Energías Renovables

El cambio climático pone en riesgo la seguridad energética

El suministro de electricidad procedente de fuentes de energía limpia debe duplicarse en los próximos ocho años para limitar el aumento de la temperatura mundial. De lo contrario, existe el riesgo de que el cambio climático, el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y el estrés hídrico socaven nuestra seguridad energética e incluso pongan en peligro el suministro de energías renovables, según un nuevo informe interinstitucional de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

“El sector energético genera alrededor de tres cuartas partes de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. La transición a formas limpias de generación de electricidad, como la solar, la eólica y la hidroeléctrica —y el aumento de la eficiencia energética— es esencial si queremos prosperar en el siglo XXI. El objetivo es lograr emisiones netas cero en 2050. Sin embargo, solo conseguiremos ese objetivo si duplicamos el suministro de electricidad de bajas emisiones en los próximos ocho años”, afirmó el profesor Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

“El tiempo nos apremia, y estamos presenciando cambios en nuestro clima. Necesitamos una transformación completa del sistema energético mundial”, afirma el profesor Taalas.

Para 2050, las necesidades mundiales de electricidad —que aumentarán con el transcurso de los años, y en las que la electrificación será un factor estratégico fundamental para abordar los objetivos de las emisiones netas cero— se cubrirán principalmente con energías renovables, entre las que la energía solar será la mayor fuente de suministro. Los países africanos tienen la oportunidad de aprovechar un potencial inexplotado y ser protagonistas del mercado. El 60 % de los mejores recursos solares del mundo se encuentra en África, pero la capacidad fotovoltaica instalada en este continente solo es del 1 % mundial.

“Debemos responder urgentemente al creciente impacto del cambio climático en los sistemas energéticos si queremos mantener la seguridad energética mientras aceleramos la transición a las emisiones netas cero. Para ello hacen falta tanto una planificación a largo plazo como medidas de política audaces para estimular la inversión, que a su vez debe estar respaldada por datos meteorológicos y climáticos completos y fiables”, afirmó el doctor Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía.

“Ahora es el momento de acelerar la transición hacia un futuro de energías renovables. Todo lo que no sea una acción radical e inmediata acabará haciendo desaparecer la posibilidad de mantenerse en la senda de los 1,5 °C. Las crisis interrelacionadas de la energía y el clima han puesto de manifiesto de manera notable las debilidades y vulnerabilidades de un sistema económico muy dependiente de los combustibles fósiles. Avanzar en la transición a las energías renovables es una opción estratégica para aportar energía asequible, puestos de trabajo, crecimiento económico y un medioambiente resiliente para las personas y las comunidades sobre el terreno”, afirmó Francesco La Camera, director general de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).

Se pueden y se deben desplegar más esfuerzos. Según el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, las medidas climáticas audaces podrían generar 26 billones de dólares de los Estados Unidos en beneficios económicos para 2030. Así y todo, la inversión en energías renovables es demasiado baja, especialmente en los países en desarrollo, y se presta muy poca atención a la importancia de los servicios climáticos para que la energía respalde tanto la adaptación al clima como las decisiones sobre cómo reducir los gases de efecto invernadero.

En todo el mundo

El cambio climático afecta directamente al suministro de combustible, a la producción de energía y a la resiliencia física de la infraestructura energética actual y futura. Las olas de calor y las sequías ya están poniendo a prueba la generación de electricidad existente, por lo que es aún más importante reducir las emisiones de combustibles fósiles.

Impactos

Por ejemplo, en enero de 2022, los apagones masivos causados por una ola de calor histórica en Buenos Aires (Argentina) afectaron a unas 700 000 personas. En noviembre de 2020, la lluvia congelante cubrió las líneas eléctricas del extremo oriental de la Federación de Rusia, lo que dejó a cientos de miles de hogares sin electricidad durante varios días.

En consecuencia, la preocupación por cómo repercute el aumento de la temperatura mundial en la seguridad energética es primordial en la carrera hacia las emisiones netas cero.

Las emisiones netas cero se consiguen cuando el CO2 emitido por las actividades humanas se equilibra mundialmente con el CO2 que se elimina en un período específico. Las emisiones netas cero de CO2 también se denominan neutralidad en carbono.

Escasez de recursos hídricos

En 2020, el 87 % de la electricidad mundial generada por sistemas térmicos, nucleares e hidroeléctricos dependía directamente de la disponibilidad de agua. Mientras tanto, el 33 % de las centrales termoeléctricas que dependen de la disponibilidad de agua dulce para su refrigeración se encuentran en zonas de alto estrés hídrico. Este es también el caso del 15 % de las centrales nucleares existentes, porcentaje que se espera que aumente al 25 % en los próximos 20 años.

El 11 % de la capacidad hidroeléctrica se encuentra también en zonas con gran estrés hídrico. Asimismo, aproximadamente el 26 % de las presas hidroeléctricas existentes y el 23 % de las previstas se encuentran en cuencas fluviales que actualmente tienen un riesgo de escasez de agua entre medio y muy alto.

Las centrales nucleares no solo dependen del agua para su refrigeración, sino que además suelen estar situadas en zonas costeras bajas y, por tanto, son potencialmente vulnerables al aumento del nivel del mar y a las inundaciones relacionadas con el clima. La mejora periódica de las prácticas operativas y la evolución de las obligaciones reglamentarias pueden reducir sustancialmente las pérdidas de producción de las centrales nucleares ocasionadas por las inclemencias del tiempo, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Los planes de acción climática deben dar prioridad a la energía

Según el informe, el suministro procedente de fuentes de bajas emisiones debería duplicarse de aquí a 2030 para que el mundo alcance el objetivo de emisiones netas cero en 2050.

La transición a las energías renovables contribuirá a aliviar el creciente estrés hídrico mundial, puesto que la cantidad de agua utilizada para generar electricidad mediante la energía solar y eólica es mucho menor que la que utilizan las centrales eléctricas más tradicionales, las cuales se abastecen de combustibles fósiles o energía nuclear.

Sin embargo, los compromisos actuales de los países están muy por debajo de los niveles necesarios para cumplir los objetivos fijados por el Acuerdo de París, lo que se traduce en una brecha del 70 % en la cantidad necesaria de reducciones de emisiones para 2030.

Las promesas relativas a las energías renovables representan menos de la mitad del nivel necesario. Para alcanzar el objetivo mundial a largo plazo del Acuerdo de París en relación con la temperatura hace falta instalar 7,1 TW de capacidad de energía limpia de aquí a 2030, según las cifras citadas en el informe.

El mundo no alcanzará el objetivo del acceso universal a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para 2030, como se establece en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7, por un amplio margen.

Las políticas y normativas necesarias para posibilitar la descarbonización del sector energético siguen siendo especialmente deficientes en África, América del Sur y Asia, según el Banco Mundial. Asimismo, el reconocimiento de la necesidad de servicios para respaldar las energías renovables es particularmente bajo en las contribuciones determinadas a nivel nacional con arreglo al Acuerdo de París.

Las inversiones en energías renovables deben triplicarse de aquí a 2050

Las inversiones en energías renovables deben triplicarse de aquí a 2050 para situar al mundo en una trayectoria de emisiones netas cero en 2050, según las cifras que se citan en el informe.

Los países en desarrollo están infrarrepresentados a la hora de acceder a la financiación de las energías limpias.

Los servicios climáticos proporcionan información fiable

Los sistemas de energía renovable dependen del tiempo y del clima, por lo que la transición a las energías limpias exige mejorar la información y los servicios climáticos para respaldar las decisiones sobre la selección de los emplazamientos y las operaciones, el mantenimiento y la gestión.

Los servicios climáticos se definen como la producción y entrega de información climática pertinente, creíble y utilizable. El sector energético tiene una amplia experiencia en la utilización de servicios meteorológicos. Con todo, debe seguir trabajando para incorporar la información sobre el clima a su toma de decisiones, con el fin de aumentar la resiliencia de los sistemas energéticos a las perturbaciones relacionadas con el clima e impulsar la eficiencia energética.

¿Por qué se necesitan servicios climáticos?

La planificación y el funcionamiento del sector energético se ven afectados por la variabilidad del tiempo y el clima y por los cambios meteorológicos y climáticos. Habida cuenta de que los sistemas energéticos dependen cada vez más de las variaciones del tiempo, es evidente que el flujo de información obtenido a partir de las predicciones y los datos meteorológicos y climáticos debe incorporarse adecuadamente a los sistemas de apoyo a las decisiones.

Una utilización más eficaz de la información climática contribuye a ampliar la infraestructura de las energías renovables, pero también promoverá la eficiencia de los sistemas de energía limpia y la resiliencia frente al clima. Para lograr ese objetivo, es necesario aumentar y mantener las inversiones en estos servicios, sustentadas por el reconocimiento de su necesidad a través de políticas mejoradas.

Algunos ejemplos de aplicaciones de los servicios climáticos en el ámbito de la energía son:

  • La planificación de las compras de gas y energía eléctrica.
  • La gestión de las respuestas en situaciones de emergencia.
  • La gestión de la capacidad y los recursos (por ejemplo, la gestión de la red o la distribución, así como la producción de electricidad o la fijación de su precio).
  • La optimización del funcionamiento de las centrales eléctricas de energía renovable, especialmente los embalses y las operaciones hidroeléctricas.

 

 

 

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