En la actualidad, el escaso capital de trabajo por parte de los productores de maíz amarillo duro (MAD) dificulta su acceso a los insumos y servicios, a fuentes de financiamiento, así como el precio muy elevado de la semilla híbrida importada que, además, se vende a un precio único, sin diferenciar el tipo de híbrido. Estos son solo algunos de los problemas que afrontan los productores del grano, cuyo precio en los mercados internacionales está en alza.
Para superar esa situación y aprovechar esa coyuntura internacional, el Ing. Agr. Jorge Celis García, especialista en la materia, esboza algunas recomendaciones.
- Fortalecimiento de las organizaciones productoras de MAD y su inmediata articulación con la Asociación Peruana de Avicultura (APA), para propiciar la importación de equipos de siembra y cosecha mecanizada para la costa, adaptada a las condiciones de los pequeños y medianos productores. La tecnología existe en el mundo y sólo en el Perú se siembra con lampa y se cosecha de manera artesanal. Además, la APA garantizaría la compra de toda la producción, al trabajar de manera articulada y concertada.
- Promover el servicio de asistencia técnica y capacitación a los productores para generar conocimiento sobre la importancia de conocer el material genético a utilizar según el ambiente de producción: variedades de libre polinización y/o tipo de híbridos (simples, dobles, triples), sus potencialidades, manejo y respuesta a la tecnología. Aquí podrían participar el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) y las empresas importadoras y vendedoras de semillas. Cada híbrido tiene sus propias particularidades para su adaptación a los distintos valles.
- Crear programas de libre acceso a la información agrometeorológica, para lo cual se debería instalar una red de estaciones meteorológicas de alta tecnología y de fácil manejo en las municipalidades distritales que están más cerca de los productores, para ser usada por los asistentes técnicos en la planificación del control de plagas y enfermedades. Por el cambio climático resulta fundamental el uso de dicha tecnología.
- Fortalecimiento del Programa de Maíz del INIA en la E.E.A. “El Porvenir” de Tarapoto, región San Martín, para priorizar el desarrollo de cultivares de libre polinización con tolerancia a sequía para la región de la selva, donde prevalece el manejo bajo condiciones de secano.
- En las zonas productoras de la costa promover la labranza mínima con rotación que puede ser maíz-leguminosas-girasol (según condiciones de clima predominante.)
- En las zonas productoras de la selva promover la siembra directa o labranza cero con rotación, puede ser maíz-soya-sorgo (en áreas de secano) o maíz-soya-arroz (en áreas irrigadas), dadas las condiciones de clima que favorecen la producción de soya.

Interesantes propuestas pero hay unos temas a considerar. La labranza mínima y labranza cero dificultan el manejo de malezas y plagas iniciales, especialmente en parcelas grandes o en la selva. Por ello, países que lo aplican lo combinan con semillas transgénicas resistentes a insectos y tolerante a herbicidas (aquí etsán prohibidas). El otro tema es que, si bien el INIA puede desarrollar buenas variedades e híbridos, no los puede comercializar o reglar porque está impedido constitucionalmente (principio de subsidiariedad). Lo que se debería hacer antes es lograr articular con las empresas semilleras que puedan producir comercialmente los híbridos desarrollados por el INIA y, poco a poco, dejar de importarlos. Pero a estas empresas les es más rentable importarlas.