Desde los campos de Ica nace una fruta de alta demanda: la mandarina. Según datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, durante 2025 la región concentró el 28 % de la producción nacional de mandarina, posicionándose como la segunda productora del país, después de Lima (54 %). El cultivo se desarrolla en toda la región, con una mayor concentración en las provincias de Chincha, Ica y Pisco.
El liderazgo de Ica en la producción de mandarina también se refleja en el comercio exterior. Durante 2025, la región concentró el 39 % de las exportaciones peruanas de este fruto, ubicándose solo detrás de Lima (57 %) y consolidándose como un importante centro exportador de mandarinas, tangerinas y satsumas.
Los principales mercados de destino fueron Estados Unidos, Reino Unido y Canadá. De acuerdo con PromPerú, ese mismo año el Perú exportó más de 27 000 toneladas de mandarina, valorizadas en más de $28 millones, un volumen 64 % superior al registrado en 2024.
“El desempeño de la mandarina refleja el papel estratégico que tiene Ica en la agricultura peruana y su capacidad para posicionarse en los mercados internacionales. Este dinamismo abre oportunidades para impulsar la inversión, mejorar la productividad y generar mayor valor agregado a lo largo de la cadena agroexportadora. Además, puede traducirse en más empleo y en un mayor desarrollo para las familias vinculadas al sector”, explicó Gabriela Espinar, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Entre los atributos más valorados por los compradores internacionales destaca la ausencia de pepitas, una característica que mejora la experiencia de consumo y aumenta el atractivo comercial de la fruta. A ello se suman su sabor dulce y refrescante, cualidades ideales para su consumo como fruta fresca y para la elaboración de jugos, postres y mermeladas.
Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda incluir cítricos, como la mandarina, en la dieta diaria. Estas frutas son ricas en vitamina C, fundamental para prevenir gripes y resfriados, y cuentan con propiedades antioxidantes que ayudan a combatir el envejecimiento celular. Como resultado, la demanda de este fruto continúa creciendo dentro y fuera del país, convirtiéndolo en un importante motor económico.
“El desempeño de la mandarina evidencia el esfuerzo de los productores y muestra cómo la agroexportación puede fortalecer el posicionamiento de la región en el comercio exterior. Cuando un cultivo logra consolidarse en los mercados internacionales, genera un efecto que va más allá del campo, pues dinamiza actividades vinculadas al transporte, el empaque, el almacenamiento y otros servicios asociados a la cadena productiva. Mantener este dinamismo requiere seguir impulsando inversiones que permitan a Ica ampliar sus oportunidades de desarrollo”, concluyó la economista de REDES.
