Incipio

FAO: “El agro orgánico es el futuro del Perú”

La  Dra. Mariana Escobar Arango, de nacionalidad  colombiana y nueva representante de la FAO en el Perú   está convencida que sobre la base de la agrobiodiversidad, el Perú es un territorio propicio para la agricultura orgánica; y sostiene que  la pandemia  ha evidenciado que  es oportuno  prevenir enfermedades crónicas derivadas de la malnutrición y el consumo de productos procesados y ultra procesados.  Leamos la entrevista que concedió a la revista AGROPERÚ Informa.

—  Dra. Escobar, ¿cómo calificaría Ud. al agro peruano por su realidad y potencialidad?

— Creo que en el Perú coexisten dos realidades agrarias. De un lado, tenemos una agricultura moderna muy desarrollada orientada a la agroexportación, que constituye un caso de éxito mundial por su rápida consolidación, y de otro lado, un enorme sector de pequeña agricultura, la mayor parte compuesta por agricultores familiares en condiciones de sobrevivencia y pobreza e, incluso, pobreza extrema. Es un desafío considerable que enfrenta el Perú para sacar adelante y desarrollar esa agricultura familiar y esos territorios rurales. Pero estoy convencida que el agro peruano tiene un potencial muy grande; incluso la agricultura familiar. Perú y otros países andinos, no poseen grandes extensiones de tierra  para desarrollar una agricultura extensiva, pero sí para una agricultura diversificada basada en su enorme agrobiodiversidad. Creo también que la agricultura orgánica en el Perú tiene un futuro promisorio.

Proteger  los recursos culturales

¿Cómo se debería enfocar el desarrollo del agro peruano, en función a su vasta agrobiodiversidad  y su diversidad cultural?

— Debemos hacer realidad ese potencial que ofrece la agrobiodiversidad, especialmente en los Andes  y Amazonía, sin olvidar a quienes la protegen y la conservan los recursos genéticos, que son campesinos de poblaciones indígenas, para quienes la actividad agrícola es indesligable de su cosmovisión y expresiones culturales. Cuando hablamos de preservar la agrobiodiversidad estamos hablando también de preservar   las manifestaciones culturales, que generan un alto valor en el mercado global,   y pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de esas poblaciones.

La dieta saludable

¿Considera Ud. que la alimentación nacional, incluso mundial, debe sustentarse en productos naturales,  sin agroquímicos?

— Pienso, efectivamente, que los productos naturales y frescos debieran ser la base de la alimentación. Existe apabullante evidencia acerca de los beneficios de una dieta saludable para prevenir enfermedades crónicas derivadas de la malnutrición y el consumo de productos procesados y ultra procesados. En el Perú, ya desde años se ha tomado conciencia de ese problema y, políticas como la de Alimentación Saludable y etiquetado de alimentos son respuestas adecuadas. Sin embargo, la crisis económica como consecuencia de la pandemia, puede impulsar el consumo de productos industriales que suelen ser más baratos y accesibles que los frescos para la población afectada económicamente.  Otro gran problema es la aplicación excesiva de agroquímicos y sustancias extremadamente peligrosas, principalmente en el cultivo de hortalizas y otros productos y que se comercializan sin control en los mercados. Son frentes que hay que abordar con suma urgencia por representar serios riesgos a la salud humana, animal y al ambiente. Asimismo, es importante mencionar a los antimicrobianos, conocidos porque son elementos fundamentales en la salud humana, pero también en la sostenibilidad de los sistemas de producción animal y vegetal en el sector de la alimentación y la agricultura. Sin embargo, el uso, abuso y malas prácticas de uso, han contribuido al desarrollo y propagación de la resistencia a los antimicrobianos. Este problema de resistencia se ha constituido como una crisis sanitaria mundial, por las graves consecuencias para la salud humana y la sanidad animal, poniendo a su vez en riesgo la producción de alimentos, su inocuidad y el ambiente. La FAO, junto con otras agencias como la OMS/OPS y la OIE, está trabajando en la iniciativa de sensibilizar y abogar, así como de fortalecer un sistema de vigilancia  integrada de la resistencia a los antimicrobianos, para contribuir a revertir esta situación.

Perú no tiene que importar alimentos

¿Qué debería hacer  el Perú  para mejorar la situación del agro familiar?

— Es un tema crucial. La agricultura familiar es la base de la seguridad alimentaria del Perú, que aporta el 70 % de los alimentos que consumen los peruanos.   El Perú, no necesita importar alimentos, lo tiene casi todo.  Tiene otra ventaja adicional, la mayor parte de los alimentos que se comercializan aquí son frescos, no procesados, cuyo consumo contribuye a enfrentar la desnutrición infantil, así como el sobrepeso y la obesidad, otra pandemia mundial.

 ¿La FAO tiene previsto ejecutar algunos proyectos para apoyar la reactivación de la agricultura familiar?

—  Partimos del reconocimiento de la agricultura familiar como modo de vida y actividad productiva que contribuye no sólo a la seguridad alimentaria y nutricional, sino también al uso sostenible de los recursos naturales, a la conservación de la biodiversidad y a la ocupación del territorio. Por ello, hemos acordado con el gobierno peruano la ejecución de proyectos para formular políticas públicas de promoción y desarrollo de la agricultura familiar en un marco de planeamiento y de presupuestación por resultados, así como contribuir a la transformación de los sistemas agroalimentarios para hacerlos más sostenibles y resilientes, especialmente en lo que corresponde a la comercialización de alimentos en condiciones de sanidad e inocuidad.

Inversiones  mano a mano

¿Qué  actividades y/o proyectos priorizará su gestión para  implementar políticas públicas orientadas  a  erradicar el hambre y la pobreza?

—  La FAO no actúa sola en el Perú sino forma parte del Sistema de las Naciones Unidas. En conjunto, las diversas agencias, fondos y programas están focalizadas en la erradicación del hambre y la pobreza y alinean sus intervenciones con esos propósitos englobados en el Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el Perú y el logro de la Agenda para el Desarrollo 2030… Como agencia especializada, la FAO aporta capacidades y recursos para el logro de sus prioridades en la región, como son: sistemas alimentarios sostenibles a fin de proporcionar dietas saludables para todos; iniciativa Hand in Hand (mano a mano) para movilizar inversiones y lograr sociedades rurales prósperas e inclusivas, y agricultura sostenible y resiliente.

La FAO brindará asistencia técnica

¿Qué acciones concretas?

— En relación a la iniciativa regional sobre sistemas alimentarios sostenibles, la FAO trabaja con los países de la región en mejorar la información para los consumidores y los hábitos de consumo para promover dietas saludables, y apoya a los productores a incrementar de forma sostenible la producción de alimentos saludables. Lo hace facilitando el acceso a activos productivos, financiamiento y capacitación a pequeños y medianos productores, y promoviendo la innovación tecnológica y digital. Mediante la  iniciativa regional “mano a mano”, la FAO busca suministrar asistencia técnica para el diseño, la aplicación y la evaluación de políticas de desarrollo y crear estrategias de desarrollo económico encaminadas a incrementar la productividad, la inclusión social y la sostenibilidad, así como prestar asistencia técnica a los países para que formulen políticas de desarrollo rural adaptadas a las necesidades de cada grupo de población, para fortalecer la agricultura familiar y las organizaciones de pesca artesanal, y los marcos institucionales públicos correspondientes, a fin de darles visibilidad. Finalmente, respecto de la iniciativa Agricultura Sostenible y Resiliente, se promueven acciones que fomenten la producción agrícola, pesquera, ganadera y forestal, y a su vez consideren la integración de la biodiversidad, la mantención de los servicios ecosistémicos, la disminución de las emisiones de carbono, la adaptación al cambio climático, la gestión de riesgo de desastres y la resiliencia. Específicamente, en un escenario de covid-19, la región se enfrenta al gran desafío de transformar su agricultura y sus sistemas agroalimentarios para conseguir una producción más próspera, sostenible y resiliente.

En el 2030 no habrá hambre

  Uno de los objetivos del Desarrollo Sostenible es lograr que en el 2030  se ponga fin al hambre. ¿Usted cree que se cumplirá con esa meta?

—  Soy optimista que se cumplirá con la meta, pero no dejo de reconocer que nos enfrentamos a una situación sumamente complicada e inédita. En el Perú y en otros países de la región, los agricultores no han dejado de abastecer los mercados con alimentos de consumo diario a pesar de las barreras impuestas por las restricciones a la movilización de insumos y mercaderías, otorgamiento de créditos y al transporte de personas, en el marco de las medidas dictadas por la emergencia sanitaria. Pero pienso que esta crisis ha servido para visibilizar la importancia estratégica de la producción de alimentos por los agricultores familiares para la seguridad alimentaria y nutricional de la población en general, y que, tal vez, ha llegado el momento de saldar esa deuda histórica con la población rural que sufren los estragos de la desnutrición y la pobreza. Ojalá que la pandemia sea la oportunidad para reexaminar nuestras prioridades nacionales y sea como un impulso para llegar al 2030 poniendo fin al hambre, con seguridad alimentaria y con una agricultura sostenible.

Colombia destaca en asociatividad

¿Encuentra usted  similitudes  entre el agro  del Perú y Colombia?

— Veo una enorme similitud, principalmente por el predominio de la agricultura familiar, como base de la seguridad alimentaria de la población. Creo que tanto en Colombia como en el Perú, la agricultura familiar enfrenta similares desafíos para superar las barreras que dificultan el acceso a los mercados;  las  brechas tecnológicas y digitales y, por supuesto, las amenazas provenientes de la variabilidad y el cambio climático. En lo que  destaca Colombia es en asociatividad. Allá el movimiento cooperativo agrario  es fuerte,  lo que les otorga a los pequeños agricultores una mejor capacidad de negociación de sus productos y creo también que los agricultores colombianos, tienen mejores posibilidades de acceder al financiamiento y al capital de trabajo,  que no ocurre  lo mismo en el Perú. Si bien tanto en Colombia como en el Perú, los sistemas nacionales de servicios de asistencia técnica y extensión rural fueron desmontados hace varias décadas, en Colombia están más desarrolladas las modalidades privadas o asociativas de asistencia, como es el caso del sector cafetalero; algo que en al Perú aún no está suficientemente avanzado.

 

 

Sobre Agro Perú

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