La ONG Cool Earth y la Central Asháninka del Río Ene (CARE) colaboran en el programa Paamari, centrado en el desarrollo sostenible de las comunidades asháninkas. Este enfoque cultural busca fortalecer la capacidad de estas comunidades para enfrentar la crisis climática, marcada por un aumento preocupante de incendios forestales que amenazan la subsistencia de miles de familias.
Según Alix Silva, gerente de programas de Cool Earth, la crisis climática, con eventos como incendios, sequías y escasez de lluvias, está causando graves daños en la selva central. Los más afectados son los pueblos indígenas y comunidades nativas, cuyas vidas están estrechamente vinculadas a los bosques tropicales y sus recursos.
«Hoy, los pueblos indígenas enfrentamos un cambio drástico en nuestra forma de vivir debido al cambio climático. Observamos el aumento de incendios forestales en nuestras comunidades, afectando a nuestros hermanos asháninka: sus cultivos de yuca, plátano, cacao y café; sus plantas medicinales; y los animales que aún habitan en el bosque», menciona Ángel Pedro Valerio, presidente de la CARE.
Frente a este contexto, la iniciativa Paamari busca brindar herramientas y recursos para la prevención, mitigación y control de los incendios forestales que se presentan cada vez en mayor número y tienen un impacto cada día más grave en las comunidades nativas y en nuestra Amazonía.
Para ello, la creación y capacitación de 19 Comités de Vigilancia Forestal Comunitario conformados por 133 miembros de las comunidades Ashaninka que habitan la cuenca del río Ene es parte clave de la respuesta para hacer frente a los incendios forestales.

Comités de Vigilancia Forestal Comunitario
Los Comités de Vigilancia Forestal Comunitario, también conocidos como «Combatientes Forestales», desempeñan un papel vital en la prevención y control de incendios forestales en la Selva Central, beneficiando directamente a más de 5000 familias asháninka y protegiendo más de 242 000 hectáreas de bosque tropical en el departamento de Junín.
El proyecto Paamari viene combinando el profundo conocimiento del territorio de las y los asháninka con tecnologías esenciales, como imágenes satelitales, GPS, radios intercomunicadores y drones. Todo esto con la finalidad de garantizar la eficiencia en la labor preventiva y de reacción frente a los incendios.
El respaldo y trabajo de la mano de las comunidades es fundamental para la preservación de los ecosistemas y para contribuir a mitigar los impactos negativos de la crisis climática en la vida de los pueblos indígenas. Generar alertas sobre incendios en sus territorios reducirá la vulnerabilidad de estas comunidades frente a estos desastres, contribuye a decisiones estatales basadas en información y, además, a la protección del medio ambiente.
