La quinua fue reconocida como producto emblemático por los Premios Summum 2025. El Perú es el principal productor y exportador mundial de este grano ancestral, sostenido por más de 89 000 productores, hombres y mujeres que, desde las alturas andinas, siembran y cosechan con la paciencia heredada de sus ancestros. Entre nevados y vientos fríos, recolectan un grano que ha alimentado a pueblos enteros por más de cinco mil años y que hoy viaja desde los Andes peruanos hacia diversas mesas del mundo.
Cada semilla encierra la fuerza de la tierra y el eco de las culturas que la veneraron. Blanca, roja, negra, mixta o bicolor, la quinua es celebrada por su valor nutricional y su versatilidad.
Es fuente de vitaminas A, E y del complejo B, además de minerales como magnesio, hierro, fósforo, potasio, zinc y calcio. Rica en proteínas y fibra, es un alimento completo que nutre tanto el cuerpo como la memoria.
En la cocina peruana, aparece suave y esponjosa reemplazando al arroz; cremosa y humeante en sopas; fresca y colorida en ensaladas; dulce y aromática cuando hierve en leche con canela y miel. También se muele en harina para panes y galletas, o se convierte en bebidas.
Su versatilidad traspasa fronteras y se adapta a los sabores del mundo sin perder su identidad. En cada plato, la quinua cuenta la historia de los Andes, de sus terrazas milenarias y de las manos que la protegen desde la siembra hasta la cosecha.
En 2024, su cultivo alcanzó 17 regiones del Perú, con Puno, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Junín como guardianes principales. Ese año, se produjeron 114 000 toneladas de granos andinos, de las cuales 54 000 fueron quinua, enviadas a más de cincuenta países.
A pesar de su popularidad internacional, el consumo de quinua en el mercado interno aún es limitado, con un promedio de sólo 2.5 kilogramos por persona al año, en contraste con los cerca de 60 kilogramos per cápita de arroz.
Este tesoro no solo es alimento: es cultura viva y patrimonio. En el Perú, sembrar quinua es sembrar futuro, y cada grano que parte lleva consigo más que nutrientes: lleva la memoria de un país.
