Por: Robinson A. León Trinidad
El cambio climático es un factor que impulsa la propagación de nuevos organismos dañinos para la agricultura, condicionando el tamaño de las poblaciones, la tasa de supervivencia y la distribución geográfica. Para abordar esta incertidumbre, el biólogo Felipe Fernando Díaz Silva, especialista en manejo integrado de plagas agrícolas, sostiene que, desarrollando programas de manejo fitosanitario eficientes, implementando cercos vivos, corredores biológicos, cultivos trampa y manejo cultural adecuado del cultivo, se podría hacer frente a este flagelo. Pero incluso nada de ello resultaría, si todos los actores no se involucran:
— Blgo. Díaz Silva, ¿cómo afecta el cambio climático a las plagas en los cultivos?
— El cambio climático asociado a eventos extremos como el Fenómeno “El Niño” o el incremento gradual y constante de la temperatura y la precipitación, en importantes zonas agrícolas, puede incidir en el desarrollo y tamaño de la población, así como la tasa de supervivencia. El ambiente cálido y húmedo favorece el crecimiento y la distribución de la mayoría de las especies, y bajo estas condiciones, la problemática fitosanitaria adquiere una complejidad mayor, que se suma al manejo agronómico actual y a las restricciones establecidas por la normativa de los mercados de destino de los productos agrícolas.
— ¿Qué factores influyen directamente en la dinámica de poblaciones, tasa de reproducción y sobrevivencia?
— Son varios, pero los más importantes son el incremento del monocultivo, la generación de resistencia por el empleo indiscriminado de agroquímicos, la reducción y —en muchos casos— la eliminación del complejo de enemigos biológicos de las plagas, el incremento de la tasa de reproducción asociada a nuevos hospederos vegetales, la reacción fisiológica frente a la ingesta de materias activas, la estructura y eficiencia de las estrategias de control, así como la falta de reales programas de manejo integrado a gran escala, sostenibles en el tiempo. Si a esto le sumamos un incremento sostenido de la temperatura que acorta el ciclo vital de la especie plaga o reduce en muchos casos la eficiencia de los biocontroladores, la situación fitosanitaria de los cultivos se verá afectada negativamente.

En el norte del país
— ¿Podría nombrar algunas plagas que han sido reportadas en los cultivos en el norte del país?
— En el norte está actualmente el gusano exótico (Helicoverpa armigera), plaga polífaga que condiciona nuestras exportaciones de espárrago, arándano, alcachofa, entre otros cultivos. Algunas especies nativas como Copitarsia corruda o Spodoptera ochrea son consideradas cuarentenarias, aunque la densidad de sus poblaciones no sea importante a nivel de campo. Otras especies han cambiado su estatus en los cultivos pasando de secundarias a plagas clave como los Pseudococcidos (Planococcus, Pseudococcus, Dysmicoccus, otros), el trips Frankliniella occidentalis, plaga severa en los principales cultivos de exportación, la queresa Fiorinia fiorinae y el chinche Dagbertus minensis en palto, las moscas blancas de los géneros Aleurodicus, Aleuropleurocelus, Paraleyrodes, en frutales, así como Bemisia tabaci en hortalizas.
— ¿Cómo ha sido posible el ingreso de dichas plagas a nuestro país?
— En algunos casos las especies han ingresado de países vecinos, como en el caso del minador de los cítricos que ingresó de Ecuador; en otros es posible que hayan ingresado en material vegetal de lugares más alejados como Opogona sacchari plaga de palmeras en Hawai, que desde el 2005 se ha reportado en espárrago y caña de azúcar, con menor incidencia en otros cultivos; más recientemente se ha reportado a Helicoverpa armigera plaga de diversos cultivos, distribuida en Europa, África, Asia y Oceanía.
Daños en los cultivos
— ¿Cuáles son los principales daños que ocasionan?
— Algunas especies como los pseudococcidos afectan tanto el tallo de la vid, el follaje (vid, arándano, cítricos) o los frutos (vid, arándano, cítricos, granado). Las moscas blancas atacan el follaje (espárrago, vid, arándano, palto, cítricos, capsicum), los trips dañan los brotes (espárrago, vid, arándano, palto, cítricos, capsicum), y los frutos (vid, arándano, palto).
— Continúe, por favor…
— Las queresas afectan tallos y ramas (vid), el follaje (palto), el fruto (palto); el chinche del palto ataca a los frutos y los lepidópteros a los brotes (palto, capsicum, espárrago, vid), el follaje (palto, capsicum, espárrago), y a los frutos (palto, capsicum, arándano). Además, la simple presencia de alguna fase de una plaga cuarentenaria genera el rechazo del producto con el consiguiente daño a la exportación, como en el caso de Helicoverpa armigera, Spodoptera ochrea y Copitarsia corruda en espárrago, u otras especies consideradas cuarentenarias en los diversos mercados de destino.
Manejo agronómico
— ¿Cómo se podría enfrentarlas o controlarlas?
— El manejo agronómico eficiente de cada cultivo es el primer paso fundamental para el control del complejo de plagas, en donde el manejo de la biodiversidad planificada juega un rol vital, más aún en condiciones de cambio climático. El empleo de cercos vivos, corredores biológicos, cultivos trampa y manejo cultural eficiente, donde cada planta o residuo de esta cumple una función y se integra en el desarrollo y producción de la plantación, junto al riego, fertilización y manejo fitosanitario del cultivo, garantiza el éxito del ciclo productivo.
— ¿Alguna recomendación a los pequeños productores?
— Los productores convencionales deberían dar una mirada a las experiencias que se están desarrollando en las nuevas plantaciones orgánicas de exportación (espárrago, palto, arándano), por lo menos para comprender la auténtica filosofía del manejo integrado de plagas y de la no dependencia de los agroquímicos. Las soluciones simplistas y de corto plazo no tienen concordancia con la producción sostenible que garantice una posición en el mercado global y menos aún bajo condiciones de cambio climático.
Costo de control
— ¿La cadena productiva se vería afectada por los mayores costos que generarían las labores de control?
— En toda situación de mal manejo fitosanitario a gran escala, sobre todo en monocultivos mal planificados, el costo de control se incrementa cada año a medida que el sistema de represión, más que de manejo, va colapsando. La cadena productiva a nivel de costo se ve afectada de tres maneras: a) el costo de control directo para disminuir la densidad de la población plaga que ataca las plantas del cultivo afectando la productividad de este; b) el costo de las medidas que garanticen la ausencia de la plaga en el producto empacado para la certificación y comercialización y; c) el costo para garantizar la inocuidad del producto entregado en el mercado de destino.

Caso de los insectos benéficos
— ¿Los aumentos de temperatura suelen afectar negativamente a los insectos benéficos?
— Sí. Los rangos de actividad biológica asociada a la temperatura limitan más a las especies benéficas que a las especies plaga, sobre todo a los parasitoides y algunos microorganismos, más que a los depredadores.
— ¿Podría citar un caso concreto en Perú?
— El tachinido Billaea claripalpis parasitoide de larvas del cañero Diatraea saccharalis, plaga clave de la caña de azúcar en Perú y otros países, cuyo rango de eficiencia parasítica se produce entre los 18 oC y 28 oC, por lo que un incremento de la temperatura por encima de ese rango imposibilita su empleo en las plantaciones, eso obliga a buscar otras especies que funcionen en estas nuevas condiciones, pudiendo no tener la misma eficiencia o ser de un costo de producción mayor en laboratorio. Lo mismo sucede con varias especies de parasitoides de huevos de lepidópteros del género Trichogramma, ya sea por baja actividad parasítica a altas temperaturas o por acortarse el periodo de incubación de los huevos hospederos, favoreciendo ambas situaciones al desarrollo de la población plaga.
— ¿Hay investigaciones sobre insectos benéficos que se adapten a mayores temperaturas?
— Sí existen. La investigación y producción actual de insectos benéficos en laboratorio considera la búsqueda de especies que se adapten bien a mayores temperaturas en campo, como por ejemplo: Telenomus remus avispita parasitoide de huevos de lepidópteros del género Spodoptera, de más amplio rango de temperatura; especies de Trichogramma procedentes de zonas más tropicales; del mismo modo se emplea depredadores de amplio rango como Chrysoperla carnea (actividad depredadora entre 12 ºC y 35 ºC). Por otro lado, la acumulación de temperatura en el suelo de las plantaciones también afecta a los microorganismos benéficos empleados para el biocontrol como nematodos y hongos entomopatógenos. Lo mismo sucede con los microorganismos aplicados al follaje, limitando su empleo eficiente a ciertas horas de aplicación o a ciertos periodos favorables de la campaña.
Mantenerse en alerta
— ¿Cuáles son las plagas en las que tenemos que estar alertas?
— Hay que tener mucho cuidado con el ingreso de las especies como la mosca de alas manchadas (Drosophila Suzuki), que ya está presente en Chile y ataca de manera severa a los berries. Otro es el psilido Diaphorina citri, presente en Brasil, vector del HLB o “dragón amarillo” de los cítricos; así como el trips Thrips palmi, presente en Ecuador y Colombia, plaga muy polífaga. Asimismo, se monitorea también la posible migración interna de Stenoma catenifer (plaga del palto), de zonas con presencia hacia las zonas productoras certificadas, libres de la plaga.
Tarea de todos
— ¿Cómo fortalecer las acciones de vigilancia fitosanitaria, Blgo. Felipe Díaz?
— La vigilancia fitosanitaria es fundamental para garantizar dicha sostenibilidad, pero ella no sólo es responsabilidad del Senasa como ente rector, sino de todos los actores involucrados. Una garita de control fitosanitario y las sanciones no garantizan la sanidad de nuestros cultivos. Los productores agrícolas, desde pequeños a industriales, deben participar activamente en la vigilancia fitosanitaria, que no solo involucra a las especies consideradas cuarentenarias, también a aquellas que condicionan la productividad y la inocuidad de nuestras cosechas, sean estas destinadas para mercados de exportación o de consumo interno.
— ¿Alguna recomendación para el Senasa?
— El Senasa debe interactuar más activamente con los productores, articulando acciones permanentes de vigilancia y control, convocar a instituciones técnicas y académicas a brindar propuestas que enriquezcan y brinden solidez al sistema de vigilancia. Esta interacción permitiría contar con información veraz y actualizada de campo, garantizar una mejora constante de la sanidad asumida y ejecutada por los mismos productores, evitar el ingreso de especies nocivas exóticas en material vegetal no supervisado por el Senasa. Con ello se aseguraría los mercados internos y externos con productos de inocuidad garantizada, brindando sostenibilidad a la agricultura nacional.

La agriculura tenemos que cuidar todos tanto el productot como el consumidor nos esta faltando orientacion al cpnsumidor ojala este punto lo vean verdaderamente nos preocupa debemos formar en nuestras fronteras una barrera el otrp rs el comerciante que solamente quiere ganar pero no cuida su trabajo para el futuro hay mucho que dicer graciad
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