Incipio
Agrobiodiversidad Perú

Proteger la agrobiodiversidad para garantizar la seguridad alimentaria

Por: Raúl Vela

Perú es reconocido por albergar 84 de las 104 zonas de vida, más 15 en transición y 28 de los 32 climas existentes en el planeta. Se encuentra entre los 17 países megadiversos en el mundo, con una fauna que alberga a 1831 especies de aves, 507 especies de mamíferos, 415 especies de anfibios, 400 especies de reptiles y 855 especies de peces, así como una flora que registra 19 000 especies.

Entre los vegetales destacan 182 especies de plantas nativas comestibles de importancia mundial. Esta gran diversidad biológica es fundamental, ya que nos permite a no depender exclusivamente de las semillas comerciales, garantizando así la soberanía alimentaria del país. Sin embargo, esta riqueza se encuentra amenazada por el cambio climático.

Para hacer frente a esta amenaza, el Econ. César Sotomayor Calderón, coordinador nacional del proyecto GEF-Agrobiodiversidad-Sipam del Ministerio del Ambiente (Minam), propone fortalecer las políticas públicas para proteger nuestra biodiversidad, incluso para  fortalecer los saberes ancestrales de los agricultores, quienes son los guardianes de nuestros recursos fitogenéticos, que puede resistir al cambio climático, a diferencia de muchas especies cultivadas de manera intensiva que no prosperan en estas condiciones.

Econ. César Sotomayor Calderón, coordinador nacional del proyecto GEF-Agrobiodiversidad-Sipam del Ministerio del Ambiente (Minam)
Econ. César Sotomayor Calderón, coordinador nacional del proyecto GEF-Agrobiodiversidad-Sipam del Ministerio del Ambiente (Minam)

 

– ¿Cuál es la importancia de la agrobiodiversidad en la seguridad alimentaria del mundo en general y del Perú en particular, economista?

La agrobiodiversidad abarca todos los componentes de la diversidad biológica relevantes para la alimentación. Su conservación ofrece a la población del mundo y de Perú diferentes opciones para alimentarse de manera diversa, saludable y nutritiva. En el caso de Perú, gracias a su ubicación geográfica y clima, nuestro país alberga 84 de las 104 zonas de vida, más 15 en transición y 28 de los 32 climas existentes en el planeta. Además, Perú se encuentra entre los 17 países megadiversos del mundo, con una fauna que reúne a 1.831 especies de aves, 507 especies de mamíferos, 415 especies de anfibios, 400 especies de reptiles y 855 especies de peces, así como una flora que registra 19.000 especies.  Nuestro país es un rico banco de semillas de especies nativas e introducidas durante la época colonial.

Tesoros de la agrobiodiversidad

¿Cuáles son las especies nativas más importantes que sustentan la seguridad alimentaria en Perú?

– Actualmente el mayor consumo se da solo en pocas variedades de cultivos, como la papa, el camote y la yuca (carbohidratos). Entre los alimentos ricos en proteínas destacan los peces de mar y ríos, la carne de camélidos y cuy, gallinas, etc., así como tarwi o chocho, los maíces amiláceos, el frijol, quinua, kiwicha y cañihua. Las frutas nativas como el tumbo, el aguaymanto, el camu camu, la chirimoya, la lúcuma, merecen ser destacadas. Aunque no sean alimentos de importancia nacional no hay que dejar de mencionar a la oca, el olluco, la mashua, izaño o añu, que se consumen preferentemente en la zona centro y sur del país.

 A propósito, ¿cuántas especies comestibles tiene registradas la agrobiodiversidad nacional, entre plantas y animales?

–  Desde hace más de 10.000 años en el Perú los agricultores han criado 182 especies de plantas nativas comestibles de importancia mundial, de las cuales 174 son de origen andino, amazónico y costeño, y 7 son de origen americano. Por otro lado, se han domesticado 5 especies de animales, entre ellas la llama, la alpaca, el cuy, el pato.

¿Por qué es importante la conservación y la defensa de la agrobiodiversidad en nuestro país?

–  Para evitar la pérdida y reducción de nuestras semillas nativas que sustentan la producción y provisión de una gran variedad de productos alimenticios que contribuyen a la seguridad alimentaria de país, empezando por las zonas rurales. Además, la agrobiodiversidad es el mayor tesoro que tiene nuestro país, incluso porque reduce la posibilidad de dependencia de semillas mejoradas comerciales y garantiza la soberanía alimentaria del país.

Fortalecer saberes ancestrales

¿Cómo impactan el cambio climático y el calentamiento global a la disponibilidad y diversidad de cultivos y crianzas en el Perú?

–  El mundo desde tiempos inmemoriales ha sufrido de sucesivos cambios climáticos, porque estos obedecen a ciclos naturales. Sin embargo, cuando estos cambios se producen por calentamiento global por la excesiva emanación en la atmósfera de gases de efecto invernadero debido a la actividad humana, se hace cada vez más necesario recurrir especies vegetales andinas que están adaptadas a los cambios del clima y tienen un alto grado de resiliencia. Para ello, debemos fortalecer los conocimientos ancestrales transmitidos por los guardianes de nuestra agrobiodiversidad, que juegan un papel crucial en la preservación de semillas que resultan fundamentales en situaciones donde el cambio climático afecta el rendimiento de los cultivos intensivos.

Especies resilientes

¿Cuáles son las especies de la agrobiodiversidad más resilientes o tolerantes al cambio climático?

–  Toda la agrobiodiversidad nativa es resiliente incluso para algunas plagas y enfermedades, y así lo prueban diez mil años de agricultura, lo que falta es ponerla en valor. Por citar un ejemplo, nosotros tenemos especies silvestres de tomates que se adaptan a las condiciones más áridas del planeta.

¿Qué estrategias debe implementar el Estado para proteger a nuestra vasta biodiversidad en general y agrobiodiversidad en particular para mitigar los efectos y/o amenazas del cambio climático y el calentamiento global?

–  Los primero que deberían hacer los tres niveles de gobierno es fortalecer la organización comunal en las zonas de mayor diversidad. Un instrumento interesante son los planes comunales de vida, que tienen un enfoque intercultural para el desarrollo. Po otro lado, se debe incorporar en los instrumentos de política agraria,   ambiental y de desarrollo rural, acciones dirigidas específicamente a acompañar y proteger al conocimiento tradicional de los productores conservacionistas, para lo cual se necesita presupuesto permanente, tal como se destina, por ejemplo, para el Programa Haku Wiñay, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, que es un proyecto de desarrollo de capacidades productivas y de emprendimientos, para incrementar y diversificar los ingresos autónomos sostenibles, en los hogares en situación de pobreza y pobreza extrema, ubicados en las zonas rurales de la costa, sierra y selva del país. Asimismo, trabajar en educación intercultural bilingüe, el intercambio generacional del conocimiento ancestral de sus territorios, el manejo de la chacra y cultivos.

Acciones

¿Cuál es el impacto que está teniendo el proyecto de Agrobiodiversidad del Minam para garantizar la conservación y sostenibilidad de nuestra biodiversidad?

–  El proyecto GEF-Agrobiodiversidad-Sipam, ejecutado por el Minam y Profonanpe, en asociación con el Ministerio de Desarrollo Agrario y la FAO, tiene un componente dedicado a la recuperación de la agrobiodiversidad en las mismas chacras de los productores. Como parte de ese proyecto se capacita en  prácticas de manejo del ecosistema en las partes altas, que incluye la recuperación de bofedales, humedales, manejo de pastos naturales, siembra y cosecha de agua, forestación y reforestación con especies nativas, principalmente polylepis (queñua o quinual) para cosechar agua  en las partes medias y bajas de las cuencas, así como para la recuperación de la agrobiodiversidad a través del mecanismo de Servicios de Conservación de la Agrobiodiversidad (Resca).

 

Recuperación de 226 variedades

¿Cuáles son los resultados de esas acciones?

– En los últimos cuatro años, estos trabajos nos han permitido recuperar 226 variedades de 10 cultivos: papa, maíz, quinua, oca, olluco, añu, cañihua, maca, tarwi y kiwicha, en las regiones de Cusco, Puno, Apurímac y Huancavelica.

¿Cuántas hectáreas se ha puesto en valor?

– Un poco más de 6.000 hectáreas en 72 comunidades campesinas de esas cuatro regiones, en beneficio de 11.000 familias que han venido incorporando prácticas de manejo integrado para favorecer la conservación de la agrobiodiversidad, como las que hemos citado anteriormente.

¿De qué manera el Minam apoya a los guardianes de la agrobiodiversidad? 

– El proyecto Agrobiodiversidad-Sipam está apoyando directamente a los guardianes de la agrobiodiversidad en la gestión para la creación de cuatro zonas de agrobiodiversidad, Laria, Huancavelica (ya reconocida), Cotahuasi (Arequipa), Huayana-Tumayhuaraca (Andahuaylas) y Lares (Cusco).

Zonas agrobiodiversas

A propósito, ¿cuántas áreas de agrobiodiversidad ya han sido reconocidas hasta la fecha?

– En INIA ha reconocido hasta la fecha siete zonas de agrobiodiversidad: Andenes de Cuyocuyo (Sandia, Puno); Ccollasuyo y Marcapata Ccollana (distrito de Marcapata, provincia de Quispicanchis, Cusco), Parque de la Papa (distrito de Pisac, provincia de Calca, Cusco), Pariahuanca (distrito del mismo nombre, provincia de Huancayo, Junín), Paymakis (distrito de Lambrama, provincia de Abancay, Apurímac) y Laria (distrito del mismo nombre, provincia de Huancavelica). Asimismo, zonas de agrobiodiversidad reconocidas mediante ordenanzas regionales, tales como las zonas de agrobiodiversidad de Quisqui (Huánuco) y de Huayana, Pomacocha y Pampachiri (Apurímac).

La creación de estas zonas, ¿qué beneficios les trae a los guardianes de la agrobiodiversidad?

– Un primer beneficio es visibilizar a los guardianes y su patrimonio natural y productivo. Otro beneficio, esperado en el mediano plazo, es la protección de los territorios donde es posible la conservación y producción de la agrobiodiversidad, y finalmente tenemos la valorización de sus recursos y saberes que son importantes activos para la seguridad y soberanía alimentaria local, regional y nacional.

 Recién a raíz del boom de la gastronomía peruana se ha empezado a reconocer en el país el rol fundamental de los guardianes de la agrobiodiversidad, pero solo en algunos cultivos como la papa nativa, la quinua y maíz amiláceo, ¿por qué no otros cultivos?

– Ante la diversidad de cultivos nativos, se realiza un trabajo gradual. Lo importante es que están mapeados y se están realizando trabajos concretos en quinua, maca, cañihua, etc. Se tiene que trabajar más en brindar información a los ciudadanos para que conozcan las propiedades funcionales y nutracéuticas de estos productos y sepan dónde pueden comprar y cómo pueden incorporar en sus dietas.

Guardianes de la agrobiodiversidad

¿El Minam cuenta con un registro de los guardianes de la agrobiodiversidad, así como el mapa de las zonas que conservan las mayores superficies de áreas agrobiodiversas?

–  El proyecto GEF-Agrobiodiversidad del Minam cuenta con una relación de los agricultores guardianes en sus zonas de trabajo; así como en las zonas de agrobiodiversidad que hasta hoy ha reconocido el INIA y las que están en proceso, y los que conservan las mayores superficies de áreas agrobiodiversas. Sin embargo, consideramos que no solo basta el registro, se necesita del reconocimiento y retribución a los agricultores conservacionistas.

¿Y cuántas familias han recibido ese reconocimiento?

Hasta el momento al reconocimiento de más de 1.500 familias conservacionistas y se ha distribuido semillas recuperadas de diversos cultivos entre 6.000 familias aproximadamente; sin embargo, dada la magnitud de esta potencialidad se necesita escalar a programas permanentes desde el sector público.

 

Transgénicos

– ¿Y que les diría usted a quienes quieren imponernos transgénicos?   

–  En un país como el nuestro, que es centro de origen de cultivos nativos, los transgénicos pueden generar alteraciones genéticas en variedades nativas con consecuencias desconocidas, y eso podría afectar a nuestra rica biodiversidad. Asimismo, puede afectar la estructura genética de los parientes silvestres de las plantas cultivadas.  Todo esto generaría un impacto que pondría en riesgo perder mercados emergentes como el mercado de productos orgánicos. No olvidemos que los transgénicos son organismos genéticamente modificados y degradarían con mayor velocidad los ecosistemas frágiles de los Andes, por ejemplo.  Además, el uso de las semillas transgénicas exige pagos por derechos de uso (royalty) a las empresas que las producen y tienen la patente, en cambio, las semillas de la agrobiodiversidad son intercambiadas entre familias y comunidades.

Protección de la agrobiodiversidad

– ¿Qué se debe hacer como país para proteger a la agrobiodiversidad nacional del ingreso de los cultivos transgénicos al país?

– El Minam viene trabajando en el estudio y elaboración de las líneas de base de la diversidad de cultivos con fines de bioseguridad para la evaluación de riesgo de la liberación al ambiente de los Organismos Vivos Modificados (OVM). Asimismo, estamos fortaleciendo capacidades a través de información oportuna a tomadores de decisión y agricultores, así como el control de ingreso de los OVM en puertos, aeropuertos y otros puntos fronterizos, además de la vigilancia para el descarte de presencia de transgénicos en todo el territorio nacional.

 

 

Sobre Agro Perú

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