Escribe: Ing. Gabriel Mejía Duclós
Al terminar esta columna el lunes 4 de abril en horas de la tarde, en más de 10 regiones del país, se registran protestas violentas. Por ello deseando que el país entero no termine incendiado en las narices de un gobierno incompetente; regresando del sur del país, me permito hacer un alto para reflexionar sobre la importancia de impulsar políticas públicas y procesos transformadores sostenibles en momentos de crisis.
Primero, considero importante poner sobre la agenda técnica y política actual, el concepto de sostenibilidad, que no es una palabra hueca, porque significa poner en el centro del debate, la atención de los problemas y necesidades actuales, sin perjudicar la atención de las necesidades en las generaciones futuras. Es decir, significa atender el presente sin dejar hambre para mañana; garantizando el equilibrio entre crecimiento económico, el bienestar social y el cuidado del medio ambiente.
Por ejemplo, un puente es sostenible o duradero en el tiempo cuando está bien diseñado, cuando tiene buenas bases, buenos pilotes laterales, que soportan la plataforma y el paso de vehículos y resiste bien la crecida del río que pasa por debajo. O un bosque de una comunidad es sostenible cuando se corta un árbol, pero se plantan dos o más, asegurando que no falte árboles en el futuro.
Las crisis y problemas en muchos lugares del mundo, cuando se ven con ojos estratégicos, también son una magnífica oportunidad para implementar políticas transformadoras y medidas que desarrollen experiencias de sostenibilidad.
Por ejemplo, en el sector agricultura, hoy que los precios de los fertilizantes químicos que son importados de otros países, por el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, se ha disparado al doble o al triple; es el momento que el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) impulse un programa de agricultura ecológica y producción masiva de abonos orgánicos de alta calidad para fertilizar los suelos, que se elaboran con recursos e insumos locales que se encuentran en las propias comunidades.
Asimismo, ahora que ha subido los precios del maíz y trigo que se trae de EEUU y Europa, es el momento de volver a producir en nuestros propios campos, o promover el consumo de productos sanos y nutritivos alternativos sabiendo que el Perú es un país megadiverso donde producimos de todo. Para eso el Gobierno tiene que ponerse las pilas e impulsar políticas sostenibles orientadas a la soberanía alimentaria; para producir y alimentarnos en base a nuestros propios recursos, como se hacía en la época de los Incas, donde nunca faltó alimentos…y al contrario se almacenaban en los tambos comunales.
Lo mismo se debe hacer en el sector energía. Para no depender de energía contaminante como el petróleo, es tiempo de acelerar la transformación de la matriz energética, promoviendo la producción y uso de energía renovable y sostenible como la energía hidroeléctrica, energía solar, energía eólica y energía marina. Es tiempo que se promuevan políticas sostenibles para que los vehículos ligeros usen energía limpia como la electricidad, tal como hoy lo hacen varios países del Asia y Europa.
Ante la crisis nacional y global, hoy es tiempo para impulsar políticas transformadoras y sostenibles, pensando en el presente y en el futuro, usando los ingentes recursos que tiene el Perú en todas sus regiones. Si no usamos las crisis como palanca propulsora para los cambios, seguiremos siendo un país con gobernantes y políticas mediocres que no miramos más allá de nuestras narices. Hoy el país y el pueblo exigen cambios pensando en el presente y en el futuro.
