Mashcón, el río cajamarquino que se ahoga en basura

Escribe: Manuel Chávez Vásquez

Hace más de 30 años, el río Mashcón era un río “vivo”, tenía bastante agua, la  vegetación predominaba en sus riberas y con sus aguas se vivificaban plantas y animales. En la actualidad, es un río de poco caudal y en otra parte de su trayecto está completamente seco, además está contaminado y es depósito de aguas servidas y basura, bajo estas condiciones da continuidad a la agricultura y ganadería de la provincia de Cajamarca.

Río de antaño

Rosa Cerna Huamán es una residente de la ribera del río Mashcón, recuerda que hace más de 30 años era un “río sano”, con aguas transparentes y limpias, a donde la gente acudía a lavar ropa, era fuente de vida de innumerables plantas y animales. ¡Era un verdadero río! Familias enteras gozaban de momentos inolvidables en sus riberas.

Nace en las alturas de la ciudad de Cajamarca, tiene como afluentes a los ríos Porcón y Grande, luego se une al San Lucas, con el río Chonta forma el río Cajamarquino, este último pasa a formar el río Crisnejas y de ahí va al río Marañón. Su cauce principal es de 21 kilómetros y su recorrido es de oeste a este. La superficie aproximada de su cuenca es de 270 kilómetros cuadrados.

Los que peinan canas recuerdan en su niñez, haberse sumergido innumerables veces en sus aguas, cuando ir a la piscina era inusual. Lanzarse de las piedras o desde lo alto de las ramas de los árboles era heroico y el mayor desafío. Aún evocan que bajo sus pies han sentido los cantos rodados —piedras—, claros y oscuros, limpios, lisos o ásperos y haber percibido el olor de la hierba mojada.

El río estaba lejos de la ciudad y en sus alrededores residían pocas personas, algunas se despertaban a las 5 de la mañana para recoger el agua para el consumo.

Durante las lluvias, el río era caudaloso y del color de la tierra. Con fuerza descomunal arrastraba y se llevaba todo lo que encontraba a su paso, generaba miedo al desbordar por sus márgenes. Era imposible pasar de un lado a otro sino hasta que baje la corriente. Era un río torrentoso en tiempo de lluvias pero apacible en épocas de estiaje. 

Estaba delimitado por cercos vivos: sauces, zarsas, eucaliptos, pencas, alisos y mucha biodiversidad se dibujaba en su paisaje. En ese ambiente natural y pacífico imperaba la sonoridad de los animales silvestres: el croar de los batracios, el silbido de los pajarillos o el estridulo de las chicharras y grillos. La brisa del viento forzaba el movimiento de grandes árboles y pequeños arbustos. En algunas partes de su lecho se formaban espacios de arena pura y de su cauce se extraían agregados para la construcción.

Se sucedieron los años, se alteró el clima y el agua disminuyó por el alejamiento de las lluvias. La minería perturbó irreversiblemente la cabecera de cuenca. Se incrementó la población, expandiéndose la urbe y el valle cajamarquino que se reavivaba con su líquido vital fue transformado en calles y viviendas, diezmando al río.

El río vertedero

En los últimos años al río Mashcón lo convirtieron en colector de fluidos que emanan las pozas de oxidación del distrito de Baños del Inca, sectores de La Molina, Venecia y Santa Bárbara, y de tuberías que descargan líquidos no tratados de las viviendas de la parte baja de la ciudad de Cajamarca. Además, el río es depósito de residuos sólidos: llantas, plásticos, vestimenta, colchones, artefactos eléctricos, desechos domésticos, animales muertos y más.

Como consecuencia de esta vulneración ambiental se ha contaminado al suelo, al agua y al aire, generando bacterias, hongos y virus, provocando enfermedades gastrointestinales, respiratorias y dermatológicas, además de la multiplicación de plagas de insectos —moscas— y roedores —ratas—.

Margarita Chuquiruna Llanos, Timoteo Tacilla Sánchez y otros pobladores que  residen cerca del puente “Las Chapitas”, varias veces han solicitado apoyo de las autoridades municipales de Cajamarca y de Baños del Inca para solucionar el problema, sin resultados positivos. A lo mucho, los municipios envían a sus trabajadores junto a alumnos universitarios a limpiar el río, cada cierto tiempo, pero la gente inmediatamente lo vuelve a contaminar.

“Estas aguas ni los animales lo quieren tomar, por eso, a ellos les damos agua del caño”, expresa muy mortificada y triste la señora Rosa Cerna, mostrando a sus vacunos que pastan al otro lado del río; mientras tanto, del otrora gran río cajamarquino, emanan gases tóxicos irrespirables que traspasan las mascarillas de protección y enferman a las personas.

Excesiva contaminación

Las aguas del río Mashcón son de categoría 3, abastecen a ocho canales de riego, tres de los cuales pasan por el valle de Cajamarca, son: El Ingenio, Huacaríz y La Colpa, esté último se abastece completamente con aguas de desagües, irrigando pastos y cultivos de pan llevar. 

De acuerdo a los resultados del Octavo Monitoreo Participativo de Calidad de Agua Superficial de la Cuenca del río Crisnejas – Sub Cuenca Cajamarquino, realizado por la Autoridad Nacional de Agua en el 2019, las aguas del río Mashcón exceden los Estándares de Calidad de Agua (ECA), en demanda bioquímica de oxígeno, hierro, manganeso, aluminio y organismos biológicos como la Escherichia coli y coliformes termotolerantes.

“Según estos registros, las cargas orgánicas y químicas son excesivas para el uso que se le está dando, regadío de plantas y consumo de animales. Es agua está muy contaminada, por lo tanto, necesita tratamiento previo”, refiere Jorge Bazán Mayra, exdecano del Colegio de Biólogos de Cajamarca.

Los animales pueden adquirir cierta resistencia a la Escherichia coli pero al pasar a los humanos causan enfermedades diarreicas agudas, que a su vez impactan en otros aspectos de la salud,  por lo tanto, urge educar a la población para evitar que siga contaminando al río, desinfectar las frutas y verduras antes de consumirlas, consumir agua hervida y alimentos precocinados y tratar las aguas. 

Gestión de aguas residuales

En la necesidad de solucionar el problema de descarga de aguas residuales al río Mashcón, Edilberto Aguilar Flores, alcalde de Baños del Inca, indicó vía telefónica, que ha conseguido 130 millones de soles del Estado para iniciar en las próximas semanas se diseñe y ejecute un proyecto de gestión de aguas residuales, sería una parte de la solución del problema, pero faltaría la contraparte correspondiente a la Municipalidad de Cajamarca.

De ser una fuente de vida, el Mashcón se ha constituido en un factor altamente contaminante para el medio ambiente y la salud de los cajamarquinos. Si los filósofos equiparan a los ríos con las venas que transportan la sangre por nuestro cuerpo, el Mashcón al transportar poca cantidad de agua y de mala calidad, expone nuestra salud y la seguridad hídrica. Recuperar al río de las condiciones en las que se encuentra es un desafío, aunque será imposible volver a verlo como en sus buenas épocas, cuando conducía bastante agua y brindaba vida y la gente se mojaba en sus aguas.

Déficit hídrico

El Mashcón en su forma natural prácticamente ha desaparecido, en 90 % se abastece con agua bombeada en el afluente del río Grande, expone José Villanueva Flores, presidente de la Junta de Usuarios del Río Mashcón, quien muestra su preocupación por que el agua no alcanza para el regadío, generándose problemas entre los usuarios. Villanueva Flores, también señala que el área bajo total que irriga el río es de 1584 hectáreas, beneficiando a 2 mil personas.

La escasez de agua se refrenda con los datos del Servicio Nacional de Hidrología y Meteorología (Senamhi), que a inicios de noviembre del 2020, registró una anomalía de -41.16 % de déficit de agua en el caudal del río Mashcón, siendo bastante menor con relación al promedio normal histórico. 

Como evidencia se observa que la parte del trayecto del río comprendido entre los puentes la bocatoma Huacariz y el puente Venecia el río está completamente seco, además en este sector ha desaparecido la biodiversidad el margen correspondiente a la urbanización La Molina, en estas condiciones, la contribución del río al ciclo del agua es escasa.

Normas ambientales y recuperación del río

Según la Ley de Recursos Hídricos Nº 29338, en su artículo 277, se menciona que el arrojo de residuos sólidos a los cauces o cuerpos de agua, natural o artificial, constituye una infracción la cual no podrá ser considerada como leve; sin embargo, falta hacerla cumplir, así como implementar otras normas ambientales locales, llámese ordenanzas, que sean específicas para la protección de los ríos de Cajamarca. 

La posición de la ingeniera Magda Velásquez Marín, presidenta del Capítulo de Ingeniería Ambiental del Colegio de Ingenieros-Cajamarca, plantea elaborar una agenda ambiental vinculada a mejorar la calidad y cantidad de agua del río Mashcón, enfocada en tres ejes: educación ambiental, cumplimiento de la normativa legal y generación de proyectos, incluido el manejo de la cuencas y generación de proyectos de arquitectura hídrica. 

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