Por: Ani Lu Torres Lam
El Eco. César Romero Romero, especialista en Negociaciones Comerciales Internacionales, cree que el Perú debe duplicar el rendimiento del maíz amarillo duro, de 4,7 t/ha a 10 t/ha, para que dependamos, cada vez menos, de la importación de ese grano. En esa línea asegura que necesitaríamos sembrar 1 millón de hectáreas, pero ¿dónde?

— Eco. Romero Romero, según la FAO el precio del maíz amarillo duro subió en más de 11 % en enero pasado respecto a diciembre del 2020, ¿a qué se debe esta subida?
— En el caso del maíz hay dos factores: uno externo y otro interno. El factor externo tiene que ver con el alza especulativa del precio de petróleo que ha generado un incremento en el valor de los fertilizantes como úrea —cuyo valor ha subido de S/ 60 a S/ 90 el saco— y esto ha encarecido el costo de producción de todos los cereales en general. Y el otro factor que ha empujado el precio hacia arriba es el dinamismo de China, país que se propone comprar casi 30 millones de toneladas de maíz este año, a causa de la reestructuración de su industria porcina y avícola. A ello se suma otro dato: que caerá el stock de Estados Unidos, porque sembró menos debido al clima. Asimismo, Argentina, que es el cuarto productor mundial de maíz, también estuvo preocupada hasta mediados de enero por la falta de lluvias. (Los mayores productores son: Estados Unidos, China, Brasil, Argentina, México, Ucrania, India, acumulando los diez primeros países en el ranking, más del 50 % de toda la producción mundial).
— ¿Se trasladará esta alza al consumidor final?
— Quienes sufrirán serán las industrias avícola, ganadera y porcina que necesitan de estos insumos, aunque hay un detalle interesante que vale la pena aclarar: los productores además de maíz amarillo duro demandan forrajes como alfalfa y alimentos balanceados. Y, en forraje el 99,9 % de la oferta es nacional; alimentos balanceados, casi 90 % es peruano; y, la oferta de maíz amarillo: 25 % es nacional y 75 % es importado. No obstante, dentro de cada industria, los más afectados serán los pequeños ganaderos, que no compran en grandes cantidades, a diferencia de los medianos y grandes ganaderos que adquieren todo cuanto necesitan y tomándose su tiempo.
— ¿Y cuánto maíz importa el Perú al año?
— Importamos cerca de 3 millones 700 mil toneladas anuales y producimos casi 900 mil toneladas. Es decir, la demanda total está en alrededor de 4 millones 600 mil toneladas. Si el Perú quisiera producir para cubrir el total de demanda, necesitaría más de 1 millón de hectáreas para producir solo maíz y hoy tenemos solamente 236 mil ha en producción. En ese sentido, sería o producir maíz o producir paltas, y es claro que el empresario elegirá lo que más rentable le resulte. Por ello, siempre es bueno combinar lo nacional con lo importado. Si bien algunos podrían apelar a la soberanía alimentaria, podríamos estar dejando de producir uvas, paltas o espárragos.
— ¿Hay posibilidades de expandir las áreas actuales?
— Tendríamos que comenzar a pensar en la reconversión productiva en la selva, pero el tema es también el rendimiento por hectárea. Perú tiene potencial y la selva es una zona idónea para ampliar la frontera agrícola, pero se necesitan buenas prácticas agrícolas, determinar sobre la base de estudios de suelo todo el proceso del cultivo, así como distribuir semillas certificadas. Si eso se hiciera podríamos duplicar el rendimiento por hectárea de 4.5 t/ha a 10 t/ha y, de esta forma, estaría reduciendo nuestra dependencia de maíz amarillo duro importado. Pero, incluso la selva tiene su limitación, la tierra está copada con cultivos de arroz y palma aceitera, una mayor producción de cultivos significaría arrasar con selva virgen, por eso hay que ir sopesándolo bien.
— El INIA podría jugar un papel importante en la producción de semillas certificadas…
— El Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) produce la variedad de alto rendimiento y esa semilla original se la vende a los semillaristas quienes, a su vez, la producen para todos. Pero lamentablemente en la agricultura nacional, ni el 20 % del maíz amarillo que se utiliza son semillas certificadas, todas son semillas comunes, pues los productores no tienen suficiente liquidez para comprar las que estén certificadas y por ello el rendimiento es bajo.
— Volviendo al precio del maíz en el mercado internacional, ¿la tendencia podría pasar rápido?
— Al haber confinamiento (por la pandemia) los países dejan de consumir petróleo y sus derivados, por lo que el precio podría bajar y en consecuencia, también el de los fertilizantes —que han subido en casi 60%—, sustentándose en factores especulativos como el alza de la demanda China. En el caso de Perú, a medida que los factores de producción vayan modificándose, como en Argentina y Brasil, los precios se irán estabilizando.
