Piura. La fábrica piloto de bioinsumos de la Cooperativa Agraria de Usuarios Río y Valle produjo 14 400 litros de Superbiol, 20 toneladas de biochar inoculado con microorganismos y 40 toneladas de compost mejorado. Con estos insumos se implementaron 14 parcelas de investigación para validar paquetes sostenibles orientados a la regeneración de suelos bananeros.
Lo que comenzó como una iniciativa de los productores para elaborar sus propios bioinsumos empieza a mostrar resultados en campo. En su primera etapa, la fábrica permitió atender 9 hectáreas de banano orgánico y beneficiar a 14 productores, mediante la elaboración y aplicación de insumos naturales destinados a mejorar las condiciones del suelo y fortalecer las plantas.
La planta produce tres bioinsumos que se complementan entre sí: Superbiol, compost mejorado y biochar inoculado con microorganismos, utilizados en las parcelas como parte de una estrategia de manejo sostenible.
La iniciativa forma parte del proyecto “Fortalecimiento de la Cadena de Banano Orgánico para Generar Valor Agregado en sus Productos y Procesos”, ejecutado por Cedepas Norte e impulsado por el Programa SeCompetitivo, con el apoyo de Suiza a través de su Cooperación Económica y facilitado por Helvetas Perú.
El proyecto busca fortalecer las capacidades de los pequeños productores para desarrollar alternativas que contribuyan a mejorar la salud de los suelos, la productividad y la resiliencia del cultivo, en un contexto marcado por desafíos sanitarios como el Fusarium Raza 4 Tropical (Foc R4T).
“Los bioinsumos forman parte de un manejo integral que busca fortalecer las condiciones del suelo y favorecer plantas más resilientes, como una medida complementaria a la bioseguridad y las buenas prácticas agrícolas”, señaló Karlhos Quinde Rodríguez, gerente de Proyectos de Cedepas Norte.
Uno de los cambios identificados por los productores está relacionado con el manejo de la fertilización. Lorenzo Fiestas Navarro, responsable del área técnica de la Cooperativa Agraria de Usuarios Río y Valle, explicó que anteriormente esta labor se realizaba cada dos o tres meses. Con la incorporación del compost, ahora se efectúan dos o tres aplicaciones al año, lo que permite reducir una aplicación y, con ello, los costos de producción.
“En muchos sectores donde no se aplicó este paquete, esa parcela desapareció, acabando con toda la plantación. Sin embargo, donde estamos aplicando, todavía estamos produciendo banano orgánico”, relató Fiestas Navarro, al referirse a los resultados observados en las parcelas donde se viene aplicando esta estrategia.
