Por: Francisco Seva Rivadulla, periodista agroalimentario internacional
La industria del mango mexicano es, sin lugar a dudas, un referente mundial por su calidad, inocuidad, seguridad alimentaria e internacionalización. Se trata de un sector sólido y cohesionado, con grandes fortalezas, que ha convertido a México en un país con notable capacidad exportadora.
Una de sus principales ventajas es la cercanía con Estados Unidos, su principal mercado, que además cuenta con canales de distribución altamente profesionalizados. En este contexto, destaca la iniciativa de EMEX (Empacadoras de Mangos de Exportación, A.C.) de crear una marca de calidad denominada MANGO EMEX, un sello que contribuirá de manera positiva tanto en el mercado estadounidense como en el europeo.
Otra de las cualidades que distingue a los mangos mexicanos es su internacionalización, pues hoy en día se comercializan prácticamente en todo el mundo: además de Norteamérica, llegan a Europa, Asia y Medio Oriente.
No obstante, a pesar del gran éxito comercial, la producción enfrenta importantes desafíos como la sequía y la escasez de agua que afectan a los campos mexicanos, así como los impactos del cambio climático. A ello se suman la necesidad de mejorar la productividad y fortalecer la gestión de plagas y enfermedades del cultivo.
Pese a estos retos, el mango mexicano, respaldado por su calidad y sabor, seguirá siendo líder indiscutible en los mercados globales. Además, cuenta con un aliado estratégico en la National Mango Board, cuyo trabajo resulta fundamental para seguir incrementando el consumo de esta fruta en Estados Unidos.
