La Dirección Regional de Agricultura San Martín, en coordinación con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de San Martín, desarrollan una tecnología ecológica para combatir al gusano cogollero, principal plaga que ataca al cultivo de maíz, deteriorando severamente el crecimiento y disminuyendo su producción.
“Este procedimiento consiste en combinar el control etológico y biológico, generando la captura del insecto adulto con los nematodos entomopatógenos (organismos microscópicos en forma de gusanos pequeños, que juegan un papel importante en el control de insectos plagas de este cultivo), parasitoides (moscas o avispas) y predadores”, explicó el director regional de Agricultura, Neil Marina Trigoso.

El funcionario indicó que la colaboración interinstitucional tiene la finalidad de producir alimentos saludables y mejorar el nivel de competitividad de los productores en todas las etapas del proceso, en el marco de la revolución productiva impulsada por la actual gestión del gobierno regional.
Asimismo, dijo que a nivel de laboratorio, se han seleccionado las cepas de nematodos entomopatógenos como controladores biológicos, prolíferos en su reproducción con un rango de multiplicación de 150 000 a 300 000 juveniles/hospedante, siendo suficiente solo uno o dos organismos microscópicos en forma de gusano para eliminar a una larva de cogollero, identificando también una micro avispa Trichogramma pretiousum (insecto benéfico), que parasita huevos de varios bichos que pueden llegar a ser plagas del cultivo de maíz.
Por su parte, el coordinador del Proyecto Regional Maíz, Boris Gallegos Mendoza, reveló que – a nivel de prueba inicial de eficiencia – los investigadores de la Universidad Nacional de San Martín con el apoyo técnico de la DRA, en una parcela de maíz ubicada en el sector Aucaloma, provincia de Lamas, liberaron dos aplicaciones de controladores neutrales de nematodos entomopatógenos y Trichogramma pretiosum, Podisus nigrispinos y Chrysoperia carnea.
Tras la liberación de los controladores y permitiendo la presencia y actividad de otros interventores biológicos nativos, se observó preliminarmente un alto porcentaje de control de plagas en la etapa vegetativa del cultivo, demostrando que esta tecnología es una estrategia viable y sostenible que, en un futuro cercano, que permitiría minimizar el uso de plaguicidas, apuntó Gallegos Mendoza.
