Los bosques del Perú son una fuente de biodiversidad, bienestar y oportunidades para miles de familias. Su aprovechamiento sostenible, bajo la supervisión del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor), impulsa el desarrollo local sin comprometer la conservación del patrimonio forestal y de fauna silvestre.
En el año en que el Perú conmemora 205 años de independencia, 4753 usuarios acceden legalmente a los bosques para aprovechar sus recursos de manera sostenible mediante títulos habilitantes como permisos, autorizaciones, concesiones forestales y contratos de cesión en uso para sistemas agroforestales. Estas modalidades de acceso representan el 24 % de los bosques gestionados bajo planes de manejo forestal, instrumentos que establecen las acciones necesarias para garantizar un aprovechamiento responsable, el cumplimiento de las obligaciones de los titulares y la conservación del bosque.
“Detrás de los títulos habilitantes hay miles de peruanos que hacen patria desde los bosques. Son usuarios que aprovechan los recursos forestales de manera legal y responsable, cumplen la normativa e implementan prácticas silviculturales que favorecen la sostenibilidad de las especies y la conservación de los ecosistemas”, dijo Williams Arellano Olano, jefe del Osinfor. Además, destacó que en lo que va de 2026, la institución entregó 44 constancias de cumplimiento de obligaciones a los titulares que demostraron una gestión forestal ejemplar durante las supervisiones.

Orgullosos de lo nuestro: héroes nacionales del bosque
Muebles de procedencia legal
Obed Salazar Heredia es un carpintero que aprovecha árboles de la especie cedro de altura (Cedrela montana) en su predio ubicado en el distrito de Vista Alegre, provincia de Rodríguez de Mendoza, departamento de Amazonas. Con esta madera extraída de forma legal, fabrica los muebles que comercializa en Rioja, San Martín.
“Para trabajar tranquilo y respetando las normas”, como dice Obed, en diciembre de 2024, solicitó un permiso forestal que le autoriza aprovechar esta especie en 31.94 hectáreas de bosque. Durante la supervisión realizada por el Osinfor en abril de 2026, se verificó que cumple con sus obligaciones: mantiene actualizado el libro de operaciones y moviliza la madera con guías de transporte forestal, lo que permite detectar la procedencia legal de la materia prima. Además, implementa buenas prácticas que protegen el bosque, como el cuidado de árboles semilleros, la limpieza de lianas y la reforesta de tres a cuatro plantones de cedro por cada árbol aprovechado para manejar la regeneración natural.
Madera que trajo progreso
En Junín, la comunidad nativa Mencoriari aprovecha de manera sostenible árboles de cachimbo (Cariniana estrellensis), tulpay (Clarisia racemosa), copaiba (Copaifera paupera), sapote (Matisia cordata) y otras especies en un área de 11 406 hectáreas de bosque comunal. Hace una década decidió iniciar esta actividad por necesidad, pero con el compromiso de hacerlo dentro de la legalidad. Hoy comercializa su madera mediante contratos formales con terceros, cuenta con el acompañamiento de un regente forestal y con un comité de vigilancia y control forestal comunitario que supervisa el cumplimiento de los acuerdos.
Los ingresos generados por el aprovechamiento responsable de la madera han permitido construir el local comunal; 12 aulas para los niveles inicial, primaria y secundaria de la institución educativa de la comunidad; y un puente de 60 metros para cruzar el río Anapati. Además, adquirieron un terreno en el distrito de Pangoa, donde ya se construye un hospedaje comunal. Este trabajo también fue reconocido por el Osinfor, que en mayo de 2026 otorgó a la comunidad una constancia de cumplimiento de obligaciones. “Esto nos levanta la moral, porque podemos ser ejemplo para otras comunidades”, destaca Wilmer Mahuanca Ñaco, jefe comunal de Mencoriari.
Vigilancia comunal que protege el bosque
En 2021, la comunidad campesina agraria Monte de los Olivos decidió aprovechar de manera sostenible los árboles de su bosque para mejorar la calidad de vida de sus familias. Desde entonces, el cumplimiento de la normativa, las buenas prácticas forestales y el trabajo de su comité de vigilancia y control forestal comunitario han contribuido a conservar más de 6700 hectáreas de bosque en Loreto.
El comité de vigilancia cumple un rol importante al supervisar las labores de extracción que realiza la empresa con la que mantienen un contrato. “Cuidamos que no corten los árboles semilleros”, comenta Antonio Dávila Fernández, presidente de la comunidad, consciente de la importancia de estos ejemplares para la regeneración natural del bosque.
Este compromiso fue reconocido por el Osinfor en mayo de 2026, cuando les otorgó una constancia de cumplimiento de obligaciones tras la supervisión forestal. “Vale la pena cuidar nuestro bosque. Gracias al permiso forestal ya tenemos luz y agua las 24 horas del día, además, tenemos una carretera para que nuestros hijos puedan ir al colegio”, destaca Antonio.
Bosques que generan empleo
Desde una concesión forestal ubicada en la provincia de Atalaya, en Ucayali, Adriel Salas Zúñiga genera empleo para 30 personas mediante el aprovechamiento sostenible de especies como cedro (Cedrela odorata), copaiba (Copaifera paupera), tornillo (Cedrelinga cateniformis), cachimbo (Cariniana domestica) y cumala colorada (Iryanthera elliptica). Además, la madera aserrada que produce se vende legalmente a empresas de Pucallpa, acompañada de la documentación que acredita su origen.
“Nosotros hacemos un trabajo bien consciente, tratando de cumplir la ley”, afirma Adriel, quien es representante legal de Atalaya Forest E.I.R.L., empresa que a inicios de este mes recibió una constancia de cumplimiento de obligaciones. Como parte del manejo responsable de su concesión, también protege los árboles semilleros, conserva aquellos que sirven de refugio para la fauna silvestre y denuncia oportunamente las invasiones o el cambio de uso del suelo.
