La Dirección Regional de Agricultura se embarca en una asombrosa hazaña al preparar “El locro huanuqueño más grande del mundo” como parte del Festival de los Negritos de Huánuco, una festividad dedicada al Niño Jesús. Se ofrecerán un total de 10 000 platos, brindando a los participantes la oportunidad de saborear esta exquisita delicia tradicional.
El Ing. Yarushel Valenzuela, director de la DRA, subraya la iniciativa de fomentar el consumo de diversas variedades de papa, como Canchan y Yungay, destacando el papel de Huánuco como una de las principales productoras a nivel nacional. Destaca que se emplearán 2500 kilos de este tubérculo.
Este evento no solo celebra la rica tradición gastronómica de la región, sino que también contribuye a la sostenibilidad económica de los productores agropecuarios locales.
La festividad, programada para el 19 de enero a partir de las 9:00 a. m., se llevará a cabo en el renovado Complejo Deportivo de Paucarbamba, prometiendo ser una experiencia que fusiona lo gastronómico con la producción tecnificada de insumos agrícolas propios de la región Huánuco.

Para la preparación de este emblemático plato huanuqueño, se han seleccionado novillos, ganado vacuno joven de entre dos a tres años de edad. La olla estará repleta de dos variedades de papas: la Canchan, que se deshace para darle a la sopa la textura adecuada, y la Yungay, que aportará volumen y altura al platillo. Un aderezo esencial, conocido como “Ñahuin” (que significa miradita), compuesto por cebolla y ají, ya sea amarillo o colorado, completará la esencia única de este locro.
Proceso de preparación
En una olla grande con agua, se hierve la carne de res con sal durante una hora. Luego, se añaden las papas Canchan y Yungay peladas, cocinándolas hasta que la Canchan se deshaga y las blancas queden tiernas.
Se ajusta la sal según sea necesario. Aparte, se elabora un aderezo con aceite, crema de ají panca, cebolla y especias, verificando nuevamente la sal. Al momento de servir, se vierte en platos hondos primero el caldo, seguido de la carne, la papa Yungay y coronando con el aderezo.
Este ritual culinario no solo celebra el patrimonio gastronómico de Huánuco, sino que también honra la destreza y dedicación de los agricultores locales, promoviendo una experiencia única que fusiona lo autóctono con la innovación agrícola.
