Por: Teobaldo Ardiles Torres
Las mujeres rurales desempeñan un papel fundamental en los tres componentes de la seguridad alimentaria: la producción, la distribución y la utilización de los alimentos. Un claro ejemplo de ello es Teresa Farfán García, que implementó un invernadero modelo cultivar tomate, lechuga, zanahoria, pepinillo, vainita, col morada, apio, hierbas aromáticas, entre otros, en el distrito de Lucre, provincia de Quispicanchis, región Cusco, y abastecer a los restaurantes con sus productos orgánicos.

Como buena hija de campesinos, ella aprendió las labores del campo desde muy pequeña. Posteriormente, se capacitó en las técnicas de producción de hortalizas a campo abierto y en invernadero.
Con la ayuda de sus dos menores hijos implementó su invernadero de 500 metros cuadrados, que cuenta con sistema de riego tecnificado. Además, la productora cuenta con el apoyo de su hermana para cultivar las hortalizas.
La emprendedora cusqueña se ha convertido en proveedora de los principales restaurantes turísticos de la Ciudad Imperial, a quienes abastece de productos orgánicos de gran calidad.
No solo eso, gracias a su trabajo y dedicación, Teresa lidera la Asociación Regional de Productores Ecológicos de Cusco, la misma que cuenta con cerca de 500 socios agrupados en cinco bases provinciales.
“Lamentablemente esta situación sanitaria ha detenido nuestras actividades como organización desde el año pasado, esperamos retomar muy pronto en pro de incrementar la producción orgánica”, manifiesta Teresa Farfán.

Muy buen articulo. Gracias por compartirlo.