Mientras otros países protegen y hasta subsidian este subsector agrícola, en el Perú los gobiernos hacen todo lo contrario.
China se ha convertido en una suerte de aspiradora mundial del maíz amarillo duro, porque de esa manera protege la seguridad alimentaria de su población, ya que el maíz es el insumo clave para la industria y la crianza de animales. Si falta o se deja de cultivar en el Perú podría afectar seriamente a la crianza de pollos, patos, pavos, cerdos y ningún otro animal doméstico. Igual que el algodón los hemos desprotegido y hemos abierto las puertas a la libre importación y a la total dependencia del exterior. ¿Qué hacemos los peruanos?
Los países europeos, EE.UU, China, etc. buscan garantizar su seguridad alimentaria con su producción nacional, y solo exportan lo que sobra. En el Perú se ha abandonado la seguridad alimentaria como política de Estado y se está apostando por las importaciones. Aquí un análisis del Centro de Estudios Comerciales de Lima.
China, Estados Unidos, Unión Europea, Brasil, Ucrania, son grandes productores mundiales de alimentos y son autosuficientes, pero esos países subsidian a su agricultura para lograr rentabilidad al agricultor y garantizar la seguridad alimentaria para sus pueblos. Tienen mil y una formas de hacer llegar el dinero estatal directamente a los agricultores, para burlar los tratados de libre comercio. Los saldos que les quedan los acumulan como stocks para manejar los precios internacionales y/o los exportan. Igual proceden con el arroz, azúcar, maíz amarillo, leche en polvo, soya, entre otros alimentos de consumo masivo a nivel mundial.
Protección con mecanismos arancelarios
Paralelo a los subsidios, la mayoría de los países del mundo mantienen mecanismos arancelarios y no arancelarios con el fin de otorgarle cierta protección en frontera a sus productos nacionales frente a los extranjeros, con el propósito de limitar las importaciones de productos similares o sustitutos, a la vez, aplicar una serie de mecanismo financieros y tecnológicos, con el fin de lograr competitividad y rentabilidad de sus productos locales. Y lo que exportan son los saldos a precios que faciliten su colocación, incluso por debajo de sus costos, compitiendo en forma desleal con la producción local, como está ocurriendo con productos que ingresan libremente de Estados Unidos, China e India, para apoderarse de los mercados de los países que son sus objetivos.
Productos que están agonizando
Mientras que en el Perú, no existe una política de Estado que apoye en el mediano y largo plazo a la agricultura nacional frente a la competitividad de los productos importados. Los productores han sido abandonados a su suerte y algunos cultivos como el maíz amarillo duro y el algodón se mantienen a duras penas. Hace varios años que el trigo industrial que se cultivaba en el Perú ya no existe, porque fue sustituido por el trigo importado, al cual se le bajó los aranceles de 20 a cero por ciento, vía Decreto Supremo Nº 038-2008-EF, y se le retiró de la Franja de Precios. El argumento fue que de esa manera bajarían los precios de los fideos, la harina, el pan, y eso nunca ocurrió. Así se engañó y se sigue engañando a la población. Ahora dos cultivos oriundos del Perú están en un inminente peligro de extinción: el algodón y el maíz amarillo duro.
No obstante que los precios internacionales (para maíz y algodón) se encuentran hace casi un año en una tendencia de crecimiento sostenido, debido a un mayor consumo mundial, liderado por China; en el caso del Perú hay un desincentivo del Estado en producir alimentos y apertura indiscriminada de nuestro mercado a productos foráneos, trayendo como resultado menores áreas de cultivo y volúmenes de producción y menores ingresos para el productor, incluso por el alza de los precios de los fertilizantes e insumos químicos, en su mayoría importados. Ver gráfico N°1.

Buenos precios, baja producción
También los precios del algodón en rama, a nivel nacional, mostraron un sostenido crecimiento durante todo el 2020, e incluso en el primer trimestre del 2021 los precios siguen subiendo, y se estima que esto prosiga en los siguientes meses, como se puede apreciar en el grafico N°2.

No obstante, esta buena señal que todo cultivo puede desear, y que se refleja en una mayor producción para el mercado interno y para el exterior, en el caso del algodón en fibra, podemos observar en el gráfico N° 3 una fuerte caída de la producción algodonera nacional.

El rol de hilanderos y textileros
Si bien entre los años 2005 y 2008 se producía más de 200 mil toneladas anuales de algodón, la falta de apoyo de los gobierno sucesivos y de las industrias hilandera y textil nacionales (sus socios naturales), impidieron que el productor nacional del ramo pudiera modernizarse, apostando por paquetes tecnológicos en pro de una mejor calidad y productividad, afectando así su competitividad, que se refleja en una paulatina caída de la producción nacional. Además, los industriales (que velan por sus propios intereses económicos), en vez de apoyar el fortalecimiento de la materia prima nacional, abogaron para que se elimine todo tipo de aranceles en favor de los Estados Unidos, primer exportador mundial de algodón, en el marco de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ese país y el nuestro.
A fin de paliar esta situación, el saliente Congreso de la República de ese entonces (2001-2006), presidido por Marcial Ayaipoma Alvarado, consciente del daño que acarrearía esta medida en el futuro, aprobó en julio del 2006 la Ley N°28811–Ley que creó el programa de compensaciones para productores de algodón, maíz amarillo duro y trigo, la cual fue rubricada por Alejandro Toledo Manrique (diligente promotor y defensor del TLC con EE.UU). Este programa surgió con un fondo intangible de alrededor de 600 millones de soles para fortalecer la competitividad de los productores nacionales del ramo y para ser utilizado en un primer tramo de cinco años, renovable.
Alan García y la traición al agro
La traición al agro familiar se concretó cuando el segundo gobierno de Alan García, lejos de reglamentar dicha ley, y en vísperas a la entrada en vigencia el TLC con Estados Unidos, aprovechando una serie de prerrogativas que le otorgó el Congreso de la República al Poder Ejecutivo para implementar el TLC con Estados Unidos, el 28 de junio de 2008 derogó la Ley N° 28811, mediante el Decreto Legislativo N°1077, para reemplazar a dicho programa por el Programa de Compensaciones para la Competitividad, más conocido como Programa “Agroideas”, dejando de lado la atención prioritaria a los productores de algodón, maíz amarillo duro y trigo. Los autores intelectuales de este crimen contra el agro, cuyas rúbricas están en la norma aludida, fueron Ismael Benavides, ministro de Agricultura, y Luis Carranza, ministro de Economía y Finanzas, hoy asesor técnico de Fuerza Popular.
Ningún apoyo al sector algodonero
En febrero del 2009 entró en vigencia el TLC con Estados Unidos, y nunca se implementó medida alguna de apoyo para el sector algodonero, que quedó afectado por la tremenda competencia norteamericana, con un algodón claramente subsidiado y transgénico, y se vieron desplazados de su propio mercado, a esto se sumaron numerosos industriales que prefieren importar hilados y tejidos, de esta manera el algodón peruano, con cinco mil años de historia, poco a poco deja de ser importante y empieza su agonizante caminata hacia su desaparición como fibra industrial.
Hace 30 años, en el Perú se cosechaba en 170 mil hectáreas y se producía alrededor de 320 mil toneladas de algodón, esa superficie se fue acortando progresivamente, hace 15 años se cosechaba en alrededor de 92 mil hectáreas y se producía alrededor de 215 mil toneladas y la producción siguió cayendo. En el 2011 se cosechó en alrededor de 51 mil hectáreas y se tuvo una producción de 122 mil toneladas, en el 2020 se ha cosechado en 6 mil hectáreas, una producción de solo 19 mil toneladas de algodón rama, la más baja de su historia productiva, paradójicamente en un contexto de altos precios nacionales e internacionales. En el 2021, al mes de marzo los precios siguieron subiendo, pero la producción nacional de algodón continuó cayendo, a 4 mil toneladas en dicho período (37 % de caída).
¿Qué hicieron Ismael Benavides y Luis Carranza?
Esos son los resultados, y ahí están los grandes responsables de esta situación, los ministros de Agricultura y Economía Finanzas de aquel entonces del gobierno de Alan García, Ismael Benavides y Luis Carranza, respectivamente, y los industriales mercantilistas. Va a ser muy difícil que las confecciones y textiles cumplan con las normas de origen, especialmente las de punto, para poder exportar libre de aranceles a EE.UU. porque estos deben ser confeccionados con algodón peruano o norteamericano, eso explica una de las causas de la crisis del sector textil peruano.
Se estanca nuestra producción de maíz
Como se puede apreciar en el gráfico N°4, la situación es muy parecida a la suerte del algodón, el precio internacional del maíz amarillo duro después de muchos años de precios bajos y sufrir las consecuencias de las diferencias comerciales entre China y los Estados Unidos, a la que se suma la aparición de la pandemia de la covid-19 que llevan a los precios a sus niveles más bajos entre abril y mayo de 2020. A partir de setiembre los precios empiezan a incrementarse de manera paulatina, y esta tendencia continuará en el presente año, gracias a las mayores compras de China de este grano, en un contexto general donde la demanda ha sido mayor que la producción mundial.

En el ámbito nacional, como se puede observar en el gráfico N° 5, los precios en chacra también muestran un comportamiento muy irregular, con precios muy bajos entre octubre de 2019 y febrero de 2020. A partir de marzo los precios inician una etapa con una tendencia hacia el alza, alcanzado un precio récord en abril del año en curso.

¡Qué duda cabe que este escenario internacional y nacional de elevados precios debería ser un aliciente para que los pequeños productores de maíz amarillo duro incrementasen sus siembras y su producción. Sin embargo, esta situación no se está dando como veremos más adelante!
El volumen de producción anual se ha estancado
Respecto a la producción nacional de maíz amarillo duro (ver gráfico N°6) el volumen de la producción anual se ha estancado hace varios años en alrededor de 1,25 millones de toneladas en promedio; sin embargo, en el 2020, año de los buenos precios internacionales, la producción peruana cayó a 1,12 millones de toneladas (-11 %), cuando por lógica debió incrementarse. Eso no es todo, a marzo último se ha logrado producir 282 mil toneladas de maíz amarillo duro, un 6 % menos que en el mismo período del 2020, precisamente cuando los precios nacionales e internacionales están en su máximo apogeo. ¿Qué está pasando?
Simplemente que el subsector maicero ha entrado a una etapa de lenta agonía, debido al abandono total del Estado con los maiceros, a la eliminación de los aranceles aplicados al maíz amarillo duro que eran de 9 %, además de la Franja de Precios, favoreciendo de esta manera al primer productor y exportador mundial de maíz amarillo del mundo, Estados Unidos, en el marco del el TLC suscrito, aunque Toledo dejó asegurado en el 2006 un fondo de S/ 600 millones para financiar un programa de competitividad, en favor de los productores de algodón, maíz amarillo duro y trigo, pero que el gobierno de Alan García lo destinó a otro proyecto. Pero eso no es todo, en el 2011 el régimen aprista eliminó el arancel Ad Valorem de 9 % que se aplicaba a las importaciones de los demás países, para facilitar el ingreso de las importaciones desde Argentina y Brasil.
Ingreso a una etapa de lenta agonía
¿Dónde está la equidad para que puedan competir la producción nacional en igualdad de condiciones con los productos importados? Estas se han desbocado, Perú se ha vuelto un gran dependiente de las importaciones de maíz amarillo desde Argentina y EE.UU. que cubren el 75 % de nuestras necesidades. A marzo de 2021 por un menor volumen importado (282 toneladas) se ha pagado un 37 % más en dólares que el año pasado, gracias a esta preocupante dependencia, que se va trasladar a las mesas del pueblo y el Estado no dice nada.

Propuestas
Para evitar el colapso no solo de los subsectores algodonero y maicero, sino también de arroz, azúcar, leche, papa, etc, especialistas del Centro de Estudios Comerciales de Lima proponen dos medidas concretas:
1) Urge declarar en estado de emergencia a los productos de consumo masivo, que involucra a la agricultura familiar, con el fin de garantizar la seguridad alimentaria del país, que está siendo seriamente amenazada, en un contexto de pandemia, en el que los grandes países productores están reduciendo sus exportaciones, con el fin de asegurar el abastecimiento interno, y
2) Urge restituir el fondo de 600 millones de soles que se destinó en su momento al programa de compensaciones para productores de algodón, maíz amarillo duro y trigo, incluyendo otros cultivos de consumo masivo producidos en el país.

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