La mejor manera de aumentar la rentabilidad de la papa es a través de la transformación del tubérculo mediante productos con valor agregado. Entre las diversas opciones para agregar valor al tubérculo, destaca una que ha experimentado una creciente demanda tanto a nivel nacional como internacional: los chips u hojuelas elaborados a partir de variedades nativas de colores.

Por esta opción han apostado la Empresa Agropecuaria Sumaq Allpa, ubicada en Chiara, provincia de Huamanga, y liderada por el destacado productor Mauro Cerda Gómez, y la empresa Café Ayacuchano, encabezada por el emprendedor visionario Ing. Henry Ayala Hinostroza.

La idea de industrializar los tubérculos autóctonos de colores surgió en 2020, en plena pandemia, pero la producción se vio interrumpida debido a diversos factores, entre ellos, el impacto del flagelo sanitario y sus consecuencias. Tras evaluar la situación y el mercado, ambos actores decidieron relanzar el proyecto en mayo de este año.
Entre las novedades de este renovado proyecto, destaca la posibilidad de establecer una planta procesadora de papas nativas en Ayacucho, que esperan financiar con fondos concursables del Estado. Además, se priorizará el uso de tres variedades de papas nativas (sangre de toro, queccorani y beso de novia) en la elaboración de los chips.
Primero conquistar el mercado nacional
En el primer trimestre de la temporada de cosechas de papas nativas en Manallasac (mayo-julio), se procesarán 2 toneladas de tubérculos, con la proyección de cerrar el año con 5 toneladas de tubérculo procesado en chips.
Estos productos se comercializarán con la marca Miski Chip, en tres presentaciones: bolsas bilaminadas de 30 gramos y 50 gramos, así como cajas de cartón de 90 gramos. Inicialmente, toda la producción se destinará al mercado regional, comenzando por las cinco cafeterías que posee el Café Ayacucho en Huamanga (3), Vilcashuamán (1) y Huanta (1), con la expectativa de expandirse posteriormente a la capital del país.
“Nuestro objetivo es posicionar nuestro producto en el mercado nacional y luego incursionar en el mercado internacional. Consideramos que, como cuna de la papa, es importante valorar nuestros productos locales”, destaca el Ing. Henry Ayala.
Rentabilidad
La caída del precio del tubérculo en la chacra durante la temporada de cosecha es uno de los problemas a los que se enfrentan los productores de papas. Esto ocurre debido a la coincidencia de la cosecha en las principales zonas productoras, lo que provoca pérdidas para los productores que en muchos casos no logran recuperar sus costos de inversión. Esta situación obliga a los productores a apostar por la diversificación de su producción o a mejorar la rentabilidad del cultivo mediante la creación de productos con valor agregado.
Sin embargo, sería lamentable que en el país donde se originó la papa, nos enfoquemos en sembrar cualquier otro cultivo, menos el tubérculo. La industrialización se presenta como alternativa para aumentar la rentabilidad de este cultivo, empezando por las variedades nativas de colores que ofrecen la posibilidad de obtener productos gourmet dirigidos a un nicho especializado en el mercado gourmet, lo que puede generar ganancias de hasta el 100 %. Tanto el productor Mauro Cerda como el ingeniero Henry Ayala están plenamente convencidos de ello y están apostando por este tipo de productos para aprovechar esa oportunidad.
Leyendas
Hojuelas multicolores: Sr. Mauro Cerda Gómez, destacado productor y conservacionista de un impresionante abanico de 110 variedades de papas nativas, que se entrelazan formando un mosaico de tonalidades sorprendentes. Una parte de su producción la destina a la industria de hojuelas o chips de colores.
Con visión: Ing. Henry Ayala Hinostroza, exitoso empresario cafetalero, esta vez, ha apostado por la industrialización de las papas nativas para lograr mayor rentabilidad.
