformación  del producto podría darse si hubiera mercado con precios competitivos como para ofertar enlatados o embutidos.

– ¿Cuál es el volumen de carne de cuy que se produce en el país y qué destinos tiene? 

–  Considerando una población estable de casi 20 millones de ejemplares, puede estimarse que bajo condiciones de una mediana tecnología el plantel de madres sería de 11 millones; si se considera un Índice Productivo (IP) bajo de 0.3 de IP, se tendrían disponibles 3.3 millones de cuyes mensuales, que representa en peso vivo 2.64 toneladas por  mes y en carcasa 1.8 t/mes. Si se analiza la data con un peso promedio de saca al mercado de 1 kg, el IP 0.4 y el rendimiento de carcasa de 68 %, la producción anual seria 35.9 t de carne. Bajo estas condiciones el consumo per cápita mejoraría notablemente. En relación  a la exportación, el INIA tiene experiencia en exportar reproductores cruzados. Actualmente hay pequeñas experiencias en exportación de carne, que se transporta por vía aérea, pero no hay una partida arancelaria específica para cuyes.

– ¿Cuál es el consumo per cápita de carne de cuy en el país? 

– No existen estadísticas de oferta y demanda, los parámetros productivos son diferentes entre regiones y sistemas de producción. El consumo per cápita reportado es bajo, pero aquí no está considerado el autoconsumo familiar. Esto es así porque hay pocas granjas formales, por lo que no permite contar con una información sistematizada de cuántos cuyes salen al mercado de consumo.

Hay déficit de forraje

– ¿Cuáles son los principales obstáculos que frenan el desarrollo de este subsector, Ing. Chauca?

–  Lo que frena el crecimiento de la crianza de cuyes es la poca disponibilidad de forraje por la poca área de terreno que tienen para su siembra. La crianza esta dispersa en áreas de minifundio. Los productores tienen más demanda de cuyes y buscan incrementar sus planteles, pero al mismo tiempo, sus animales se mantienen subalimentados.

Hay que preparar biológicos

– ¿Qué es lo más urgente que necesita el subsector cuyero?

–  Impulsar la investigación en la línea de sanidad, para reducir la mortalidad de los cuyes, por causa de diversas enfermedades. No existen tratamientos ni dosis específicas para el control de enfermedades,  no existen vacunas para prevenir las enfermedades esto determina que la población de cuyes esté con alto riesgo a enfermar. Una buena alternativa es preparar biológicos o vacunas para la prevención de Salmonella y E. coli, esto no solo permitirá mejorar la rentabilidad de la crianza sino minimizar riesgos,  lo que le daría más sostenibilidad a la crianza de cuyes.

 

 

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