Por: Ermitanio Floriano Hermenegildo
Al llegar al caserío de Cutiquero, en la comunidad campesina de “San Pablo” (3,500 m s.n.m.), Incahuasi, Ferreñafe, región política de Lambayeque, lo primero que encontramos fue a los miembros de la Asociación de Productores Agropecuarios “Cerro Negro”, internados en las 200 hectáreas de bosques de pino “Radiata”.
La temporada de cosecha
Ésta es la temporada de la gran cosecha de hongos silvestres comestibles que se prolonga hasta abril. Se trata de la variedad Boletus Luteus, que fue identificada por la Universidad Nacional Agraria La Molina. Luego de la cosecha se procede al deshidratado en túneles artificiales, que son secadores solares; finalmente se realiza el envasado, para luego exportarlo al mercado europeo, con la marca “Inka Wasi”.
Los ingresos mensuales
Los hongos deshidratados de las campañas precedentes han ingresado a los mercados de Francia, Polonia y España. Las empresas exportadoras “Suma Yapu” y “San Pablo”, las mismas que colocaron 20 toneladas de hongos comestibles en Alemania, pagaron el precio de 23,000 soles/tonelada, lo que les permitió distribuir a cada productor un ingreso de 800 a 1,200 soles mensuales.
Educación superior para los jóvenes
“Esta producción nos ha cambiado la vida: hemos combatido la anemia infantil, superado la condición de extrema pobreza, mejorado el rendimiento escolar; estamos dando educación superior a nuestros hijos, que antes no terminaban ni la primaria; nos alimentamos mejor; y vemos la vida con optimismo”, sostiene el Sr. Luis Dalmacio Ayala Tenorio, tesorero de la asociación, organización que se formó hace 11 años y que agrupa a 22 productores.
El futuro: hongos en salmuera
Desde esta campaña en adelante, los productores de “Cerro Negro” incursionarán en la elaboración y exportación de hongos en salmuera o conservas de hongos, tras dos años de investigación y pruebas de laboratorio y sensoriales. El mercado alemán adquirirá las primeras 10 toneladas de este nuevo producto.
La asociación cuenta con una planta procesadora, apta para producir 16 toneladas/mes de hongos en salmuera, cuyo proceso es más rápido y menos costoso, comparado con el de deshidratación, el mismo que además mayor espacio insume más tiempo.
El apoyo del municipio
Como pocas veces se suele ver en el país, la iniciativa empresarial de esta organización tiene el apoyo de la municipalidad distrital de Incahuasi, que dirige el Téc. Agrop. William Hidalgo Manayay Manayay, quien, desde el 2010, ha apoyado con técnicos y especialistas que asesoran y capacitan a los productores y, fortalecen la organización.
Certificación orgánica
“Estamos por obtener la certificación de producción orgánica que permitirá a los productores alcanzar mejores precios; así como la denominación de origen de la marca, para lo cual ellos se proponen implementar más infraestructura de procesamiento, pues saben que la demanda del producto es alta”, expresa el Sr. Manayay.
Solo se cosecha 15 %
La Ing. Agr. Emperatriz Leonor Torres Bances, responsable del Área de Desarrollo Empresarial del municipio local, expresa: “Actualmente la oferta es pequeña, pero la materia prima disponible es enorme; solo se cosecha 15 % de lo que realmente producen los bosques”.
Luego añade que su oficina promueve en paralelo a otras 18 asociaciones de productores familiares de hongos comestibles, 12 de crianza de cuyes mejorados, 16 de producción de truchas, todas ellas agrupadas en la Central de Asociaciones de Productoras y Productores Agropecuarios del Distrito de Incahuasi.
Los principales socios
Por el sector privado los principales socios de los productores son las agroexportadoras “Mana Yapu” SAC y “San Pablo” SAC, que les compran directamente el producto, asegurando el pago completo contra entrega, previa exploración de los mercados externos, promoción, presentación y degustación.
Además, les asignan profesionales especializados para capacitar a los productores y a los técnicos del municipio involucrados en esa actividad productiva; incluso cooperan con equipos, máquinas y otras tecnologías. También ponen el hombro ocasionalmente en esa causa productiva los programas gubernamentales “Sierra Exportadora”, “Agro Rural”, “Serfor”, “Fondo Empleo” y “Senasa”.
Cabe destacar que los hoy miembros de la Asociación “Cerro Negro” aprendieron sobre el sector forestal a mediados de la década de los noventa, cuando los técnicos del desaparecido Pronamachcs llegaron a Incahuasi, a desarrollar proyectos de forestación con pino y otras especies nativas.
Por aquella época en las comunidades imperaba la extrema pobreza, y además se encontraban totalmente aislados del resto del país en vista que no tenían carreteras ni comunicaciones. Los comuneros no creían en los proyectos estatales, porque consideraban que se trataba de un nuevo embuste, con el propósito de adueñarse de sus tierras y bosques.
Su condición de quechua hablante —isla lingüística en el norte del país— tampoco les ayudó a comprender realmente el propósito del programa de reforestación que se disponía a desarrollar Pronamachcs. Finalmente, con bastante desconfianza, dieron su aprobación.
Un legado invalorable
Hoy los productores viven muy agradecidos de Pronamachcs, por su legado invalorable: los extensos bosques, cultura forestal, con que manejan por cuenta propia suman más de 200 hectáreas de pinares; y tienen el espíritu emprendedor y ambientalista que los impulsa a seguir sembrando arbolitos, tanto para acrecentar la base de su sostenimiento económico, y para dar la batalla contra el calentamiento global y cambio climático.
Fue en el 2006 que las comunidades tomaron conciencia del enorme potencial económico de los hongos comestibles que crecen en forma de pequeñas sombrillas entre los bosques, en los meses de invierno y empezaron a trabajar con la variedad “Boletus Luteus”, identificado por la Universidad Nacional Agraria de La Molina.
Productores de Cerro Negro
Cuatro años después, una veintena de agricultores del caserío de Cutiquero formaron la Asociación de Productores Agropecuarios “Cerro Negro”, que hoy preside el Sr. Agustín Manayay Tenorio. En el 2013, esta organización decide dedicarse de lleno a la actividad de los hongos comestibles, con fines comerciales. Y el 2016 da el salto hacia la exportación, con el apoyo del municipio local y las empresas exportadoras.
Pasto para las crianzas
Los silvicultores de la Asociación “Cerro Negro” están llenos de ideas y planes, pero priorizarán los siguiente: la crianza tecnificada de cuyes y vacunos lecheros para aprovechar las ricas pasturas de los bosques; la construcción de microreservorios para almacenar agua de lluvias para utilizarla en épocas de estiaje y sequía; la introducción progresiva de semillas mejoradas de sus cultivos habituales (tubérculos, legumbres, hortalizas), mejorar la comercialización de sus excedentes en el mercado local; y ampliar su frontera forestal, con fines de explotación maderera y de lucha contra el calentamiento global.
¡Están aislados, sin conectividad!
A los comuneros de “Cerro Negro” les va bien en su emprendimiento, pero muy mal en conectividad terrestre y digital. Viven aislados, como todos los pobladores de las otras comunidades de Incahuasi. No tienen carreteras y las que existen están desastrosas, por lo que ni siquiera vehículos medianos de carga pueden ingresar para sacar la producción al mercado, principalmente la madera excedente. En Incahuasi existen cinco mil hectáreas forestales, entre bosque macizo y agroforestería. Los comuneros tampoco usan teléfono celular, porque ninguna empresa operadora que vende ese servicio tiene presencia en el lugar.
Para ellos no hay créditos
La inflexibilidad del Programa “AgroIdeas” es para ellos un problema cuando realmente debería ser la solución. Casi todos los planes de negocios que postulan las comunidades agrícolas de su entorno, incluso con proyectos rentables y prometedores, se quedan en el camino solo porque no pueden completar el monto de las contrapartidas exigidas. Caso similar sucede con el Agrobanco. A pesar de la apremiante necesidad, los productores prefieren no solicitar créditos debido a las impagables altas tasas de interés.
