Durante el 2026, con la asistencia de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), las familias cafetaleras del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) producirán 1 164 092 kilogramos de compost a partir de la pulpa del café. Este abono natural contribuye a mejorar la fertilidad de las parcelas, reducir el uso de fertilizantes químicos y promover una agricultura sostenible, además de generar alternativas económicas lícitas para familias en situación de vulnerabilidad frente al narcotráfico.
Para alcanzar esta meta, Devida brinda asistencia técnica a los productores y fomenta la aplicación de prácticas de economía circular. Asimismo, entregó calaminas para la construcción de composteras, infraestructura que permite proteger el proceso de descomposición y obtener un abono orgánico de mayor calidad.

Una de las beneficiarias es Maximina Medina de Castro, productora del distrito de Samugari (Ayacucho), quien modificó la manera de gestionar los residuos generados por su cultivo. “Antes botaba la cáscara del café porque pensaba que no servía para nada. Hoy preparo mi propio compost y veo cómo mis plantas crecen más fuertes y producen un café de mejor calidad”, comentó.
La intervención de Devida comprende 2994 hectáreas de café, de las cuales 2705 se encuentran en producción y 289 en crecimiento. Con esta estrategia, la pulpa del café deja de ser un residuo y se convierte en un recurso que aporta nutrientes al suelo, mejora las condiciones productivas y genera valor para las familias cafetaleras del Vraem.
