Los delegados de los gobiernos volvieron a mostrar unidad en resguardo de la seguridad alimentaria mundial y en defensa de los intereses comunes, junto al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), como lo hicieron en 2021, en la Cumbre de Sistemas Alimentarios de ONU, y en 2022, en la COP27 de Egipto.
En cualquier escenario futuro, la región está destinada a jugar un rol estratégico en la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental y, desde el punto de vista ambiental, la magnitud y la diversidad de los recursos naturales convierten al continente americano en un actor decisivo para lograr modos de producción y consumo neutrales en carbono, conservar la biodiversidad y sostener los ciclos del agua y del oxígeno en todo el planeta.

La anterior, la conclusión de varios ministros y altos funcionarios del sector agrario de las Américas, ente ellos Víctor Hugo Parra, viceministro de Políticas y Supervisión del Desarrollo Agrario de Perú, que se unieron en uno de los salones principales de la COP28, en Dubái, donde ratificaron así su compromiso con la agenda global de mitigación y adaptación al cambio climático.
El evento fue organizado por el IICA y marcó la fuerte presencia del agro regional en la COP28, donde más de 70 000 líderes mundiales, entre funcionarios, representantes de compañías privadas, movimientos sociales y jóvenes de todo el mundo avanzaron con los objetivos de lucha contra el cambio climático fijados en 2015 a través del Acuerdo de París.
En la reunión participaron, entre otros, representantes del sector agrario de los gobiernos de Honduras, México, Dominica, Brasil, Ecuador, Perú, así como Rattan Lal, Premio Mundial de la Alimentación 2020, Marcelo Torres, presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) y Manuel Otero, director general del IICA.
Durante la reunión, el científico Rattan Lal, profesor de Ciencias del Suelo y director del Lal Carbon Center de la Universidad Estatal de Ohio, explicó cómo la agricultura puede mitigar emisiones de gases de efecto invernadero y al mismo tiempo secuestrar carbono.

Según Lal, la agricultura puede trazarse el objetivo de ser carbono neutral y de tener un balance negativo de gases de efecto invernadero que contribuya a la mitigación del cambio climático.
“La agricultura –aseguró- tiene un futuro brillante: ocurrirán más cambios entre 2020 y 2050 que en los últimos 12.000 años”.
Por su parte, Manuel Otero, director del IICA, explicó que los países de la región vienen trabajando con el apoyo de la entidad en foros de discusión y negociación para presentar la perspectiva regional, coordinar posiciones y potenciar recursos en función de los intereses comunes, en la medida que son conscientes de su responsabilidad con la seguridad alimentaria global y los desafíos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París.
“El IICA se suma a todas las iniciativas para promover la transformación de la agricultura, que debe ser vista como parte de la solución al cambio climático, con los agricultores como actores centrales de los cambios”, sostuvo Otero.
