El mundo debe detener la deforestación, plantar árboles para reverdecer el planeta y restaurar las capacidades productivas, y dar un uso sostenible a los bosques y los árboles, aseguró el Sr. QU Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), durante la apertura del 26 período de sesiones del Comité Forestal (COFO).
Los bosques cubren el 31 % de la superficie terrestre del mundo, almacenan aproximadamente 296 gigatoneladas de carbono y albergan la mayor parte de la biodiversidad terrestre del planeta. Constituyen una fuente importante de fibras, combustible, alimentos y forraje, y proporcionan un medio de subsistencia a millones de personas, entre ellas, muchas de las personas más pobres del mundo.
Los bosques ayudan a adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos y a mejorar la calidad del suelo, el aire y el agua. Cuando se gestionan de manera sostenible, constituyen una importante fuente de materias primas renovables.
El 26 período de sesiones del Comité, que está celebrándose del 3 al 7 de octubre en modalidad híbrida en la Sede de la FAO en Roma, proporcionará una plataforma para el intercambio y el diálogo entre participantes y aportará sugerencias para la labor de la FAO en materia forestal.
En su declaración de apertura del 26 período de sesiones del Comité, el Sr. QU afirmó que los efectos de la crisis climática y las emergencias humanitarias se estaban sintiendo más que nunca en todo el mundo y que afectaban más a los más vulnerables. Señaló que las sequías, inundaciones, incendios y tormentas eran cada vez más frecuentes e intensas. Al mismo tiempo, afirmó que había casos en que se superponían las crisis derivadas de la pandemia mundial, las recesiones económicas y el aumento de los precios de los alimentos, los piensos, los combustibles y los fertilizantes. El hambre seguía aumentando como consecuencia de las crecientes desigualdades.
“La deforestación y la degradación de la tierra, junto con la pérdida de biodiversidad, están devastando nuestros ecosistemas. Esto debe cambiar y detenerse”, aseveró el Sr. QU. “Como se establece en la Declaración de Seúl, los bosques y los árboles deben considerarse una parte fundamental de la solución”.
El Sr. QU señaló que solo quedaban siete años para alcanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Afirmó que los conocimientos tecnológicos y las herramientas estaban. “Ahora tenemos que poner en práctica medidas, ampliarlas e impulsarlas y, sobre todo, hacen falta voluntad política y un conjunto de soluciones”.
Señaló que la publicación principal de la FAO titulada El estado de los bosques del mundo (SOFO) 2022, que se sometería a debate durante el período de sesiones, ofrecía tres soluciones concretas y conectadas entre sí.
En primer lugar, el Sr. QU aseveró que detener la deforestación era “fundamental para hacer frente a la crisis climática, tanto para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 14 % como para proteger a más de la mitad de la biodiversidad terrestre de la Tierra”.
Además, otra solución era plantar árboles, restaurar las capacidades productivas y mejorar la resiliencia de los ecosistemas. El director general señaló que era “posible restaurar 1 500 millones de hectáreas de tierras degradadas. El aumento de la cubierta forestal podría incrementar la sostenibilidad económica, lo que es esencial para impulsar la productividad a fin de satisfacer la creciente demanda”.
En tercer lugar, destacó la importancia de dar un uso sostenible a los bosques y los árboles y de crear cadenas de valor verdes. “La madera y los arbustos son un recurso renovable muy valioso y una fuente importante de recursos naturales con efectos neutros e incluso positivos en el carbono. Los alimentos forestales recolectados en el medio silvestre aumentan la seguridad alimentaria y la nutrición de las personas que viven tanto en las inmediaciones como más allá”, sostuvo el Sr. QU.
El Sr. QU también destacó la importancia de los pequeños agricultores, las comunidades locales y los pueblos indígenas, quienes poseían o gestionaban casi 1 000 millones de hectáreas de los territorios forestales y agrícolas del mundo. Sostuvo que ellos debían estar al centro de las iniciativas dirigidas a lograr sistemas agroalimentarios sostenibles, de los que los bosques y los árboles eran parte integrante.
El Sr. QU añadió que este período de sesiones del Comité llevaría a avanzar en el programa forestal mundial en relación con el cambio climático, la producción y el consumo sostenibles, la restauración, la biodiversidad y la financiación, y aportaría recomendaciones técnicas sobre los nuevos problemas forestales y en materia de políticas.
