Por: Angie Higuchi Yshizaki, profesora de Administración de la Universidad del Pacífico
Tenemos que pensar si un peruano no se alimenta bien, no puede pertenecer a la población económicamente activa (PEA). Por tanto, es trascendental para los organismos del Estado realizar una reingeniería interna a nivel estructural, así como también estar correctamente informados y documentados para poder llevar un futuro agrícola consecuente y sostenible.

Asimismo, es necesario un ente regulador y fiscalizador que trabaje de forma independiente de los proyectos o programas relacionados a “Hambre Cero”.
Seguridad e inocuidad
Hay que pensar en estrategias de corto, mediano y largo plazos con un trabajo integrado del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego de la mano con otras dependencias estatales involucradas en el tema.
En ese sentido, los temas de seguridad e inocuidad alimentaria en el Perú no deben manejarse de forma aislada como se hace como hasta ahora con Midis, sino, de forma articulada con otros ministerios, para manejar integral y sosteniblemente la cadena agroeconómica y la alimentación y la nutrición. Incluso se puede pensar en integrar a la empresa privada ya que también tienen un rol preponderante en la sociedad.
Compras que deben priorizarse
Por ejemplo, más allá que los comedores populares y programas sociales alimentarios, compren un mínimo del 30 % de la producción de la agricultura familiar, estos deberían priorizar la adquisición de tubérculos, granos, hortalizas, frutas, cereales, etc, directamente de asociaciones de productores (sin intermediarios), previamente identificadas por el Midagri.
Además, en el reglamento de la ley se debe considerar a un ente fiscalizador para que verifique que los alimentos sean frescos y de calidad y otro para que fiscalice la correcta distribución de los alimentos que se distribuyen diariamente, lleguen oportunamente y a quienes realmente los necesitan.
Facilitar canales de comercialización
Para aprovechar el potencial del mercado Estatal, así como para garantizar el proceso de compras y distribución de los alimentos de origen agrario, el gobierno nacional debería, priorizar las siguientes acciones:
♦ Facilitar los canales de comercialización a los productores agrarios y comunidades campesinas y nativas para que sus productos lleguen oportunamente a los mercados.
♦ Implementar un plan de reordenamiento territorial de los mercados para que se ubiquen en áreas estratégicas, considerando capacidad de compra y cercanía.
El apoyo gubernamental
Considerando que la mediana y pequeña agricultura, incluyendo la ganadería, son las que nos proveen nuestra alimentación diaria, incluso, durante la pandemia no han parado de producir para abastecer a los mercados con alimentos de calidad, que nos brindan inmunidad frente al coronavirus y otras enfermedades, el gobierno nacional debería apoyar decididamente a estos subsectores, priorizando por créditos, asistencia técnica y tecnología, saneamiento físico-legal de los predios, para complementar al mercado que ofrecerá.
