Agricultores de papa en campaña agrícola

Lo que espera el agro del próximo gobierno

Durante la reciente contienda electoral, las áreas rurales han votado  en favor de cambios estructurales que les permitan un verdadero desarrollo, según analiza el investigador de Grade y doctor en Desarrollo Económico por la Universidad de Wageningen (Holanda), Ricardo Fort Meyer. Pero hay otras propuestas muy interesantes, como la de decidir en forma conjunta entre el gobierno,  productores y  academia, cómo priorizar la inversión en crecimiento y desarrollo.  Asimismo, expresa  su opinión sobre el perfil del futuro ministro de Agricultura.

Ricardo Fort Meyer

— Dr. Fort Meyer, tomando en cuenta que 16  de las 25 regiones políticas, incluyendo Callao,  han votado por el cambio del actual modelo económico en  la  segunda vuelta electoral, ¿qué mensaje le están dando al nuevo gobierno esas regiones?

— El voto en las zonas rurales y, sobre todo de las más alejadas, cada vez está concentrado en una opción que busque un cambio radical al modelo de crecimiento económico que hemos tenido en los últimos 30 años y esto se debe tomar en cuenta, porque están reclamando mayor presencia del Estado, cuya ausencia se ha hecho más evidente durante la pandemia. Lo que preocupa más es que este mapa electoral siga repitiéndose en las últimas elecciones y que nadie responda al reclamo.

— ¿Qué tipos de reclamos son los que faltan ser atendidos?

— En el ámbito de políticas públicas en términos de desarrollo rural. El problema de fondo es que esas políticas no existen actualmente, las que tenemos son algunas sectoriales para la agricultura y ganadería, o para la conectividad o para el agua, pero no existe una política unificada y esa es la discusión que hay que tener pronto para atender de forma efectiva esas demandas de las que hablamos. No se puede llegar a una comunidad sin una visión articulada que incluya varios sectores y esto ya nos los decía la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hace años cuando hicieron un diagnóstico y detectaron que no había visión de territorialidad.

— ¿No hemos avanzado  en este enfoque de territorialidad?

— Se ha avanzado bastante en los últimos años, sobre todo en el último gobierno, que ha incluido en sus políticas sectoriales a los gobiernos regionales para trabajar en el desarrollo rural. Hay una iniciativa bastante interesante para instalar  agencias regionales de desarrollo, lográndose  plataformas donde se reúnan los actores:  el gobierno nacional, regional, local y hasta la academia para hacer un plan de desarrollo de la región, pero estas iniciativas no coordinan con la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), que es clave para definir la priorización de inversiones, porque no es lo mismo un espacio rural a tres días del centro urbano y otro espacio a más de siete días de la ciudad y con pocas tierras de irrigación.

Políticas para el agro

¿Qué es lo que primero que debería hacer el próximo gobierno para impulsar la reactivación económica?

— La clave es ayudar a salir al país de la crisis económica lo más rápido posible y eso se hace a través del motor de la inversión pública. Es necesario continuar con proyectos pequeños que ayuden a la continuidad  en la  demanda de mano de obra local en las zonas rurales, la limpieza de caminos y canales de riego, construcción de pequeñas represas y reservorios que generan mano de obra intensiva. Eso,  a la par de dar incentivos para mejorar la producción de los pequeños productores que probablemente se han visto golpeados en la última campaña agrícola y por la pandemia.

Aprovechar la mano de obra en el interior

— Todo eso supone  una demanda de financiamiento…

— Habría que poner en práctica un buen sistema de clasificación de productores, otorgándoles las garantías para lograr que accedan a créditos pero a tasas competitivas. Es importante considerar que se produciría mano de obra que retorna a  las regiones. Nosotros como Grade hemos terminado  de hacer un estudio y estimamos que al menos 250 mil personas migraron de Lima a sus ciudades natales durante los primeros ocho meses de la pandemia. Hay que aprovechar esa mano de obra para  impulsar al agro, brindándoles  capital de trabajo.

Medidas prioritarias

— En ese sentido, ¿cuáles son las primeras cinco medidas pro agro que usted propondría?

— Primero, asegurar el Plan Nacional de Agricultura Familiar, asimismo, mejorar el mecanismo de priorización de inversiones con enfoque territorial. Lograr constituir  plataformas con multiactores para desarrollar planes de desarrollo rural. En el corto plazo y rápido: proyectos de inversión pública de mantenimiento  y  mejora de la  infraestructura, que genere empleo temporal. Provisión de fondos concursables de fácil acceso pensando en la población retornante,  que ha logrado en Lima adquirir más educación y que tiene acceso a tecnología, las que debemos provechar para que mejoren las condiciones de las zonas donde viven sus  padres. Finalmente, buscar más alternativas de financiamiento.

Organización y ministerio

— ¿Y qué debería  hacer el Perú rural, sector desatendido por el poder centralista, para salir de esa postración?

— No puede ser que no tengamos gremios sólidos y grandes por tipos de valles o cultivos. Hoy, lo más representativo son las Juntas de Usuarios de Riego que tienen un peso enorme sobre todo en la costa, pero ¿las comunidades nativas y las cooperativas? han perdido mucho peso frente a las grandes agroexportadoras. No entiendo por qué Conveagro no tiene el peso que debería.

— ¿Qué cree que haya pasado?

— Algo que he escuchado varias veces es que durante el régimen de Alberto Fujimori se cambió la ley de las cooperativas limitándolas a poder autosostenerse a través de la detracción de impuestos. Según algunos expertos estos esquemas deben  estudiarse y fortalecerse,  debería  ser  clave para mejorar su representatividad. En Colombia tenemos el caso exitoso de Juan Valdez y sus cafetaleros, aquí no tenemos instituciones asociativas fuertes. Hay muchas que podrían cambiar si se fortalecen los gremios y vuelven más eficientes a los pequeños productores.

— ¿Cuál cree que debería ser el perfil del nuevo ministro de Desarrollo Agrario, considerando esta polarización existente entre agroexportadores, medianos, pequeños y  agricultores familiares?

— Debe ser concertador, que sepa escuchar y sentar a la mesa a los diferentes sectores, pero a la vez, debe tener un conocimiento profundo  del territorio nacional y de sus demandas;  y, además debe  conocer bien la gestión pública, para pasar de las buenas ideas e intenciones a poder implementarlas. Además, debe lograr una buena química con el Ministerio de Economía y Finanzas, porque el Ministerio de Agricultura por sí solo tiene un músculo pequeño para definir presupuestos o generar los incentivos que promuevan positivamente  el diálogo entre la autoridad y  los actores, empresarios, ganaderos, agricultores, entre otros.

— Al respecto, lo que piden los agricultores es nivelar la cancha para una competencia sana frente a los alimentos importados. Piden restablecer  los aranceles a ciertos productos como la leche, el maíz amarillo, el arroz y el trigo, ¿tiene alguna opinión al respecto?

— Soy más creyente en ordenar y generar las condicione necesarias para que el mercado dé la respuesta. Es cierto que algunos productos que llegan al país tienen apoyo de sus gobiernos por lo que corresponde establecer reglas dentro del marco de los convenios internacionales, sin embargo, el mercado suele ser el mejor asignador cuando tiene todos los supuestos en su sitio.

— ¿Cuáles serían esas condiciones necesarias que el nuevo gobierno debe darle al productor?

— Infraestructura, conectividad, agua, seguro agrario y créditos.

Reducir la pobreza

— Sin duda, el mayor reto para reducir la pobreza y la inclusión social está en el campo, ¿qué medidas propone Ud. frente a ese desafío?

— Gran parte del incremento de la pobreza durante el 2020 ha sido en zonas urbanas, no obstante, en las zonas rurales estamos estancados,  no se ha logrado seguir reduciéndola, por lo que yo propondría explorar otras oportunidades que vayan más allá  del agro: oportunidades en el sector acuícola, turismo, artesanía, entre  otros que permitan  a sus protagonistas  salir  adelante. Todo el problema de registro de comunidades y apoyo social es clave porque mientras no brindes esas oportunidades y la gente no tenga lo suficiente para sobrevivir o comer bien, siempre será ese el mayor reto.

— ¿Cuáles son los servicios  que deben priorizar las nuevas autoridades?

— No se llega solo con un servicio porque si, por ejemplo, haces una escuela y muchas de ellas a las finales quedan abandonadas porque la gente emigra. Una cosa es que llegues y generes un plan de cómo sacar adelante a esas personas,  y que responda  a sus necesidades pero de forma transversal.

El canon minero y de gas

— La candidata Keiko Fujimori propuso repartir  40 % del canon a los hogares ubicados en las zonas de influencia de los centros mineros o gasíferos, ¿esta era la mejor forma de reducir la pobreza en la zona rural?

— A la población probablemente no le disguste, pero es evidente que si tu repartes entre un montón de gente esa plata alcanzará poco cuando lo que la población necesita, por ejemplo, es contar con redes de agua potable y desagüe.

— ¿Será necesario un nuevo Censo Agropecuario?

— Ya toca, el último fue el del 2012, pero más allá del Censo,  que es importante, se debe establecer un nuevo sistema de información agropecuaria que sea más rápido de actualizar, usando información satelital, por ejemplo. El censo debería, además, tener la menor cantidad de preguntas posibles y abordar más bien los cambios estructurales para tener un mejor marco muestral.

¿Algún comentario final?

— Solemos mirar el caso chileno, pero Chile no se volvió exportador de frutas de la noche a la mañana, sino que agentes del Estado apoyaron en el estudio de mercados y sus posibilidades de acceso, ese valor debe replicarse en el país para con toda nuestra biodiversidad, porque esa es nuestra ventaja comparativa.

 

 

 

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