Escribe: Dr. Luis Campos Baca, profesor principal de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, doctor en Ciencias Ambientales e investigador Renacyt
La Amazonía, pulmón del planeta y reserva incalculable de biodiversidad, sigue siendo un territorio de lucha y oportunidades. Mientras esta región tropical es amenazada por la deforestación y la sobreexplotación de recursos, un esfuerzo conjunto de los países que comparten su extensión busca colocarla como prioridad estratégica en los planes de desarrollo de la región.
Desde la firma del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) en 1978, ocho países ꟷBolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana y Surinamꟷ han intentado coordinar estrategias para su conservación y aprovechamiento sostenible. Sin embargo, la realidad ha demostrado que las acciones han sido insuficientes frente a las amenazas que enfrenta la cuenca amazónica.
En ese contexto, el proceso de reactivación de la Asociación de Universidades Amazónicas (UNAMAZ) surge como una esperanza para fortalecer el papel del conocimiento en la protección del bioma. La iniciativa busca consolidar la cooperación científica entre las universidades de la región, con especial interés en generar soluciones innovadoras para el desarrollo sostenible y la conservación de la biodiversidad.
UNAMAZ, que tuvo su auge en la década de los 90, pretende ser reactivada bajo la coordinación de capítulos nacionales en cada país, con un enfoque académico y de gestión ambiental alineado a los desafíos contemporáneos. En Perú, esta agenda se inserta dentro de la Red de Universidades Públicas de la Amazonía, un consorcio de 12 instituciones que trabajan en conjunto para avanzar en propuestas concretas.
La agenda de la Amazonía no es solo un tema de la academia, sino también un compromiso político y social. Con la próxima V Cumbre de Presidentes de la OTCA en agosto de 2025 en Colombia y la COP 30 de la ONU sobre Cambio Climático en 2026 en Belem, Brasil, los países amazónicos buscan impulsar estrategias de financiamiento internacional para proyectos de desarrollo sostenible.
Los ejes prioritarios de UNAMAZ abarcan desde la justicia ambiental y los derechos humanos hasta la creación de mecanismos financieros para la conservación y el desarrollo económico sostenible. También se pone especial énfasis en la participación de comunidades indígenas y pequeños productores, cuya sabiduría ancestral es clave para el equilibrio ecológico de la región.
Uno de los proyectos más ambiciosos es la reactivación de la “Cátedra del Río Amazonas”, una iniciativa académica que pretende educar a las nuevas generaciones sobre la importancia del ecosistema amazónico y la necesidad de su conservación. Inspirada en investigaciones previas de la Universidad Nacional de San Martín, esta cátedra busca instaurar una cultura ecológica en la juventud amazónica.
El reto es grande, pero las oportunidades son aún mayores. La Amazonía no solo es un territorio de riqueza natural, sino también una fuente de conocimientos y tradiciones que pueden guiar el camino hacia un desarrollo sostenible. La integración de la ciencia, la política y la comunidad será clave para garantizar su protección para las futuras generaciones.
