Frente a la crisis climática, política, crediticia, laboral, de insumos caros, y probable desabastecimiento, no queda otro camino que concertar. Los gremios agrarios consideran que debe abrirse, en forma urgente, un espacio de diálogo con la autoridad, sin discriminación política, con el propósito de concertar un programa que encare la situación crítica del momento: alteración hidroclimática; encarecimiento de fertilizantes, agroquímicos e insumos importados; deudas adquiridas por dos años de pandemia; estrechez del crédito; menores siembras; segunda reforma agraria; indecisión política… Las circunstancias son apremiantes
Cuatro factores cruciales han venido a poner en riesgo a la campaña agrícola 2021-2022, en plena etapa de siembras: uno, la incertidumbre del clima en la mayor parte del país; dos: el encarecimiento de fertilizantes, agroquímicos e insumos importados; tres: la mano de obra, escasa y encarecida; y cuatro: las deudas agrarias. Estos factores se suman a la crisis sanitaria-política-económica, que en un momento se creyó que se superaría con la premier Mirtha Vásquez.
El clima irregular
En gran parte de los Andes, como Ancash, Ayacucho, Cusco, Puno, La Libertad, las lluvias prematuras se han replegado, con excepción de algunas zonas ubicadas en Apurímac y Junín, en las que se reanudan esporádicamente, en forma insuficiente e irregular.
Estos altibajos climáticos retrasan y afectan los sembríos de temporada.
La incertidumbre crece si añadimos las condiciones oceanográficas, pues la temperatura del mar está entre -1 y -2 grados centígrados, bajo el índice normal para esta época, lo que explica la persistencia del frío, con mayor intensidad en la costa norte que en el centro y el sur.
Los pronósticos científicos, nacionales e internacionales, señalan que el Fenómeno de “La Niña” continúa, y se prolongaría hasta fines de enero; lo que obliga a redoblar los esfuerzos de prevención en todos los frentes, geográficos y productivos, para afrontar el posible déficit de lluvias en algunas zonas.
Fertilizantes por las nubes
El encarecimiento de los fertilizantes, es una limitante de los cultivos. Está obligando a un sector de productores a sembrar la mitad o menos del área que había proyectado para la presente campaña.
El precio de la urea, muy importante para los cultivos de arroz y papa, pasó de S/ 62 a S/ 230 el saco de 50 kilos. El fosfato de amonio costaba S/ 85, ahora llega a los S/ 200.
En consecuencia, el país corre el riesgo de sufrir desabastecimiento de alimentos de primera necesidad, cuyo impacto se conocería en el primer semestre del año 2022, ya que el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) no solo ha descuidado la producción, sino también los efectos que pueden tener el encarecimiento del petróleo, fertilizantes, agroquímicos y otros insumos importados.
Riesgo de quiebra
Por otro lado, resulta cada vez más ostensible el riesgo de quiebra que amenaza un grupo considerables de medianos y pequeños productores endeudados ante los bancos y cajas municipales, en especial, los arroceros y paperos, que se encuentra preocupados por no poder pagar los créditos recibidos. Pues se endeudaron ante esas entidades financieras, y con la pandemia, fue una odisea colocar la producción en los deprimidos mercados.
Los arroceros y paperos, entre otros, expresan que se está dando un sensible incremento de costos de producción, que van de 40 % a 70 %, especialmente entre los productores de quinua y papas de Junín, Ayacucho, Huánuco, Ancash, Arequipa, Huancavelica, y los arroceros de Amazonas y San Martín, lo que induciría a una reducción de las áreas de siembra. Solo a modo de ejemplo diremos que la inversión para producir una hectárea de arroz en Amazonas pasó de 7 a 12 mil soles (70 %); en papa en sierra, pasó de 8-10 mil soles a 15-16 mil soles (50-60 %), y en quinua, se calcula que saltará de 3-4 a 7 mil soles (40-50 %). Nos preguntamos si el mercado aceptará los inevitables mayores precios de la producción.
La voz del Midagri
Mientras los gremios de los agricultores señalan menores siembras, el Midagri responde que, por el contrario, se están batiendo los récords de siembra. Según los reportes oficiales, de las 2’157,403 hectáreas previstas para toda la campaña, habrían sido instaladas 385,807 hectáreas, principalmente, con cultivos transitorios. Esta cifra es mayor en 897 hectáreas (+0,2 %) respecto del mismo periodo de la campaña anterior y superior en 2,7 % (10,000 ha) en comparación con el promedio de siembras de las cinco últimas campañas agrícolas. Eso equivale a decir “estamos mal pero sembramos más”.
En resumen, el avance global de las siembras hasta septiembre representa 18 % de la superficie total considerada por la Encuesta Nacional de Intenciones de Siembra (ENIS). Los cultivos que muestran mayores áreas de siembra, según el Midagri, son quinua (Puno), maíz amarillo duro (Piura, San Martín y Ucayali) y papa (Puno).
La información proveniente de la mayoría de regiones muestra un avance lento de las siembras, lo cual coincide con lo que expresan los productores. Aun cuando el gobierno entregue subsidios económicos que van de S/ 300 a S/ 1,300, según el tamaño del área sembrada (2 a 10 ha) a quienes compraron y comprarán fertilizantes, entre el uno de agosto del 2021 y el 31 de marzo del 2022, eso no garantiza el éxito de la campaña agrícola.
Los 250.9 millones de soles asignados para ese propósito (Decreto de Urgencia N ° 106-2021) es poco frente a la enorme necesidad de crédito para financiar la instalación de los cultivos y alcanzaría solo para 300,000 productores; la séptima parte del universo de productores.
No hay diálogo
Frente a esta situación, un gran sector del campo reclama diálogo franco e inmediato con la actual administración sectorial, pues no se les escucha ni se les toma en cuenta. “El Ministro Maita dialoga solo con unos cuantos dirigentes que son sus amigos o aliados políticos”, expresa un dirigente ayacuchano.
Tambores de guerra
La Federación Regional de Productores de Arroz y otras organizaciones de la región San Martín, que agrupa a unos 2,000 productores, está evaluando iniciar medidas de protestas, que incluya una marcha nacional.
El descontento del campo frente a la inacción e incapacidad oficial por resolver los problemas más urgentes es casi general.
Consideran necesario dialogar con el Bach. Víctor Maita Frisancho (con la participación de expertos en clima y agua, técnicos en producción, dirigentes gremiales sin distinción política) para formular un plan concertado de producción; y aportar ideas para perfeccionar la segunda reforma agraria. “Una reforma agraria no se puede hacer con profesionales que no conocen la realidad del campo y con un gobierno débil. Primero debería reformarse todo el Midagri”, sentenció el Ing. Julio Gonzales, productor de papa y quinua en Ayacucho.
Incluso algunos dirigentes aliados del ministro Maita evalúan quitarle el apoyo, y organizar medidas de protesta si éste no reacciona pronto.
Mirada a la Amazonía
Si hay déficit de lluvias en los Andes, se podría aprovechar el potencial productivo de la Amazonía para compensar la menor producción de las zonas afectadas.
También el Midagri debería preocuparse por sacar y difundir un conjunto de recomendaciones básicas y técnicas sobre cómo manejar los diversos cultivos y crianzas línea por línea, zona por zona, bajo las condiciones enrarecidas del clima, amalgamando para ello los aportes de la ciencia, la experiencia y el buen criterio.
Los productores están absolutamente huérfanos de ese elemental apoyo, incluso por carecer de medios para obtener las informaciones de otras fuentes confiables.
Exhortamos a reflexionar autocríticamente y poner a ese absurdo divorcio que mantiene desde el inicio de su gestión con un gran sector de las fuerzas representativas del campo.
Se espera que se produzca una reflexión de la autoridad agraria, porque las papas están que queman.
