Por: Teobaldo Ardiles Torres
Esta fruta se consolida como un cultivo de alto potencial gracias a las condiciones climáticas de la costa y al crecimiento de la industria procesadora instalada en el país. Su marcada acidez, los elevados grados brix y su intenso color amarillo la convierten en un producto altamente demandado por los mercados internacionales. Regiones como Piura, Lambayeque, mantienen producción todo el año y de La Libertad a Ica de enero a agosto, reforzando su competitividad. En este contexto, el cultivo se posiciona como una alternativa rentable y estratégica para la agroindustria nacional, señala el Ing. Walter Monsalve Dávila, jefe agrícola de Aseptic Peruvian Fruit S.A.
─ ¿Cuáles son los factores que explican que el maracuyá se haya convertido en una fruta con tanto potencial para la agroexportación peruana?
─ Sin duda, las condiciones climáticas excepcionales de la costa peruana, con temperaturas promedio entre 24 °C y 28 °C, permiten el cultivo exitoso de maracuyá de alta calidad. A ello se suma la instalación de plantas procesadoras potenciales como Pacific Fruit, Quicornac, Selva, Frutos Tongorrape y Agromar, entre otros que han posicionado al Perú como un país agroexportador de jugo, concentrado de maracuyá y sus derivados. Otro detalle determinante es la acidez y el grado brix del maracuyá peruano, muy apreciados en el mercado internacional.
─ ¿En qué regiones del país el maracuyá muestra mejores condiciones de desarrollo y qué ventajas competitivas ofrece frente a otros países productores?
─ La costa peruana, especialmente desde Piura hasta Ica, ofrece condiciones ideales para el cultivo. Piura y Lambayeque son regiones productoras principales y con producción durante todo el año. De otro lado, desde La Libertad hasta Ica, la producción va de enero a agosto. La selva y la ceja de selva también son zonas potenciales para el cultivo del maracuyá, y al tener zonas donde se puede producir todo el año, permiten cubrir el déficit de las áreas que solo producen hasta agosto.
─ ¿Qué características lo hacen especialmente atractivo para la industria internacional de jugos, bebidas y cosmética?
─ Lo que más valoran los clientes extranjeros es que se trata de una fruta bien amarilla, con alto contenido de grados brix y acidez óptima, que generan un contraste perfecto. Esta combinación lo hace atractivo para las industrias de jugos, bebidas y cosmética. En cada fruta, la acidez y los grados brix están perfectamente distribuidos, lo que permite que sea aprovechada de diversas maneras y aceptada tanto por europeos como por norteamericanos y asiáticos.

─ ¿El maracuyá representa una alternativa viable y rentable frente a productos tradicionales en la costa?
─ Sin duda. El maracuyá es una alternativa viable ante la caída de precios de la papa, camote y arroz por sobreproducción u otros factores. En la diversificación productiva está el progreso de los valles, y mientras más frutales introduzcamos, evitaremos los monocultivos. Por ejemplo, en Cañete (Lima) ya se sembraron 200 hectáreas de maracuyá, lo que redujo las áreas destinadas a algodón, camote y papa; esto ayuda a evitar la sobreproducción.
─ ¿Qué avances en investigación e innovación resultan clave para mejorar la genética, el rendimiento y la calidad del fruto?
─ Dependemos de la investigación para tener un maracuyá competitivo. Gracias a ella se pueden desarrollar variedades resistentes a plagas y enfermedades, pues en todas las zonas productoras se presentan estos problemas. Además, entre La Libertad e Ica se sufre mucho el tema de polinización: los insectos polinizadores son muy escasos en maracuyá, lo que obliga a usar mucha mano de obra. Si se desarrollaran insectos polinizadores, se evitaría el sobrecosto. También sería importante investigar en el incremento del grado brix, porque en algunos puntos de la costa norte el brix es más bajo que en la costa central.
─ ¿Qué prácticas agronómicas o tecnologías son fundamentales para asegurar una producción constante y competitiva en los mercados internacionales?
─ Una buena poda de formación, la fertilización y abonamiento oportuno, así como la búsqueda de plantones resistentes a plagas y enfermedades. Pero, sobre todo, la elección de una buena semilla es muy importante. Es grato saber que el INIA viene desarrollando una variedad con alto grado brix y buen tamaño, lo que será muy aceptado en los diversos mercados. Y es importante enfatizar que la polinización será clave para lograr una buena producción.
─ ¿De qué manera el pequeño y mediano productor puede integrarse a las cadenas de valor del maracuyá sin quedar rezagado frente a los grandes exportadores?
─ Asociándose. Hay casos en que agricultores de una comunidad, que muchas veces no pueden formalizarse, se unen de manera informal para hacer volumen. Por ejemplo, si se juntan entre 20 y 30 productores con igual número de hectáreas, ya tienen un volumen atractivo para las empresas, que incluso pueden ir a comprar hasta el mismo lugar. Pero si un agricultor siembra de forma unitaria y sin asociarse, no será atractivo y los costos por flete serán mayores, pues prácticamente cuesta lo mismo trasladar un saco de maracuyá que un camión lleno.
─ ¿Qué tendencias o nichos de mercado están definiendo actualmente la demanda global del maracuyá?
─ A nivel mundial la tendencia es el consumo de productos orgánicos, y el maracuyá orgánico tiene un nicho interesante. Además, con la decisión de eliminar gradualmente los colorantes alimentarios a base de petróleo y autorizar colorantes naturales, el maracuyá es una excelente alternativa. Ya se observa un incremento de la demanda internacional por este colorante natural, que es ácido y a la vez dulce, y cuenta con buena estabilidad. La pulpa y los concentrados peruanos se utilizan como materia prima en bebidas, alimentos, medicinas, perfumería y más.
─ Finalmente, ¿qué oportunidades abre el maracuyá dentro de la agroindustria y la cosmética?
─ Muchísimas. En cosmética se utiliza para aportar un toque especial. Es común encontrarlo en perfumes que buscan transmitir alegría, energía y vitalidad, ideales para fragancias de verano o para quienes prefieren aromas enérgicos. También se usa en champús y otros productos de cuidado personal, con buena aceptación.
