Los pequeños productores del caserío de Pucará, distrito de Pamparomás, región Áncash, buscan convertirse en semilleristas de papas nativas y obtener la certificación del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa).
Para ello, los agricultores, junto al Servicio para el Desarrollo Integral Rural (Sedir), realizan distintos trabajos en los tres campos donde se sembraron 165 accesiones (variedades) de papas nativas en la zona de Cashapachán, a más 4,000 metros de altura sobre el nivel del mar.
“Buscamos que los productores se conviertan en semilleristas para tener sus propios productos. La siembra que iniciamos el año pasado (noviembre 2021) nos permitirá conocer qué tipo de papas se adaptan a la zona, las de mejor calidad y las más rentables para su comercialización”, refiere el responsable de Operaciones de Sedir – Sierra, Liberato Torre Albino.
Los resultados facilitarán el trabajo de las familias y evitará que pierdan tiempo y dinero con la siembra de papas que no les brindarán la producción que esperan.

Las diferentes variedades de papas fueron codificadas y sembradas en distintos surcos con la finalidad de facilitar su diferenciación. Ya se ha realizado el trabajo de deshierbo, los dos aporques (tapar las papas y raíces para evitar su deterioro) y actualmente se encuentra en la etapa de floración. Los campos muestran flores de diferentes colores que evidencian la variedad de las papas.
“Siempre necesitamos conocer más sobre la siembra y por eso requerimos de capacitaciones. Aquí participan varias familias”, menciona el productor Valentín Menacho Murga.
El colorido de las hojas y flores de las papas son señales de que los productores han realizado un buen trabajo y la cosecha, de mayo, será buena. Pucará es uno de los más de 20 caseríos de la subcuenca del Río Loco. Pueblos prácticamente inhóspitos con paisajes de ensueño, pero esa belleza natural contrasta con la pobreza con la que viven las familias, quienes practican la agricultura de subsistencia.
