Las mujeres que se dedican al agro desempeñan un papel crucial en la economía y el desarrollo del país. Su contribución va más allá de la producción de alimentos, ya que también generan empleo y garantizan la seguridad alimentaria, al tiempo que gestionan las responsabilidades del hogar.
Es relevante destacar la labor de la Ing. Tulia García León, directora de Cedap, cuyo compromiso ha sido vital para mejorar las condiciones de vida en las más pobres Ayacucho.
Desde sus inicios en 1980 como practicante universitaria y su permanencia en Cedap a partir de 1983, ha liderado iniciativas que abordan las carencias estatales en áreas como salud, educación y seguridad alimentaria, además de promover los derechos de las mujeres en entornos rurales.
De la visión de cinco mujeres y tres hombres, surgió la metodología estratégica “Allin Kausananchikpaq” (Para Vivir Mejor), centrada en la promoción de la agroecología, la conservación de semillas y el cuidado de los recursos naturales en los distritos de Socos y Tambillo, Huamanga.
Esta propuesta priorizó la construcción de pozos rústicos y enfatizó las viviendas saludables que, en este último caso, posteriormente se convirtió en política pública regional.
En 1990, Cedap validó su metodología “Pachamamachikta Waqaycahasun” (Conservemos nuestra Madre Tierra), orientada a proteger y conservar los recursos naturales, especialmente el agua desde las cabeceras de cuenca.
A través de estas iniciativas se ha construido más de 500 qochas o microrreservorios, en beneficio de 11.400 familias de Socos y Tambillo, Huamanga, y Chungui, provincia La Mar, Huanca Sancos y Cangallo. Asimismo, se construyó varios reservorios rústicos en diversas comunidades.
En la última década, Cedap ha centrado sus esfuerzos en la cuenca Apacheta-Ritipata, en Paras, y Chikllarazu, Chuschi en Cangallo, donde ha construido 41 qochas, de los cuales 36 tributan al canal Cachi y el resto a cuenca Pampas, que, además, han permitido recuperar 103 acuíferos para asegurar el suministro de agua a miles de familias en Cangallo y Huamanga.
Estas acciones han mejorado la producción agrícola y reducido la mortandad de alpacas durante las sequías, además de posibilitar la reforestación con especies nativas, incrementando así los ingresos económicos de los habitantes de las zonas altas.
En resumen, el compromiso y la labor de mujeres como la Ing. Tulia García León, a la cabeza de Cedap, ejemplifican el impacto positivo que pueden tener en el desarrollo rural y la calidad de vida de las comunidades.
