Escribe: Dr. Luis Campos Baca, profesor principal de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, doctor en Ciencias Ambientales e investigador RENACYT
Las palmeras constituyen los grupos de plantas más importantes en el mundo. Sus variedades son numerosas, generalmente, están en suelos pobres y mal drenados; son fuente de alimento de los animales y del hombre; y, tiene demanda creciente en el mercado, pues juegan un rol importante en los servicios ambientales como captadoras de carbono, protección de inundaciones y filtración del agua, entre otros.
Un grupo de científicos de la Universidad Autónoma de Madrid ha documentado miles de usos de diversos tipos de palmeras existentes en comunidades nativas e indígenas y en los bosques tropicales lluviosos de Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia.
De las 307 especies de palmeras que encontraron en esos cuatro países, el 63 % son útiles para la población local y se utilizan para 2,395 usos distintos, revela el estudio publicado en la revista Botanical Review.
Los valores más altos corresponden a la Amazonía, donde el 90 % de las especies se emplean para múltiples utilidades.
La mayoría de las especies de palmera está destinada a la alimentación humana, ya sea para consumo directo como fruta, en tallos (por ejemplo, palmito) y en jugos, así como en productos con valor agregado (aceites) y néctares.
La zona más rica en palmeras
En el Perú, Iquitos, provincia de Maynas, región política de Loreto, es una de las zonas más ricas en palmas en todo la Amazonía peruana en particular y en el neotrópico en general (Bjorhölm et al, 2005). En los mercados de esta ciudad se comercializan 20 toneladas de aguaje (fruto de una palmera) por día, lo que equivale a la pérdida de 150 y 200 palmeras hembras diarias, puesto que para cosechar esta fruta es necesario talar las palmeras (Kember Mejía).
El botánico danés Henrik Balslev descubrió 64 especies en los alrededores de Iquitos. Trabajos de investigación desarrollados por Sosnowska, Ramírez y Millán, con las poblaciones ashanincas, demostraron que éstas usan 15 especies de palmeras para diferentes fines. Entre las mismas destacan el aguaje, huasai, ungurahui (como fruta), chambira (fibra), cashapona y huacrapona (construcción), irapay (techado) y otras especies como medicina y alimento (palmito). Veamos:
♦ Pijuayo (Bactris gasipaes): Cultivada desde tiempos antiguos, los frutos de esta especie se utilizan en la preparación de bebidas, como el masato; directamente, sancochado con sal, limón o vinagre. También los frutos de esta especie son muy requeridos por la industria para la extracción de aceite o conserva de palmito para pijuayo. 100 g de pulpa contienen 27 mg de calcio; 3.30 mg de hierro; 1,500 mg de retinol o vitamina A; 0.28 mg de riboflavina o vitamina B2; y 1.4 mg de niacina o vitamina B5.
♦ Shapaja (Attalea spp.): Con este nombre se conoce a varias especies del género Attalea. Las hojas de estas palmeras se usan en el techado de las viviendas, pero también sus semillas contienen ácidos grasos como el láurico (que posee propiedades antimicrobianas y antifúngicas), ácido mirístico y el oleico. El ácido láurico es de fácil digestión y ayuda al funcionamiento del sistema endócrino. También se utiliza para el cuidado de la piel.
El ácido mirístico, es usado en la industria cosmética. El ácido oleico, Omega 9 es un ácido graso monoinsaturado. Las semillas de estas palmeras tienen un alto potencial de compuestos vitamínicos.
La harina seca de las semillas contiene 52.8 % a 54.8 % de carbohidratos y 17.5 % a 20.6 % de proteínas, con gran contenido de aminoácidos esenciales como la lisina, arginina, valina, metionina, histidina, isoleucina, leucina, fenilalanina y triptófano. El cogollo de esta palmera es consumido como hortaliza en ensaladas, entre sus troncos se desarrollan las larvas de coleópteros (suris), que se consumen crudos o asados.
♦ Yarina, poloponto y tagua (Phytelephas macrocarpa y Phytelephas tenuicaulis): Esta especie abunda en las regiones políticas de Loreto y San Martín, los frutos cónicos tienen de 4 a 6 semillas cubiertas por un endosperma gelatinoso comestible, de color blanco, sabor algo dulce y aroma agradable.
Los nativos utilizan las hojas jóvenes como “remedio para el dolor de cabeza, picadura de la raya, mordedura de serpientes, para tratar casos de amnesia y mal de riñones; las hojas maduras, son ampliamente utilizadas en el techado de casas rurales”.
Las semillas maduras, conocidas como marfil vegetal por su calidad y textura dura, son empleadas por los artesanos para elaborar diversos artículos, como botones y objetos decorativos.
♦ Aguaje (Mauritia flexuosa): Es la palmera más representativa de la Amazonía peruana, crece en grandes poblaciones sobre suelos inundados. Los frutos de esta especie se consumen en grandes cantidades, especialmente en Loreto. El análisis químico y de valor nutritivo de 100 g de pulpa muestra contenidos de lípido (21.1 g), calcio (74mg), hierro (3.5mg), fósforo (27 mg) y retinol o vitamina A (1.062 mg), calorías (2,830), lípidos (25.1g).
La pulpa es el alimento más nutricional del trópico contiene una concentración de 5,000 UI/g de aceite con alto contenido de ácidos oleicos que son muy importantes en la alimentación humana. Hay varias empresas que están industrializando la pulpa del aguaje, como aceite, polvo atomizado, jabón, cápsulas, como suplemento dietético, etc.
♦ Huasai (Euterpe precatoria): El fruto de esta palmera, es similar al arándano o uvina, de forma esférica, de color negro violáceo, rico en lípidos (12.2 g), calcio (118 mg), hierro (11.8 mg), tiamina o vitamina B1 (0.36 mg), niacina o vitamina B5 (0.40mg).
Por su importancia económica, cultural, social y ecológica, el Estado debería promover la investigación de los frutos de las palmeras, así como sus usos potenciales para impulsar su siembra tecnificada.
Este resumen que describe la importancia de sólo algunas especies de la gran variedad que están en la cuenca amazónica, nos demuestra la urgencia que debe tener el estado para crear una mesa de investigación, con el propósito de conocer la dimensión de las palmeras, su importancia, y su estado de conservación. Si las autoridades no reaccionan ahora, en pocos años, la población de estas especies se reducirá dramáticamente.
