Hoy el Perú conmemora el Día Nacional de la Vicuña, con el propósito de promover la valoración de esta especie silvestre y la necesidad de protegerla frente a la caza furtiva y el tráfico ilegal de su fibra, que constituyen sus principales amenazas. Nuestro país destaca por albergar la mayor población mundial de vicuñas, con más de 300 000 ejemplares distribuidos en 16 regiones.
Según los resultados preliminares del Censo Nacional de Vicuñas 2025 del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), la región Arequipa lideró el registro con 73 201 vicuñas (43 201 fuera y 30 000 dentro de Áreas Naturales Protegidas – ANP), seguida de Ayacucho (66 121) y Puno (más de 50 000). También se reportaron más de 40 000 en Huancavelica, 30 000 en Apurímac y 20 000 en Cusco. En tanto, Cajamarca registró 1475 ejemplares, La Libertad 1232 e Ica 398.
En comparación, el censo de 2012 registró 208 899 vicuñas, con Ayacucho como región líder. En Áncash, la cifra pasó de 435 ejemplares en 2012 a 556 en 2025, incluyendo nuevas áreas como Corongo y Cabana con presencia confirmada.
¿Por qué están importante este camélido sudamericano?
La vicuña es una especie representativa y emblemática del Perú que se encuentra simbolizada en el Escudo Nacional, representando el reino animal del país; porque constituye una alternativa socioeconómica para el poblador altoandino; por ser una especie animal de alto valor económico por la finura de su fibra.
Además, porque aprovecha mejor las pasturas y no las destruye por pisoteo; que habita en zonas altamente marginales y semidesérticas, donde otras crianzas no prosperan y por tener una importancia estratégica por ser el Perú el primer productor mundial de fibra de vicuña.
La vicuña es una especie importante y relevante sobre otras porque involucra la participación de 331 organizaciones campesinas autorizadas a su manejo, de 635 organizaciones en cuyos territorios habita la vicuña; siendo el Perú un referente internacional de experiencia exitosa de recuperación y conservación del peligro de extinción.
Desde del año 1994 se realizan actividades oficiales de captura y esquila (“Chaccu” en quechua, que es una práctica ancestral) en comunidades autorizadas para ello, bajo supervisión y control del Serfor.
Durante los meses de mayo a noviembre que coincide con la temporada seca se realiza el denominado chaccu, donde los titulares de manejo aprovechan de manera sostenible su fibra.
A través de las Declaraciones de Manejo (DEMA), las comunidades tienen permiso de aprovechar la fibra de manera sostenible y a la vez se comprometen a preservar a la vicuña y su hábitat. La fibra de vicuña está considerada entre las más finas del mundo y mide 15 micrones de diámetro.
Cabe resaltar que el impacto de la esquila de vicuña puede variar según el contexto específico de cada comunidad. Factores como la ubicación geográfica, el acceso a mercados, la disponibilidad de recursos y el apoyo institucional puede influir en la efectividad de esta actividad como motor de desarrollo económico.
Cuando se realizan esquilas seguidas a un mismo animal, este no alcanzaría a tener el largo de mecha necesario para su comercialización. La fibra de vicuña debe tener un largo de mecha de no menor a 25 mm para ser esquilado, y la esquila debe ser preferentemente electromecánica, según la Norma Técnica Peruana (NTP) 231.251–2018.
Además, las esquilas seguidas pueden generar estrés en las poblaciones y esto se manifiesta en enfermedades e incluso la muerte.
La vicuña es una especie estacional que solo tiene una cría al año y es en la temporada de lluvia donde hay mejores pastos que garantiza que la cría sobreviva.
Datos:
- La fecha fue instaura mediante la Resolución Ministerial n.° 0458-2017-Minagri, publicada el 15 de noviembre del 2017.
- La vicuña está categorizada como “Casi Amenazada”, en la lista de especies amenazadas de fauna silvestre legalmente protegidas. Además, se encuentra incluida en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
- Hace 5000 a.C., los antiguos pobladores peruanos comenzaron la domesticación de algunas vicuñas. Gracias a ese proceso, se generó la aparición de la alpaca, lo que dio a inicio a las actividades de pastoreo y el desarrollo de actividades productivas.
