La paralización de la obra de protección en la Quebrada Huaycoloro, crucial para la seguridad de miles de familias en Lima Este, deja a la población expuesta a los riesgos de huaicos e inundaciones, especialmente en un contexto de intensificación de fenómenos climáticos extremos como el fenómeno El Niño. La obra, que debía proteger a más de 100 000 personas de desbordes y deslizamientos, avanza a un ritmo alarmantemente lento, mientras los recursos ya gastados aumentan sin resultados concretos.
Proyectos de infraestructura en riesgo por ineficiencia administrativa
El proyecto estaba valorado en S/320 millones al inicio, pero su presupuesto ha aumentado desmesuradamente a S/586 millones, con S/545 millones ya gastados. Sin embargo, el avance físico hasta octubre de 2024 es solo del 88.7 %, muy por debajo de lo prometido, y la fecha final de ejecución, programada originalmente para 2024, se ha reprogramado para abril de 2025, tras múltiples retrasos y ajustes contractuales.
Un escándalo de falta de acción y supervisión
El informe más reciente de la Contraloría General de la República es claro: los retrasos en la ejecución de la obra podrían aumentar aún más las consecuencias de fenómenos climatológicos extremos.
La situación empeora debido a la permanencia de funcionarios vinculados a la fallida Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC). Figuras como Alberto Marquina y César Rafael, responsables de proyectos fallidos, siguen influyendo en la ejecución de las obras, lo que cuestiona la capacidad del gobierno para corregir los errores del pasado.
Gastos excesivos y falta de transparencia
A pesar de contar con un presupuesto multimillonario, la gestión de la ANIN ha estado marcada por gastos administrativos exorbitantes:
- S/44 millones en personal.
- S 25 millones en locadores.
- S/71 millones en consultorías.
El jefe de la ANIN, Hernán Yaipén Aréstegui, percibe un salario mensual de S/31 250, lo que equivale a S/375 000 anuales, sin que se confirme si cumple con el perfil requerido para el cargo. Su nombramiento estaría vinculado a una recomendación del ex premier Alberto Otárola, lo que genera aún más dudas sobre la transparencia de su gestión.
Familias en la cuerda floja: “Nos prometieron defensas, pero no hay ni un saco de arena”
Vecinos de las zonas afectadas, como Clara Rodríguez, de Cajamarquilla, uno de los sectores más golpeados durante las lluvias, expresan su frustración ante la inacción del gobierno. «Cada año es lo mismo. Llega el verano y todos tenemos miedo de que el huaico se lleve nuestras casas», comenta Clara. «Nos prometieron defensas, pero no hay ni un saco de arena», agrega.
Exigen responsabilidades y soluciones urgentes
Es hora de que los responsables rindan cuentas. Miles de familias siguen expuestas a los riesgos de deslizamientos y huaicos, mientras el proyecto sigue paralizado. El presupuesto se ha duplicado, pero el avance es mínimo. ¿Dónde están los resultados?
Es urgente una auditoría independiente y una revisión exhaustiva de los fondos públicos destinados a la obra. Los ciudadanos exigen respuestas claras, sanciones ejemplares para los responsables de esta gestión ineficiente y, lo más importante, que se retomen las obras de protección antes de la próxima temporada de lluvias.
