Por: Teobaldo Ardiles Torres
Las cosechas de melocotones de Ambar, Huaura, y chirimoyas de Cumbe, únicas en el mundo, que antes debían cargarse al hombro o transportarse a lomo de acémilas, caminando a través de peligrosos senderos, por espacio de treinta minutos a dos horas, ahora se trasladan en pocos minutos a través de teleféricos, de doble cable, construidos por iniciativa de los agricultores, lo cual les evita pérdidas de mercadería y mejor conservación de las frutas que se envían al mercado local y se exportan por barco hasta Europa.
La propuesta de una dirigente
La gran iniciativa del teleférico bicable comenzó con la propuesta que en el año 2012 hizo la Sra. Jacky León Espíritu, entonces presidenta de la Asociación de Productores de Lucumay (APL), sobre la experiencia vista en el distrito de Ámbar, en el curso alto del río Supe, provincia de Huaura, región Lima. La Sra. León planteó sustituir el sistema tradicional de transporte de carga, que no solo resultaba más costoso, sino también inseguro, cambiándolo por un sistema seguro y económicamente viable.
Cosechas de mayo a julio
En Huarochirí los cultivos de chirimoyas y paltas están instaladas en terrenos con pronunciada pendiente, utilizando sistemas de andenería prehispánica, que les permite aprovechar clima, tierra, agua y experiencia óptimos para lograr una buena cosecha entre los meses de mayo a julio.
Los teleféricos han sido instalados en Parcahuasi para un recorrido de 450 metros; Hualal, para 100 metros; Lanca, para 330 metros; Ucro, para 550 metros, y Salpin, para 500 metros, todos en el distrito de San Mateo de Otao, provincia de Huarochirí, región Lima.

Alternativa a la falta conectividad
La capacidad de carga de cada teleférico varía: algunos de ellos pueden transportar por el aire hasta 400 kilos por viaje (como los que ha instalado la APL), que sirven a Parcahuasi y Hualal, a dos horas de Lima.
Esta es la respuesta práctica que dan los agricultores a la falta de conectividad que está a cargo del Estado y que no cumple con construir caminos, carreteras, puentes, oroyas. Sin embargo, cada año los gobiernos regionales, provinciales y distritales tienen que devolver gran parte del presupuesto que recibieron para cumplir sus funciones y no pudieron gastar en lo previsto.
Acortan tiempo y reducen los costos
Huaros viene de la expresión quechua “waru”, que significa unión y andenes de tierra. Así que los huaros, en el argot popular, es vincular la andenería con la tierra plana.
El sistema de huaros les ha permitido a los agricultores acortar el tiempo de traslado de entre media y dos horas a ¡dos minutos!, lo que significa un ahorro significativo en lo que implica toda la logística y se reducen los márgenes de pérdida por mermas.
Con motores de motos
El autor de la iniciativa, Sr. Walter Pacheco Torres, agricultor y técnico en mecánica automotriz, desarrolló los primeros teleféricos en su natal Ámbar, Huaura, región política Lima, para trasladar duraznos cosechados en laderas y faldas de los cerros hacia los centros de acopio. Para ello utilizó motores de motocicletas y autos con los que abarató los costos de implementación.
Cómo funcionan
El equipo se compone de un cable portante de acero, sujetado a dos o más pilares, cada uno de los cuales tiene una base que se apoya en el suelo, y se soporta sobre dos tensores anclados al suelo. En uno de los pilares se acopla un huinche motorizado con un cable de tiro conectado a un carro que pende del cable portante, el cual a su vez está provisto de ganchos para colgar canastillas que transportan las frutas cosechadas. Cada pilar incorpora ruedas para su traslado, además incluye una serie de perforaciones para la instalación de pernos y pasadores para la sujeción de poleas, huinches, tirantes y otros accesorios.
Dado el peso que deben de trasladar y la distancia, en Cumbe todos utilizan motores de autos, este motor está instalado firmemente en uno de los extremos desde donde el operador sentado como si estuviera al volante del auto, avanza o retrocede, para que el teleférico se traslade de uno al otro lado de los cerros.
Este modo de construcción resulta muy económico y es muy solicitado por pequeños empresarios quienes vienen implementando en forma privada en sus parcelas ubicadas en zonas accidentadas.
Por ejemplo, el costo de un teleférico de 500 metros de distancia puede variar entre 70,000 a 80,000 soles y los más pequeños de 100 metros en aproximadamente 30,000 soles.
Uso turístico del teleférico
Actualmente algunos de los teleféricos en Cumbe se vienen habilitando para que en temporadas de baja producción de frutas puedan servir para generar ingresos por el traslado de turistas nacionales y extranjeros a quienes les encanta disfrutar de la vista del valle desde lo alto y cómodamente ubicados en los teleféricos.
Próximos teleféricos
El Gobierno Regional de Lima está preparando un perfil del proyecto para la construcción de tres teleféricos en Ámbar, Huaura y Huarochirí, bajo la dirección del Sr. Walter Pacheco Torres.

La actividad agrícola de vera beneficiada enormemente con este transporte innovador de tipo mecánico. Señores alcaldes de la zona norte de huarochiri. Tenemos que estar a la altura del avance tecnológico ustedes son los que deben construir estos teleférico.