Escribe: Dr. Luis Campos Baca, profesor principal de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, doctor en Ciencias Ambientales e investigador Renacyt
Resulta plausible el trabajo de instituciones académicas y científicas que, en alianza con empresarios y comunidades, están desarrollando investigación y tecnología para el aprovechamiento sostenible de los frutales amazónicos, que por sus propiedades funcionales y nutracéuticas se proyectan al mercado externo.
Este tipo de iniciativas, así como las orientadas a la conservación de los recursos fitogenéticos, constituyen aspectos importantes dentro de un esquema de crecimiento sostenible de la Amazonía peruana, empezando por esta región política. A través de la investigación se logran cultivos bien adaptados a las condiciones ecológicas de la Amazonía y que contribuyan a mejorar la economía regional y nacional y a una agricultura diversificada y básicamente orgánica, con participación y beneficio inclusivo para las comunidades.
Sin embargo, todo proyecto relacionado a frutales nativos debe contemplar principios de sostenibilidad, como distribución justa y equitativa de los beneficios generados, planes de manejo de cultivos, permisos de aprovechamiento, acceso a los recursos genéticos, tecnología e innovación y mercados.
Asimismo, el desarrollo de la cadena de valor en torno a los diversos cultivos (frutales nativos) es una necesidad urgente, para promover bionegocios o econegocios sostenibles, con base en la biodiversidad amazónica, previo a un estudio de mercado del producto, que garantice sostenibilidad económica, social y ambiental.

La agenda del biocomercio
Hay cientos de productos amazónicos con potencial para desarrollar bionegocios, pero en esta oportunidad nos centraremos en tres especies frutícolas, que tienen interesantes proyecciones en el mercado, por ser orgánicos e incluso porque involucran a las comunidades nativas: huasaí, ungurahui y copoazu.
Huasaí
De las dos especies de esta palmera nativa (Euterpe oleracea y Euterpe precautoria), la que abunda en la Amazonía peruana es la segunda, que se caracteriza por desarrollar un solo tronco, sin hijuelas, pero que produce frutos con extraordinarias propiedades nutricionales y medicinales.
Esta especie crece en los bosques húmedos de tierras bajas, en zona inundables cerca de las riberas de los ríos, alrededor de charcas o estanques y embalses construidos para piscicultura. Esta se reproduce a través de semillas, que son instaladas en restingas altas como fue demostrado en diferentes áreas de la Amazonía baja.
El fruto de esta palmera es una baya, componente importante en la dieta del poblador amazónico, que lo consumen en forma integral como fruta, en refresco, jugos, helados y postres. Además, se elaboran productos con valor agregado que se exportan, como barras energéticas, jugos embotellados y caramelos, así como aceite para enriquecer ensaladas y para la industria de cosméticos, contiene alta concentración de ácido oleico, ácido linoleico, saturados e insaturados.
El huasaí o açaí es una rica fuente de antocianina, pigmento con poder antioxidante extraordinario que nos protege de la degeneración celular y previene la aparición de cierto tipo de cáncer, como corroboran diversos estudios.
Pero no solo el fruto de esta palmera es comestible, sino también los estipes, tallos tiernos o cogollos, a los que popularmente se les conoce como palmito, chonta, que se consume en ensalada o procesado como encurtido.
Por todo ello, el huasaí constituye una alternativa económica para el poblador amazónico y comunidades nativas. Pero es necesario mejorar los planes de manejo y promover cadenas de valor con una visión a mediano plazo. Se debería importar la otra especie de huasaí (Euterpe oleracea) de Brasil que se reproducen a través de hijuelos y semillas, para cultivarlo en complemento con la especie existente en nuestro país, que se propaga solo a través de semillas botánicas.
Ungurahui
El ungurahui (Oenocarpus batana) es una palmera tropical de tallo único que alcanza los 25 metros de altura, de frutos agridulces, de aproximadamente 3 centímetros de diámetro, con cáscara de color morado oscuro y pulpa violeta. Crece en forma silvestre en suelos pobres de la Amazonía.
Los frutos de ungurahui son ricos en ácidos grasos, omega 9, vitamina E y A y proteínas, que tiene buen balance de aminoácidos comparables con la proteína animal y superior al de otras especies vegetales, por lo que su consumo regular previene la aparición de diversas enfermedades y el envejecimiento prematuro, reduce la aparición de arrugas en la piel y mejora apariencia del cabello. La pulpa de esta fruta es de color violeta y se caracteriza por su exquisito sabor.
De sus semillas, se extrae aceites ricos en omega 9, que tiene agradable sabor y se puede consumir tanto en ensaladas como en frituras.
Desde algunos años, la empresa DSouza Nalsac viene impulsando la industrialización de frutas amazónicas como el huasaí, ungurahi, entre otros, para la extracción de aceites vegetales orgánicos, orientada a la industria alimentaria, medicinal y cosmética. Éste es un ejemplo de bionegocios que se debe replicar en la Amazonía, con otras especies.
Copoazú
Especie frutícola prospera en el bosque tropical húmedo, en terrenos altos no inundables, bajo la sombra. La planta del copoazú (Theobroma grandiflorum), es parecida a la del cacao, alcanza 14-18 metros de altura, produce bayas drupáceas, de color beige, de hasta 40 cm de largo y 5 kg de peso.
Cada drupa contiene entre 20 y 50 semillas, envueltas en pulpa blanca mucilaginosa, ácida y buen aroma, son similares a las de cacao, por lo que se le denomina cacao blanco, “falso cacao” o “sacha cacao”.
Pero a diferencia del cacao, el copoazú presenta más pulpa que semilla, en una relación de 2 a 1, así que se puede aprovechar mejor la pulpa, que con el cacao.
La pulpa del copoazú tiene alto contenido de fósforo, pectina y contenidos medios de calcio y vitamina C. Se utiliza en la elaboración de jugos, pasteles, néctares, mermeladas, compotas, gelatinas y dulces. También las semillas de esta fruta contienen porcentajes altos de proteína y grasa, por las que son requeridas en la industria de chocolates blancos, con características similares los fabricados con cacao.
Mantequilla y cosméticos
No solo eso, sino también las semillas del copoazú constituyen materia prima para elaboración de manteca, requerida en la industria cosmética, para la elaboración de protectores solares, lociones, jabones, champús y acondicionadores.
En Madre de Dios, la Asociación de Agricultores Agropecuarios de la Comunidad el Progreso está incursionando en la producción, comercialización y exportación de copoazú. Hace poco exportó 15 toneladas de semilla seca de copoazu a Rusia a través de la Cooperativa Sur Oriente. El esfuerzo de 15 años se vio reflejado en este resultado. Ahora están diversificando y posicionándose con la generación de subproductos como el chocolate blanco que tiene alta demanda mercados internacionales como en París.
Se necesitan mayor apoyo del Estado para instalar viveros para la producción de plantones de esas y otras especies frutícolas amazónicas con potencial de mercado y agroindustrial, implementar centros de acopio, financiar paquetes tecnológicos, transferencia de tecnología y capacitación para fortalecer cada uno de los eslabones de la cadena productiva.
Foto portada: Mongabay
