El crecimiento del sector agrícola peruano continúa generando oportunidades para productores e inversionistas. Sin embargo, que un cultivo tenga alta demanda o buenos precios no significa necesariamente que represente una inversión rentable. Para Diego Rodríguez, especialista en gestión agrícola, uno de los principales errores es tomar decisiones basándose únicamente en el precio del producto, sin analizar las variables productivas, financieras, climáticas y comerciales que determinarán el resultado de la campaña.
“En agricultura no basta con identificar qué producto está teniendo buenos precios. Antes de sembrar hay que conocer cuánto costará producir, qué condiciones requiere el cultivo, a qué mercado se dirigirá y qué riesgos pueden presentarse. Una buena decisión agrícola comienza mucho antes de entrar al campo”, explica Rodríguez.
En ese contexto, el especialista identifica cinco factores que deberían evaluarse antes de iniciar una campaña agrícola:
- Analizar la demanda antes de decidir qué sembrar
Un precio elevado hoy no garantiza la misma rentabilidad al momento de la cosecha. Es necesario analizar la demanda nacional e internacional, las tendencias del mercado, la competencia y las ventanas comerciales.
También debe considerarse el riesgo de sobreoferta. “Si muchos productores apuestan por el mismo cultivo porque hoy tiene un buen precio, cuando esa producción llegue al mercado el escenario puede ser completamente diferente”, señala Rodríguez.
- Calcular el costo real de la campaña
La inversión debe considerar desde la preparación del terreno, semillas o plantones y sistemas de riego hasta fertilización, mano de obra, control fitosanitario, cosecha y transporte.
Rodríguez recomienda, además, proyectar escenarios adversos, como una caída del precio, incrementos de costos o menores rendimientos. Esto permite determinar si la campaña seguirá siendo rentable ante posibles contingencias.
- Evaluar las condiciones del cultivo y la disponibilidad de agua
El suelo, la temperatura, la humedad y, especialmente, la disponibilidad y calidad del agua pueden determinar la productividad de un cultivo y sus costos.
“Una oportunidad puede ser atractiva comercialmente, pero si el territorio no ofrece las condiciones adecuadas para desarrollar el cultivo, el riesgo de la inversión aumenta considerablemente”, sostiene.
- Incorporar el fenómeno El Niño y los riesgos climáticos en la planificación
Los cambios de temperatura y precipitaciones pueden modificar las necesidades de riego, favorecer la aparición de plagas y afectar diferentes etapas de la producción. Por ello, los riesgos climáticos deben analizarse desde la planificación y no cuando el problema ya está presente.
“El Fenómeno El Niño tiene que formar parte de la planificación. Hay que conocer qué tan vulnerable es el cultivo y qué capacidad existe para responder ante una contingencia”, explica Rodríguez.
- Evaluar el mercado de destino y las oportunidades de exportación
Además de conocer la demanda, es importante identificar a qué mercados podrá dirigirse la producción y qué condiciones comerciales y logísticas serán necesarias para llegar a ellos de manera competitiva.
Para Rodríguez, la pitahaya es un ejemplo del potencial que puede generar el acceso a nuevos destinos.
“En el caso de la pitahaya vemos una oportunidad muy importante con la apertura del mercado americano, que estimamos podría darse hacia 2027 o 2028. Sería un hito importante para el Perú y podría generar una demanda relevante para nuestra producción. Para nosotros, particularmente, la variedad American Beauty tiene un enorme potencial”, señala.
Diego Rodríguez, destaca que una eventual apertura también podría impactar en la logística del producto. Actualmente, uno de los principales desafíos son los costos asociados al transporte aéreo.
“Con el acceso a un mercado como Estados Unidos y trabajando en una mejor trazabilidad y mayor vida útil de la fruta, se abre la posibilidad de desarrollar alternativas de transporte marítimo. Eso podría cambiar significativamente la estructura de costos y las posibilidades comerciales del producto”, agrega Rodríguez.
Para el experto, este caso demuestra que una campaña agrícola debe comenzar con una visión clara del mercado. Analizar la demanda, los costos, las condiciones productivas, los riesgos climáticos y el destino comercial permite tomar decisiones con más información y reducir los riesgos de la inversión.
“La agricultura tiene oportunidades importantes, pero una buena oportunidad comercial no necesariamente se convierte en una buena inversión. La diferencia está en planificar, conocer los riesgos y estructurar la producción de acuerdo con el mercado al que queremos llegar”, concluye Rodríguez.
