En esta “nueva normalidad”, la agricultura familiar y la agroindustria rural pueden constituirse en ejes de desarrollo rural para lograr la construcción de un país con equidad, social e intergeneracional, para lo cual se requiere el apoyo decidido del Estado.

El agro familiar
La agricultura familiar provee el 70 % de los alimentos que consumimos y la agroindustria rural genera empleos e ingresos rurales permanentes en los mismos centros de producción, aprovecha y da valor a los recursos de la agrobiodiversidad como frutas nativas, raíces y tubérculos andinos y amazónicos, los granos andinos, cereales, las crianzas autóctonas, recursos hidrobiológicos y plantas medicinales.
La agroindustria transforma
Lo que hace la agroindustria es transformar la materia prima en productos con valor agregado, como chuño y moraya (papa deshidratada), kaya (oca deshidratada), cañihuaco (harina de cañihua), pescado seco salado, cecina y charqui (carne deshidratada), quesos (diversas variedades), barras de chocolate, mermeladas, jugos, néctares, chancaca, hojuelas (tubérculos y raíces).
Como se puede ver, tanto la agricultura familiar como la agroindustria rural cumplen un importante rol socioeconómico en nuestra sociedad, que dinamiza a las fuerzas productivas del sector rural, facilitando la articulación de la economía campesina con los mercados urbanos formales.
Provisión de alimentos
Ambas actividades proveen a los mercados de las ciudades una diversidad de productos frescos, integrales y procesados, que se caracterizan por ser naturales y más saludables, dada a su naturaleza de agricultura ecológica. Además, esos productos son portadores de nuestra identidad cultural.
En este sentido, además de apoyar los esfuerzos de los emprendedores en cuanto a organización y capacitación para la buena gestión, la Red de Agroindustria Rural del Perú (Redar Perú) está incidiendo en la formación técnica y de jóvenes varones y mujeres rurales, en gestión de pequeñas y microindustrias, transformación de insumos primarios, valoración de sus productos y otorgamiento de capital-semilla para el desarrollo de sus emprendimientos rurales.

Creación de marca propia
Con el fin de contribuir a la inserción y posicionamiento de los productos al mercado, Redar Perú ha creado la marca Ally Mishky, con la cual los emprendedores que han sido entrenados por esa organización o los afiliados a aquélla, puedan comercializar sus productos en diversos nichos de mercado.
Capacitación virtual
Con el premio pecuniario que ganó Redar Perú en el Concurso Caral 2020, organizado por el PNIA-INIA y dada la pandemia de covid-19, aquella ha convertido su centro de agronegocios, ubicado en la provincia de Huari, Ancash, a un centro de desarrollo virtual, con el fin de digitalizar la capacitación en agricultura familiar y agronegocios y la gestión de los negocios. Próximamente iniciará módulos de capacitación virtual en agroecología, cocina tradicional, y agronegocios.
Saberes y haceres
En el ámbito internacional, Redar Perú difunde los saberes y haceres ancestrales y los principios de nuestra cultura andina, como el trueque, la reciprocidad, el ayni, con el fin de contribuir a la resiliencia de nuestros pueblos frente a situaciones de crisis y mostrar al mundo estilos de vida de convivencia armónica con la naturaleza y todos los seres del planeta. Todo ello con el propósito del autodesarrollo, sino también de aportar alternativas sostenibles para el resto de la humanidad.
Ley con nombre propio
El 13 de agosto se publicó la Ley Nº 31339-Ley que promueve la industrialización del agro, pero la agroindustria rural requiere una ley con nombre propio, con el fin de estimular la organización empresarial de los pequeños productores y comunidades; facilitar la constitución de empresas, el registro de marcas y las certificaciones de calidad y de origen, entre otros aspectos; acceder a la información sobre oportunidades de mercado, nuevas tecnologías, insumos, servicios, financiamiento; capacitación permanente a los agentes involucrados en esta actividad y quienes deseen incursionar en ella, y posibilitar la participación de los emprendedores rurales en ferias especializadas que se realizan en el país y el extranjero.
