Por: Ani Lu Torres Lam
Las alpacas en la civilización incaica eran atesoradas como los animales más importantes de los Andes, se aprovechaban en forma integral: en la alimentación en carne fresca y deshidratada (charqui y chalona), su fibra y piel en la confección de prendas de vestir, calzados y accesorios (que hoy en día tienen alta cotización en el mercado) y sus huesos en la fabricación de instrumentos musicales.
Perú lidera la producción mundial de alpacas con más de 3 millones 500 mil ejemplares. Sin embargo, Australia con solo 1 millón de cabezas se ha convertido en el primer país exportador de carne de alpaca a un precio de US $ 65/ kilo, siendo China su principal comprador.

La segunda carne más solicitada
Australia ha realizado diversas investigaciones en mejoramiento genético de alpaca para la producción de fibra y carne, logrando que sea la segunda carne más demandada por su población, por sus extraordinarias propiedades nutricionales, por su buena digestibilidad, su contenido de proteínas de alta calidad (23.9 %, frente 21.4 % y 21 % a las carnes de pollo y res, respectivamente) y un bajo nivel de colesterol. Además, Australia ha desarrollado una impresionante industria cárnica en torno a este camélido sudamericano.
Por otro lado, investigadores de la Universidad Austral de Chile, con asiento en la sureña ciudad de Valdivia, hallaron un anticuerpo denominado W25 de la alpaca contra SARS-CoV-2, y recientemente han afirmado que su consumo puede neutralizar las variantes brasileña, británica y sudafricana de la covid-19.
Este último estudio ha generado gran expectativa en torno a la producción de carne de alpaca en Perú, sobre todo en las principales ciudades de Junín, Arequipa y Puno, donde la demanda se incrementó y el precio pasó de 7 a 10 soles/kilo (US$ 3 el kilo). ¿Con estos precios saldrían de la pobreza los casi medio millón de criadores andinos?
En busca de razas superiores
La rapidez con la que Australia ha logrado multiplicar la producción de alpacas hace prever que se posicionará como país (ya es primer exportador) líder en exportación de carne de alpaca, incluso porque Francia, Japón y Estados Unidos están a punto de abrir sus mercados a ese producto (en el último país ya tienen socios para el ingreso de la fibra), según expresa el Sr. Franklin Muñoz Ortega (foto), gerente administrativo de la empresa Sociedad Ganadera Muñoz SAC, quien hace poco estuvo en Australia, a donde viajó para conocer nuevos detalles de dicha industria.
“La clave de Australia —dice Muñoz Ortega— es que ha logrado diversificar todo. Primero, algunos empresarios de ese país llevaron nuestras alpacas para mascotas, pero no les resultó. Luego capacitó a sus ganaderos y los especializó en líneas de producción, es decir, unos se dedican exclusivamente a la producción de fibra y otros para carne. Y les está yendo mejor. Sobre ello, los australianos han impulsado el mejoramiento genético para lograr razas superiores y han logrado controlar la sarcocistiosis (zoonosis tóxica) en camélidos sudamericanos, lo que le está posibilitando exportar animales en pie hacia diferentes países. Mientras que en el Perú, país-cuna de la crianza de alpacas, estamos rezagados y ni siquiera contamos con un sistema de comercialización formal de la carne de alpaca, entretanto, crece el contrabando”, explicó el experto.
Sudáfrica y Alemania están interesadas
No obstante, que en los camélidos sudamericanos —entre los cuales destacan la vicuña y la alpaca— tenemos una mina en potencia, nos hemos dormido como país, que se evidencia en el lento incremento de la población (3,350 ejemplares en el año 2000), la falta de industrias, especialmente, cárnicas y de pieles. Incluso, la producción de carne de alpaca en nuestro país es todavía bajo: 12,600 toneladas por mes, concentrándose la producción en Puno, Cusco y Ayacucho (ver cuadro Nº 1), según un informe del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).
Mientras el Perú duerme en sus laureles, China, Alemania y Sudáfrica buscan acelerar la producción de alpaca. Si no despertamos ahora, a los inventores del ascensor nos harán bajar por las escaleras.

La carne más proteica
“Esta carne podría convertirse en un súper alimento y el alimento proteico de moda, dado su alto contenido en este elemento esencial (24.1 gramos en 100 gr de carne), sus propiedades nutricionales, su exquisito sabor, su bajo contenido de grasa (casi nada) y por ser ecológica”, destaca el Midagri.
Los programas de asistencia alimentaria financiados con recursos públicos deberían asesorarse con nutricionistas y cocineros para lograr una fórmula atractiva que despierte el interés de los escolares y otros beneficiarios por consumirla. Y por otro lado, emprender una campaña de promoción sobre las bondades del consumo de carne de alpaca, incluso como estrategia para combatir la desnutrición y anemia en el país”, resalta el Midagri. Ver cuadro Nº 2.

Hay que uniformizar la carcasa
En Australia la carcasa de una alpaca es de 35 kilos cuando va al camal, mientras que en Perú varía entre 20 y 37 kilos. Eso significa que debemos uniformizar la producción, instalar más pastos cultivados, formalizar los centros de beneficio. No puede ser que tengamos solo dos camales, uno en la SAIS “Túpac Amaru”, La Oroya, Yauli, Junín; y, otro en Ninacaca, Pasco.
El Sr. Franklin Muñoz plantea a los criadores de alpaca trabajar con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) un certificado sanitario que permita a futuro la exportación de la carne de este camélido. A la fecha solo existe, desde el 2,004, el Sello de Calidad de la carne de alpaca y llama, el mismo que está en fase de implementación, y permitirá establecer estándares para la comercialización del producto.

Buenaventura apoya a comunidades de Oyón
Hay iniciativas privadas —como el caso de la minera Buenaventura que está apoyando una planta de procesamiento de carne de alpaca para las comunidades de la zona de Oyón—, así como estatales a través del Senasa —que ha comenzado un piloto de certificación— para impulsar su consumo.
“La clave será avanzar con el mejoramiento genético de la alpaca pues solo así podremos reducir de 10 a 5 años el tiempo para estar al mismo nivel de competencia que Australia, resalta Muñoz Godoy. “Hoy ya existe un proyecto nacional de mejoramiento genético en alpacas que durará tres años. Lo que vemos es que Pasco y Puno son las dos regiones que definitivamente podrán desarrollarse primero en esta actividad por el número de animales que tienen y los primeros pasos que están desarrollando”, destacó el Sr. Muñoz.
