La Cooperativa Agraria “Productores de Tara del Norte” (APT del Norte) está posicionada entre los grandes mayoristas de tara orgánica del país, agrupa a 119 productores del distrito Pedro Gálvez, provincia de San Marcos, región Cajamarca; comercializa anualmente 4,500 toneladas de esa leguminosa andina, que acopian cinco mil familias de Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Lambayeque y Piura. Además, coloca 200 toneladas por año en el mercado limeño cereales, menestras, tubérculos, plantas aromáticas y medicinales.
La APT del Norte inició sus operaciones de producción y comercialización, hace trece años, como Asociación de Productores de Tara. En el 2003, con el arribo de una ONG belga con el propósito de organizar a los pequeños productores de tara, mejoró su perfil y su posicionamiento en el mercado. En el 2015, cambió al modelo cooperativo y, desde entonces, empezó a consolidarse como líder en comercialización de tara. En el 2016, abrió tres nuevas líneas productivas y comerciales: cereales, menestras y tubérculos. Y en el presente año ha sumado hierbas aromáticas y medicinales, silvestres y domésticas.

Los productos llevan el sello “Puroande”
En cuanto a hierbas aromáticas y medicinales el futuro es prometedor, pues existe una lenta pero sostenida demanda del mercado capitalino, donde APT del Norte cuenta con 76 clientes fidelizados, que compraron a alrededor de 220 toneladas en el 2020. En cereales (trigo, centeno, quinua, avena, maíz) colocó 65 toneladas, el 80 % con valor agregado; en menestras (frijoles, garbanzos, lentejas) 60 t; en papas nativas de colores, 30 t y en chips u hojuelas de papas nativas, 120 t.
Hace dos meses vendió los tres primeros lotes de hierbas aromáticas y medicinales silvestres (muña, manayupa) y cultivadas (menta, toronjil y anís). Todos los productos llevan el sello “Puroande”, marca registrada.
APT del Norte comercializa 112 productos, entre materia prima y procesadas. Desarrolla 48 cultivos, todos bajo enfoque ecológico, ocho de ellos con certificación orgánica y cuatro que saldrán en octubre. Para el próximo año, es organización planea tener 24 acreditaciones. Opera de modo directo con 150 productores familiares, e indirectamente con más de 800 familias de las provincias de San Marcos y Cajabamba.
Durante el 2020, año de inicio de la pandemia, solo comercializó en tara 20 % de lo habitual, y se quedó el primer lote de tarwi que iba a exportarse a Estados Unidos. Felizmente, la recuperación está tomando vuelo gracias al esfuerzo de sus directivos, asociados, trabajadores y familias participantes.
Produce sus propios controladores biológicos
La APT del Norte ya cristalizó varios anhelos. Posee una planta procesadora de granos (selección, cuantificación y envasado), autorizada por el Senasa; un área especializada en generación de nuevos productos; y, un laboratorio de producción de controladores biológicos para combatir plagas con métodos limpios, es decir, amigables con el medio ambiente.
En los cultivos se ha introducido dos trigos milenarios, “Kamut” y “Espelta”; y, el seudo cereal “Sarraceno” (no es cereal ni leguminosa). Un equipo de 12 agricultores investigadores trabaja en adaptación y reproducción de cultivos foráneos, bajo el lema “Aprender haciendo”. Ya introdujeron 16 cultivos, entre ellos frijoles panamitos “Rojo” y “Negro” y las papas nativas “Leona”, “Beso de Novia”, “Sangre de Toro” y “Qeqorani”.
Se proyecta, contar con una panadería artesanal para el mercado limeño; exportar menestras, sembrar 100 hectáreas de quinua, chía, frijol “Lao Tao”, tarwi y arroz orgánicos para exportación. Proyecta centralizar su área de investigación, la misma que se realiza con la Universidad Nacional de Cajamarca (sede de Chota), cuyos frutos son 16 trabajos culminados en materia de sanidad vegetal, abonamiento en tara y quinua; y, tres trabajos en curso relacionados a cereales.
Rescatando tesoros ancestrales
APT del Norte recupera los saberes, tecnologías y cultivos ancestrales y los pone en valor. Por ejemplo, ha rehabilitado dos grandes molinos de piedra, que procesan 5 arrobas de harina/día y 3 t/semana. Está habilitando un tercer molino para producir molidos sin gluten (antialérgicos), de avena, lenteja, garbanzo y frijoles, muy requeridas por panaderías finas de Lima.
Se construirá una “collca” inca o casa-almacén, con sistema de refrigeración natural, a 4,200 m s.n.m, en el sector Quinuamayo, provincia de San Marcos, para conservar semillas convencionales y rescatadas.
Se ha recuperado papas nativas en riesgo de extinción, entre ellas: “Chimbana”, “Canastera”, “Puñetera”, “Fajeada”, “Sapa Negra” y “Sapa Blanca”; variedades de frijoles nativos: “Vaquita” o “Chunga” y los panamitos “Mantequilla” de cinco colores.
Las comunidades de los valles de los ríos Marañón y Crisnejas, han rescatado tres variedades de arroz: “Tinajones”, “Invicta” y “Radia”, aun cuando no son nativos, se cultivan orgánicamente aprovechando el limo fértil del Marañón y sus afluentes en la provincia de Cajabamba.
La llave del éxito institucional
El gerente general de la Cooperativa, Sr. José Víctor Quiroz Castañeda, sostiene que el liderazgo es fundamental para cumplir metas y alcanzar objetivos en la organización, dedicándose en cuerpo y alma al trabajo. Con ese propósito predica la transparencia absoluta en los estados contables, refrendados anualmente por auditorías serias, lo que genera confianza en los asociados.
La Cooperativa es de puertas abiertas. Luego de tres años de evaluación productiva y ética, hay 84 postulantes para asociarse. La decisión corresponde a la Asamblea General. Los productores reciben orientación técnica, charlas, talleres, escuelas de campo, en aras de alcanzar una óptima calidad productiva.
Gracias a esa disciplina de hierro, la cooperativa tiene socios estratégicos, como el INIA, Universidad Nacional de Cajamarca, Serfor, Senasa, la ONG belga “Autre Terre”. Asimismo, la institución viene trabajando cuatro normas con la Secretaría Técnica del Instituto Nacional de Calidad (Inacal) del Ministerio de la Producción, y el Comité Técnico de Normalización de la Tara.
La APT del Norte está bajo el comando del Consejo de Administración, con los Sres. Adriana Cerna Paredes (presidenta), Nicolás Abanto Muñoz (vicepresidente), Leonila Sánchez Garro (secretaria); y, del Consejo de Vigilancia, integrado por los Sres. Israel Albarrán Abanto (presidente), Cecilia Dávalos Rojas (vicepresidente) y Jesús Machuca Ruiz (secretario). (Escribe: Ermitanio Floriano Hermenegildo)
