Frente a la crisis que vive la ganadería en el país, desde hace muchos años, el joven Edison Llacma Lopinta, de Espinar, región Cusco, ideó una mejor forma de sacarle provecho a la fibra de las alpacas, produciendo artesanalmente sombreros de fina calidad. Hoy, podemos decir, que su éxito es internacional, porque sus sombreros se van en las testas de los turistas de los siete continentes. Edison Llacma es un ejemplo a seguir.
Los alpaqueros están dedicados a la actividad económica menos rentable del país, debido a la presencia de intermediarios innecesarios en la cadena productiva que, por todos los medios, buscan dejar una migaja de ganancia a los criadores altoandinos. Pero el joven Edison Llacma Lopinta, a la edad de 19 años —de esto hace siete años— vio la oportunidad de hacer los más finos sombreros del mundo, apelando a la suavidad de la fibra de las alpacas de sus padres, como una forma de lograr mayores rendimientos económicos que vender la fibra de alpaca en broza o sucia. Muy distintos son los casos de Nueva Zelandia, Australia, EE.UU, países que se han dedicado a la crianza de alpacas, porque han visto en dicha actividad una buena oportunidad de hacer negocios. Nueva Zelandia tiene 4,500 cabezas; Australia, 16, 700 y EE.UU. 35,783.
El primer exportador
Edison LLacma Lopinta, a la edad de 26 años, es el primer fabricante de sombreros de alpaca, él comenzó comprando la fibra a sus padres, y a sus familiares, en la comunidad campesina de Urinsaya, distrito de Coporaque, Espinar. Aunque el emprendimiento de Edison trajo cierto bienestar para su familia, la situación para la mayoría de criadores de alpaca no ha cambiado, pero el camino trazado es muy importante. En el Perú hay 85,000 alpaqueros que crían 3ʼ596,753 cabezas.
Con la fibra de alpaca se puede confeccionar mil y unas prendas: corbatas, chalecos, pullovers, faldas, pantalones, ponchos, chaquetas, bolsos, bufandas, gorros, zapatos para entrecasa, correas, etc.
Edison Llamca empezó produciendo 30 sombreros por mes, cifra que aumentó paulatinamente hasta llegar a 600 unidades en la actualidad, con la colaboración de otros 10 artesanos y obreros que trabajan exclusivamente para él.
Para ese propósito fue necesario buscar la fibra en otros lugares, como: Macusani (Carabaya, Puno), Callalli y Caylloma (Caylloma, Arequipa) y Huancavelica. Actualmente, trabaja con 20 alpaqueros de esos lugares, a quienes les paga al contado y 2 ó 3 soles más por encima del precio del mercado.
Los turistas llevan los sombreros a Europa, Asia, Estados Unidos, Canadá y países latinoamericanos.
Colores y tonalidades
El secreto del crecimiento de Edison es el trabajo 100 % artesanal, suyo y de sus 10 trabajadores en la fabricación de más de 10 tipos o modelos de sombreros, con diferentes colores y tonalidades naturales, entre ellos blanco, negro, gris, café, canela, etc. Los sombreros de Edison son muy conocidos y solicitados en Cusco, Arequipa, Puno y Ayacucho y de otras regiones con desarrollo turístico.
Variedad de precios
Hay sombreros para todos los gustos y bolsillos desde 50 soles hasta 200 soles. Al respecto, Edison Llacma, precisa que en los precios influye la calidad de la fibra (baby, fleece, huarizo). Uno de los clientes asiduos es el alcalde distrital de Coporaque, Sr. Edilberto Companocca Checco.
La meta de Edison es seguir creciendo, pero antes tiene que formar y formalizar una empresa, él es consciente como persona natural que ya llegó a su techo y es momento de dar el gran salto empresarial.
