Por: Rodolfo Ardiles Villamonte
La socióloga María Isabel Remy Simatovic, exviceministra de Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura y Riego e investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), desnuda la crítica situación que enfrentan el agro y las zonas rurales del Perú.
A pesar de una ligera disminución en la pobreza monetaria, la pobreza extrema ha aumentado significativamente. Destaca que el 50 % de los niños en áreas rurales sufre de anemia, a pesar de que la agricultura familiar sustenta la seguridad alimentaria del país.

ꟷ ¿Cuánto hemos retrocedido en la lucha contra la pobreza, Soc. Remy?
ꟷ Eso depende. Si el análisis se hace en términos de la pobreza monetaria, podríamos decir que el retroceso ha sido mínimo, y los números no muestran significativos cambios que los obtenidos en 2019. Por ejemplo, en la sierra rural, en 2022 el nivel de pobreza fue de 44 %, y en 2023 alcanzó el 43 %, es decir, bajó apenas un punto. En la Amazonía rural la cifra llegó a 39 %, y ahora se encuentra en 36 %, mientras que en la costa se mantiene sin variaciones, en un 26 %. Las regiones con mayor ruralidad en el Perú ꟷAyacucho, Pasco, Huancavelica y Puno tienen un nivel de pobreza monetaria en torno al 40%. Sin embargo, lo que ha empeorado en el Perú es la pobreza extrema, es decir, las personas que no pueden completar su canasta alimentaria. Antes de la pandemia las estadísticas mostraban que nos encontrábamos alrededor del 2.9 %, pero ahora hemos escalado hasta el 5.7 %, y en el área rural pasó de 6.4 % en 2019 a 16.2 % en 2023. Eso muestra que un 10 % de la población rural ha caído en pobreza extrema, especialmente en los Andes. Sin embargo, el INEI también ha mostrado datos multidimensionales, que no se refieren solo a cuestiones monetarias, sino que van más allá.
¡50% de los niños tiene anemia!
ꟷ ¿Cómo qué, Dra.?
ꟷ Bueno, podríamos decir que el mundo rural es un desastre. La carencia de atención médica llega al 36 %, y la anemia en niños de entre 6 y 35 meses en las zonas rurales llega al 50 %. ¡50 % de los niños en las zonas rurales tienen anemia, y ellos son los hijos de quienes producen alimentos! Además, el 86.1 % de los niños de cuarto grado de primaria en las zonas rurales tiene niveles de lectura insatisfactorios, y el 86.3 % no alcanza niveles aceptables en matemáticas. Las cifras en segundo de secundaria son peores: el 93 % no tiene un nivel de lectura adecuado y un 96 % no alcanza niveles óptimos de comprensión matemática, pese a que sus padres hacen enormes esfuerzos para enviarlos al colegio. Por otro lado, el 97.5 % de la población rural no tiene acceso a agua segura; es decir, tienen acceso al agua, pero está contaminada y no clorada. Asimismo, un 70 % de la población rural carece de electricidad. Tenemos elevados niveles de pobreza multidimensional que se suman al 40 % de pobreza monetaria y al 16 % de extrema pobreza. Cuando vemos esos datos de pobreza multidimensional, casi exclusivamente derivan de los pésimos servicios que presta el Estado en las zonas rurales. El Estado peruano no tiene servicios eficientes para atender a la población rural, que produce la mayor parte de los alimentos que todos los peruanos ponemos en nuestra mesa. De esta manera, se condena a la población rural a vivir en la pobreza, y por ello los jóvenes emigran.
El Estado no cumple con destinar el 10 % de inversión social a alimentos agrarios
ꟷ Junto a los problemas estructurales, la pandemia y la inestabilidad política han agravado la crisis en el agro. ¿Qué deben hacer el gobierno de la señora Boluarte y el Congreso de la República para sacar al agro de esta situación?
ꟷ Hay una enorme agenda pendiente con la agricultura familiar, la cual comenzó a tener políticas de apoyo desde 2015, aunque fueron poco consistentes. En este momento, no conozco ningún avance en temas de impulso a la agricultura familiar. Por ejemplo, tenemos la ley de compras estatales de productos provenientes de la agricultura familiar para programas alimentarios, promulgada en noviembre de 2020. En dos años debía destinar al menos el 10 % de lo que el país invierte en programas sociales alimentarios a compras a los agricultores familiares. Si el Estado hubiera cumplido con ese 10 %, se hubiera podido dinamizar la producción. Este año, el Estado debía estar comprando el 30 % a la agricultura familiar; sin embargo, no ha cumplido, y el volumen de compra es cero. La ley está aprobada, el reglamento está aprobado, y la FAO ha realizado consultorías desarrollando toda la estrategia con actividades y cronogramas para las compras estatales, especialmente para el programa Qali Warma. Pero hoy, solo una gran empresa entrega alrededor de 4 millones de raciones diarias; tienen el negocio cerrado.
El Estado carece de buena agenda de agricultura familiar
ꟷ ¿Cómo superar esta negligencia estatal?
ꟷ Deberíamos comenzar a diversificar proveedores desde las propias regiones. La excusa que siempre escuchamos es que los productores familiares no pueden garantizar buenos niveles de inocuidad. Pero eso no es cierto, y en todo caso, si se quiere tener seguridad en ese aspecto, se pueden establecer centros de acopio a cargo de organizaciones de pequeños agricultores y ganaderos, que cuenten con el registro de inocuidad bajo el sistema de garantías participativas reconocido por el Senasa. De esa manera, los propios agricultores pueden sostener prácticas que no sean dañinas para los cultivos. Así podemos empezar, para que los niños en las escuelas, en lugar de recibir galletas, puedan consumir papas, choclos, queso, cancha, plátano, manzana, etc. El Estado peruano no está asumiendo una buena agenda de agricultura familiar. Países como Brasil o Ecuador tienen programas de compras a la agricultura familiar, para que lo que el Estado invierte en alimentación no termine en manos de grandes empresas.
Donde no hay desarrollo de mercado, el Estado debe invertir
ꟷ También debemos trabajar en la asistencia técnica, porque en el Perú, de los cerca de dos millones de agricultores familiares, solo 205.000 son asesorados en este aspecto. Eso es lamentable, porque en nuestro país existía un servicio de asistencia técnica o extensión agraria, pero se desactivó. Se suponía que el mercado debía sustituirlo, pero eso no ha ocurrido y eso mantiene un nivel de productividad muy bajo. Y donde no hay desarrollo de mercado, debe haber intervención del Estado.
Agricultores cumplen con sus obligaciones
ꟷ Según las estadísticas del Agrobanco, este año la entidad financiera ha tenido 27.000 prestatarios y tiene una cartera de cerca de 80.000 clientes, una cantidad mínima. Su nivel de morosidad es muy bajo, apenas del 4 %, y eso es una buena señal pues indica que los pequeños agricultores cumplen sus obligaciones; pagan puntualmente porque necesitan del crédito. En el Perú los servicios financieros son muy limitados. Además, la pequeña agricultura requiere de servicios que no son caros, como programas de riego y siembra, cosecha de agua, mejoramiento de sistemas de acumulación de agua, geomembranas, etc. Foncodes sabe cómo hacerlo, pero su nivel de intervención es reducido, pese a que existen recursos para poder promover la agricultura familiar.
Reforma de los servicios del Estado
ꟷ En algún momento se habló de la llamada segunda reforma agraria, pues el agro requiere de una política agraria eficiente. ¿Cree que es necesaria una reforma o reestructuración y, de ser así, en qué consistiría?
ꟷ Más que una reforma del agro, lo que se necesita es una reforma de los servicios del Estado destinados al agro y al ámbito rural. El sector requiere prioritariamente asistencia técnica, crédito, industrialización rural, mercado justo, infraestructura vial y de riego. Me sorprende mucho que, como Estado no se haya hecho nada, porque todo lo que he mencionado no necesita de una ley; más bien parece que estuvieran buscando una excusa al decir que no les han querido aprobar la ley. Podrían haberle devuelto al Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) sus antiguas capacidades para que hicieran extensión agrícola; francamente, no precisaban de grandes leyes.
Mayor productividad
ꟷ Sin embargo, pese a todos los problemas que enfrenta el sector, la productividad ha aumentado, y esa es la razón por la cual se ha observado una ligera caída en la pobreza monetaria. Aunque algunos alimentos tenemos que importar porque no producimos lo suficiente, la gran mayoría de los productos que conforman la canasta básica en el Perú provienen de la agricultura familiar. Se han hecho grandes esfuerzos por mejorar la productividad. Un ejemplo de ello es la ganadería campesina en Puno, una región que se ha convertido en la quinta cuenca lechera del país gracias al trabajo de los pequeños ganaderos y de las autoridades locales. En Puno se ha desarrollado el cultivo de alfalfa dormante, la cual está adaptada a las condiciones de frío, lo que ha impulsado el desarrollo de queserías.
ꟷ ¿Por qué no son visibles todas estas mejoras?
ꟷ Lamentablemente, el agua que beben las vacas está contaminada, y todo el esfuerzo choca con esa realidad. Muchos productores han invertido en mejorar su ganadería con vacas Brown Swiss, pero los acuíferos de Puno están contaminados, lo cual impide que reciban la certificación para vender en los grandes mercados. Esto ocurre porque el Estado no está haciendo nada para cuidar nuestros acuíferos, que son fundamentales para la agricultura.
ꟷ ¿Cuáles son las medidas concretas que deberían tomarse para revertir la crisis en el campo y modernizar el sector agrario?
ꟷ Ha crecido mucho la población y con ello también ha incrementado la demanda de alimentos, pero también ha crecido la oferta campesina. Todo lo que el agricultor puede hacer sin asistencia técnica, lo está haciendo, pero tiene límites. Sin embargo, contamos con los consejos de gestión regional agraria, presididos por las direcciones regionales agrarias (DRAs), que congregan a todas las oficinas del sector agrario como el INIA, Senasa, Sierra Exportadora, Agro Rural, etc. Estas elaboran planes juntamente con el director regional; eso es precisamente lo que debemos trabajar. Desde hace tres años, las DRAs cuentan con información detallada por distrito; sin embargo, se mantienen los programas centralizados. Debemos apoyar programas que reúnan al sector público con los productores y superar esa centralización. Hay muchas cosas que se pueden hacer y no son costosas. Por ejemplo, en cuanto a la metodología de asistencia, se puede contratar a los mejores agricultores para que asesoren a los productores de su comunidad.
Información es la clave
ꟷ Con los bajos precios en chacra, ¿cómo se puede mejorar el acceso a mercados y la logística de distribución para elevar la rentabilidad del productor?
ꟷ Creo que hay que hacer dos cosas. Primero, mejorar la capacitación y apoyar a las organizaciones de productores con fines agroindustriales. Segundo, potenciar la información sobre precios a los productores; esto es algo que ya se estaba haciendo, pero es necesario reforzarlo. También se debe terminar de armar el padrón de productores. Hoy, prácticamente todos los productores cuentan con un celular, por lo que es muy sencillo enviar mensajes a través del sistema SMS, entregando información en tiempo real sobre el precio de los productos en el mercado mayorista o información que tiene el Midagri. Todas estas cosas son importantes porque mejoran las condiciones de negociación de los precios. También se requiere ampliar los mercados, y para ello es preciso mejorar la asociatividad. Hay avances en materia de asociatividad, pero todavía es algo limitado.
ꟷ ¿Es conveniente que los representantes de las organizaciones agrarias participen en la elaboración de las políticas agrarias permanentes?
ꟷ Creo que sí, eso es fundamental, especialmente las organizaciones de productores de agricultura familiar y organizaciones de agroexportadores, porque son parte importante del sector agrario y es necesario abrirles un espacio.
