La Ing. Agr. Rosita Ayala Huayhualla, vicepresidenta de la Asociación Nacional de Maíz y Sorgo, y destacada productora de papas y maíces amiláceos nativos, frijoles y calabazas en Quinua, provincia de Huamanga, región Ayacucho, ha emprendido una ambiciosa iniciativa para preservar la biodiversidad agrícola del Perú: implementar un museo de la papa y maíz nativos.
La Ing. Ayala Huayhualla está trabajando en la implementación de un museo vivo dedicado a la papa y al maíz amiláceo nativos en Quinua, región Ayacucho.
Este proyecto tiene como objetivo promover la siembra y garantizar la preservación de los materiales genéticos de estos cultivos tradicionales, cruciales para la seguridad alimentaria del país, especialmente, para las futuras generaciones.
El museo vivo de la papa y el maíz nativos no solo servirá como un espacio para la conservación, sino también como un centro educativo y turístico.
La Ing. Ayala Huayhualla proyecta conservar más de 3000 variedades de papas provienientes de diversas regiones productoras del país, y 45 variedades de maices nativos que atesora el país frente a 65 variedades que posee México, incluyendo las que están siendo recuperadas del peligro de extinción.
Como parte de esta iniciativa, la Ing. Ayala tiene planes de organizar la “Ruta de la Papa y el Maíz”, una propuesta turística que ofrecerá visitas a los centros de producción de estos cultivos y festivales gastronómicos donde se exhibirán platos tradicionales e innovadores elaborados con papa y maíz.
Este evento contará con la participación de reconocidos chefs que trabajan en los mejores restaurantes turísticos de Quinua, quienes presentarán tanto recetas ancestrales como creaciones culinarias modernas.
Como anticipo a este gran proyecto, la Ing. Ayala Huayhualla está actualmente en proceso de selección de semillas, incluyendo las 12 variedades de tubérculos nativos y 35 de maíz amiláceos que cultiva en Quinua, donde tabién siembra 35 variedades de frijol de colores y calabaza dulce.
El trabajo de la Ing. Ayala Huayhualla no solo es un esfuerzo por preservar la biodiversidad agrícola, sino también por reafirmar el conocimiento y la cultura vinculados a estos cultivos.
