El agro peruano enfrenta un escenario climático cada vez más desafiante. Ante la Alerta de El Niño Costero, que la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene vigente, Percy Pérez, gerente general de Frutos Rojos del Perú – Fundo Vermelho y especialista en agricultura especializada, plantea la necesidad de avanzar hacia modelos productivos capaces de anticiparse a las condiciones climáticas y reducir los riesgos para el sector agrícola.
“Hoy no basta con preguntarnos qué cultivo puede tener mayor demanda o rentabilidad. También debemos analizar cómo responderá frente a determinadas temperaturas, qué disponibilidad de agua requiere y qué variedades pueden adaptarse mejor a cada zona. La agricultura necesita cada vez más planificación y menos improvisación”, explica Pérez.
Adaptarse para reducir riesgos
Frente a una mayor variabilidad climática, factores como la selección de variedades, las características del suelo y las condiciones de cada territorio adquieren mayor relevancia. Evaluar previamente estos elementos permite reducir riesgos y utilizar los recursos de manera más eficiente.
Esta planificación resulta especialmente importante para cultivos que todavía se encuentran en etapas iniciales de desarrollo comercial en el Perú, como la frambuesa y la zarzamora, donde la investigación y evaluación en campo permiten identificar las variedades con mejores condiciones de adaptación.

El uso eficiente del agua será clave
La disponibilidad del recurso hídrico representa otro de los grandes desafíos para el agro. Ante escenarios climáticos más variables, optimizar su uso será cada vez más importante para mantener la productividad y sostenibilidad de los proyectos agrícolas.
Con más de 20 años de experiencia en el sector, Pérez considera que la agricultura debe pasar de reaccionar ante las condiciones climáticas a anticiparse mediante información, tecnología y planificación.
“La eficiencia agrícola no debería medirse únicamente por cuánto producimos, sino también por cómo utilizamos recursos como el agua. La tecnología y el conocimiento técnico permiten tomar mejores decisiones y prepararnos frente a escenarios que pueden afectar los cultivos”, sostiene.
En este contexto, la adaptación climática y el manejo eficiente de los recursos serán factores determinantes para mantener la competitividad alcanzada por el agro peruano.
“El reto es construir una agricultura más especializada, eficiente y preparada para enfrentar escenarios climáticos cada vez más cambiantes”, concluye Pérez.
