El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) publicó el pronóstico de riesgo agroclimático para el cultivo de café correspondiente al trimestre agosto–octubre de 2025. Según el informe, las condiciones climáticas en las principales zonas cafetaleras del país permitirán un adecuado desarrollo del cultivo, contribuyendo a la planificación y toma de decisiones de los productores.
En la selva norte, las temperaturas y lluvias previstas facilitarán tanto la finalización de la cosecha en zonas altas como el inicio de la siguiente campaña en áreas bajas, con un bajo riesgo de problemas. Sin embargo, en la selva central y sur, aunque se anticipan condiciones positivas para la floración y el crecimiento de los frutos, existe un riesgo de bajo a medio debido a que lluvias podrían afectar la calidad de los granos en cosecha.
Asimismo, el calor persistente podría favorecer la proliferación de plagas y enfermedades como la roya y la broca, y generar estrés en los cafetos, afectando su producción
Selva norte
En las provincias cafetaleras de Jaén y San Ignacio, región Cajamarca, se prevé para el trimestre agosto a octubre 2025, temperaturas máximas entre normales a superiores a lo normal, mientras que las temperaturas mínimas fluctuarían en un rango normal, pudiendo en el caso de las precipitaciones oscilar entre normales a superiores a lo normal.
Esta perspectiva climática promovería la culminación de la maduración de los granos de café y sus cosechas en zonas altas (altitud superior a 1600 msnm), mientras que en las zonas bajas y medias serían favorables para el inicio de la campaña cafetalera 2025-2026, contribuyendo al desarrollo de yemas vegetativas y su posterior inducción para la formación de yemas florales; por lo que se estima un nivel de riesgo agroclimático bajo para el trimestre
De acuerdo con el pronóstico, para el período de agosto a octubre, se estima un nivel de riesgo agroclimático de bajo a medio para las zonas cafetaleras de San Martín, debido a que se prevé precipitaciones dentro del rango normal a superior, junto con condiciones térmicas diurno normal en agosto y superiores en septiembre y octubre.
Estas condiciones climáticas tendrían impactos diferenciados: por un lado, las lluvias favorecerían el inicio de la floración y fructificación en las zonas de baja altitud. Por otro lado, en las zonas altas, donde aún las cosechas siguen en curso, las lluvias previstas podrían dificultar las labores de recolección y secado de los granos, además de incrementar el riesgo de pérdida de calidad. No obstante, la persistencia de condiciones cálidas en septiembre y octubre podría incrementar la incidencia de enfermedades y plagas.
Selva central
Para agosto, el escenario de lluvias estaría superiores a lo normal, junto con temperaturas normales en las regiones de Huánuco, Pasco y Junín, lo que sería favorable para las etapas de hinchazón de yemas, botón floral y floración del café, tanto en las zonas de baja y alta producción. No obstante, si las lluvias fuesen excesivas, podrían causar la caída prematura de las flores, lo que elevaría el riesgo agroclimático de bajo a medio.
En septiembre y octubre, se proyectan lluvias de normales a superiores, junto con temperaturas diurnas cálidas y nocturnas que varían entre normales y cálidas que serían favorables para el crecimiento de los frutos que estaría cuajando, pero también propiciaría entornos favorables para la proliferación de plagas y enfermedades como la roya y la broca del café. Por ello, el nivel de riesgo agroclimático para estos meses también se considera de bajo a medio. Además, no se descarta que las condiciones cálidas continuas en días sin lluvia puedan generar estrés hídrico y térmico en el cafeto, afectando negativamente el proceso de cuajado.
Selva sur
En las zonas cafetaleras de Quebrada Yanatile (Cusco), se esperan lluvias dentro del rango normal en el próximo trimestre. Las temperaturas fluctuarían entre cálidas y normales, generando ambientes favorables para el desarrollo reproductivo de los cafetales. Por otro lado, en Tambopata (Puno), las condiciones ambientales previstas favorecerán la etapa de poscosecha hasta fines de septiembre.
A partir de octubre, se iniciará el proceso de floración y cuajado. Sin embargo, la combinación de temperaturas cálidas persistentes y la posible escasez de lluvias podrían generar estrés hídrico y ocasionar abortos florales y alteraciones en su metabolismo, además de incrementar la demanda de agua. Por ello, se estima un nivel de riesgo agroclimático de bajo a medio.
