El director ejecutivo de CultiVida, Ing. Rubén Carrasco, advirtió que el país enfrenta serios desafíos en el manejo eficiente del recurso hídrico y señaló que es urgente impulsar más proyectos de infraestructura de riego para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible del agro nacional.
Carrasco explicó que actualmente la eficiencia del riego por gravedad en el Perú apenas alcanza el 60 %, por lo que resulta indispensable promover el uso del riego tecnificado con el objetivo de elevar ese índice al 90 %.
“Es fundamental optimizar el uso del agua. El Gobierno debe apostar por proyectos de mayor envergadura y más agresivos en infraestructura hídrica. Solo así aseguraremos el abastecimiento de agua en épocas de estiaje y fortaleceremos la producción agrícola”, sostuvo.
Indicó que uno de los grandes retos del país es evitar que el agua de las lluvias se pierda en el mar debido a la falta de capacidad de almacenamiento y regulación, lo que genera inundaciones durante la temporada de lluvias (febrero) y sequías en la época de estiaje (noviembre).
Según datos de Indeci, este año comenzó con optimismo; sin embargo, entre diciembre de 2024 y marzo de 2025, las precipitaciones extremas provocaron la pérdida de 7315 hectáreas de cultivos y afectaron otras 12 206 hectáreas.
“Debemos ser más eficientes en la gestión del agua. Muchas represas no logran retener lo suficiente y deben laminar, mientras que los agricultores enfrentan severas limitaciones para sus campañas agrícolas. Es momento de priorizar la construcción de represas, reservorios y canales de riego moderno”, expresó.
En ese contexto, Carrasco destacó la importancia de proyectos emblemáticos como la represa de Chonta, en Cajamarca, y la de Guanábano, en Tumbes, dos regiones gravemente afectadas. Estas obras permitirían almacenar agua durante la temporada de lluvias para garantizar su disponibilidad en épocas secas. “Este tipo de obras debe ser una prioridad nacional”, puntualizó.
“Debería haber consenso para sacar adelante las represas de Chonta y Guanábano, porque necesitamos aprovechar el agua durante la temporada de lluvias. Nos falta mucho por hacer en infraestructura de riego. Hoy el agua se va al mar, y cuando llega la escasez, la población y la agricultura sufren las consecuencias”, concluyó.
