Escribe: Dr. Francisco Palomino García, exministro de Agricultura y exjefe de la Autoridad Nacional del Agua
Un Plan de Gobierno, según definición de la propia autoridad electoral nacional, “es un documento elaborado y presentado por la organización política que participa en estas elecciones, en la que propone, sobre la base de un diagnóstico situacional y visión de desarrollo, los objetivos, lineamientos de política, acciones, estrategias y metas”.
A la luz de los hechos y la definición oficial, no sólo se ha incumplido con esta disposición, sino que, además, el formato oficial termina siendo un saludo a la bandera, propio del débil y arcaico sistema político electoral, a tal punto que un partido en la primera vuelta presentó su plan de gobierno en dos hojas, clara invitación a no votar por planes de gobierno sino a explorar otros campos para seleccionar las preferencias electorales, desplazándose el mensaje y dejando sólo la opción de escudriñar al mensajero, distorsionando lo que se busca en una elección, la dualidad indesligable del mensaje y mensajero, todo ello impulsado por el JNE.
Lo curioso es que, para esta segunda vuelta, las alianzas, pactos, acuerdos y concertación política no sólo es permitida sino imprescindible para obtener el triunfo; sin embargo, los planes de gobierno no pueden modificarse, distorsionando el espíritu concertador y consensuado de una candidatura que suscribe alianzas, obligando al elector que tuvo otra opción en primera vuelta, a tomar en segunda vuelta, una decisión bajo el criterio del “mal menor”, sin que el candidato favorecido se obligue a conceder y rehacer su plan de gobierno que no sirvió para obtener el triunfo en primera vuelta, es decir pacto y alianza sólo para sufragar, no para gobernar.
Un plan de gobierno así, formateado, es nefasto para la construcción de una nación que termina invitando al electorado a no votar por planes de gobierno, y promoviendo el alejamiento del elector a los asuntos básicos de gobierno como el caso de la ejecución del presupuesto y la falencia de su ejecución, recordando que el sector agrario, por incapacidad, dejó de ejecutar, durante los últimos 10 años, siete mil millones.
Al conocerse una cifra aproximada del presupuesto anual y proyectado a cinco años, un plan de gobierno además de señalar, con claridad, la visión del sector agrario y el nuevo rol del ente rector, técnico, normativo y ejecutivo de la política agraria, debería contener necesariamente un plan de emergencia, un plan anual y uno quinquenal. El plan de emergencia correspondería a los primeros 150 días a fin de que los electores sepan qué, cómo y dónde se propone realizar acciones inmediatas, a partir del 28 de julio de 2021 hasta el 31 de diciembre de 2021, mayor razón en una situación de pandemia en indetenible aceleración que afecta fundamentalmente a las zonas rurales, allí donde se encuentra el 80 % de los peruanos más pobres que a pesar de su situación, siguen produciendo y contribuyendo a garantizar el abastecimiento de mercados y las mesas populares de la ciudad. Nada de esto se ha pensado. Sencillamente no se reflexiona sobre la realidad y menos sobre el futuro incierto del país.
En este escenario de inquietud y zozobra, promovido por la inefable autoridad electoral nacional, los agricultores del país no sabrán, triste realidad, qué se ofrece al sector agrario y a qué se comprometen nuestros candidatos en esta segunda vuelta, tanto para los próximos cinco meses de gobierno (a través de un plan de emergencia agraria) como para el periodo anual y quinquenal, en que se mantendrán en el poder y el Ministerio de Agricultura que en sólo 9 años ha cambiado 3 veces de denominación.
En una revisión exhaustiva de ambos planes de gobierno, tanto de Fuerza Popular como de Perú Libre, se observan propuestas e iniciativas interesantes, pero también falencias y carencias preocupantes que es impostergable precisar y puntualizar a fin de que el lector-elector pueda conocer en detalle lo que, genéricamente, proponen; y, con ello contribuir a su libre decisión y preferencias. Ese es el sentido del presente análisis, ante un histórico momento que definirá el futuro del agro y del país.
Plan Agrario de Fuerza Popular
1) Incremento de fondos para cosecha de agua en sierra.
2) Aumento de capital de financiamiento de Agrobanco y Cofide, para mayor productividad, tecnología y manejo de precios de cosecha.
3) Programa Nacional de Incentivos a la Innovación e Investigación.
4) Programa de Fomento a la Infraestructura del Campo: electrificación.
5) Revisión y actualización de títulos y posesiones de tierras eriazas.
6) Incorporación a la actividad económica de tierras con aptitud forestal.
7) Programa masivo de semilleros y viveros forestales.
8) Incentivo de arado post cosecha en tierras de costa.
9) Impulsar la Ley de Seguro Obligatorio Agrario.
10) Promover la reglamentación de aranceles de protección anti-Dumping y estacionalidad de cuotas de importación.
11) Implementar políticas públicas en zonas de pobreza con el espíritu de Pronamachcs y programas destinados a la promoción de mecanismos asociativos.
Plan Agrario de Perú Libre
1) Creación del marco político, jurídico, científico, económico, militar y social de seguridad alimentaria.
2) Promoción de la agricultura ecológica.
3) Ampliación de la frontera agrícola y creación de grandes represas, trasvases de ríos para tierras eriazas.
4) Impulso de la forestación y reforestación.
5) Instalación de laboratorios de suelos estatales.
6) Promoción de estudios de factibilidad tecnológica para desalinización del agua de mar.
7) Prohibición de concesiones forestales en la selva y control de la tala ilegal.
8) Empadronamiento de agricultores de coca e industrialización de la hoja de coca.
9) Recuperación de las tierras agrícolas confiscadas y concesionadas de proyectos Olmos, Majes-Siguas, Chinecas, Gallito Ciego y Chavimochic.
10) Creación de industrias estatales de productos lácteos y regulación del precio de la leche.
11) Eliminación y/o transferencia a los gobiernos regionales de: INIA, Senasa, ANA, Serfor, Sierra y Selva Exportadora, Agroideas, Programa Subsectorial de Irrigaciones (PSI), AgroRural, Sierra Centro Sur, Vraem, Sierra Azul, Rediagro y otros.
12) Revisión, regulación o anulación de los TLC, Alianza del Pacífico y otros tratados internacionales de comercio.

Muy buen aporte. Gracias por compartirlo.