Las agroexportaciones peruanas mantienen su ritmo de crecimiento. Entre enero y mayo de 2026 sumaron $4713 millones, un 5,2 % más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que la balanza comercial agraria alcanzó un superávit de $1807 millones (+13,7 %). Sin embargo, para sostener este desempeño en un contexto de mayor competencia internacional y fenómenos climáticos cada vez más frecuentes, el sector deberá acelerar su transformación hacia una agricultura más tecnológica, eficiente y resiliente, sostiene Diego Rodríguez, especialista en gestión agrícola.
Sin embargo, este avance también plantea nuevos desafíos. La mayor competencia internacional, el cambio climático y las crecientes exigencias de los consumidores obligan al sector agrícola a evolucionar hacia modelos de producción más eficientes, sostenibles y tecnificados.
En ese contexto, el especialista sostiene que el futuro del agro peruano dependerá de la capacidad de los productores para transformar la manera en que producen y toman decisiones.
«La competitividad ya no depende únicamente de producir. Hoy el verdadero desafío es hacerlo con eficiencia, capacidad de adaptación y una visión estratégica que permita responder a los cambios del mercado y del clima», afirma.
Frente a este escenario, Rodríguez identifica tres pilares que definirán la competitividad del agro peruano durante los próximos años.
Tecnología: una herramienta indispensable para producir mejor
La incorporación de tecnología se ha convertido en un factor determinante para mejorar la productividad agrícola. Herramientas como la agricultura de precisión, sensores, automatización y análisis de datos permiten optimizar recursos, reducir riesgos y tomar decisiones más acertadas durante todo el proceso productivo.
«La innovación dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad. Hoy la tecnología permite optimizar procesos, evitar costos innecesarios y aumentar la competitividad de las operaciones agrícolas», explica Rodríguez.
En su opinión, la transformación tecnológica no debe limitarse a las grandes agroexportadoras. El reto consiste en que estas herramientas también lleguen a pequeños y medianos productores, quienes representan una parte importante del desarrollo agrícola del país.
Eficiencia: producir más ya no es suficiente
Para Rodríguez, uno de los principales desafíos del sector continúa siendo mantener la rentabilidad frente al incremento de los costos operativos y la incertidumbre climática.
Por ello, considera que la eficiencia debe convertirse en el eje de toda estrategia agrícola, desde la planificación de las campañas hasta la gestión de recursos, el uso del agua y la optimización de cada proceso.
«La agricultura moderna requiere decisiones basadas en información. Analizar datos, planificar correctamente y optimizar cada etapa del proceso productivo permite reducir riesgos y fortalecer la sostenibilidad financiera del negocio», señala.
Añade que el éxito ya no depende únicamente del volumen de producción, sino de la capacidad para gestionar eficientemente los recursos y responder con rapidez a las condiciones del mercado.

Adaptación climática: una ventaja competitiva para el futuro
El cambio climático representa hoy uno de los mayores retos para la agricultura peruana. Eventos como el Fenómeno de El Niño modifican las condiciones naturales de los cultivos, incrementan los costos de producción y afectan tanto la calidad como los volúmenes destinados al mercado nacional e internacional.
Frente a este escenario, Rodríguez considera indispensable fortalecer la prevención mediante sistemas de monitoreo climático, tecnologías que optimicen el uso del agua y herramientas que permitan anticipar riesgos antes de que impacten en la producción.
«La naturaleza siempre será impredecible, pero hoy contamos con herramientas que permiten reducir el impacto de estos eventos. La planificación y la innovación son las mejores aliadas para mantener la competitividad del sector», sostiene.
El siguiente paso para consolidar el liderazgo del Perú
El crecimiento sostenido de las agroexportaciones demuestra el enorme potencial que tiene el Perú para seguir ampliando su presencia en nuevos mercados. No obstante, mantener ese liderazgo requerirá impulsar una agricultura cada vez más innovadora, fortalecer la infraestructura, promover nuevos cultivos con alto valor agregado y continuar invirtiendo en capacitación y transferencia tecnológica.
Para Rodríguez, el desafío no es únicamente incrementar las exportaciones, sino construir un modelo agrícola preparado para competir de manera sostenible en el largo plazo.
«El Perú tiene todas las condiciones para consolidarse como una potencia agroexportadora. Contamos con microclimas privilegiados, experiencia y reconocimiento internacional por la calidad de nuestros productos. El siguiente paso es impulsar una agricultura más eficiente, basada en tecnología, innovación y una mejor capacidad de adaptación. Ahí estará la diferencia entre crecer y liderar los mercados internacionales», concluye.
