La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) instaló 131 módulos de vetiver (Chrysopogon zizanioides), planta perenne de la familia de las gramíneas, en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), con el objetivo de tratar las aguas residuales del proceso de poscosecha del café y reducir su impacto en el ambiente.
Esta intervención forma parte de la estrategia de desarrollo alternativo integral y sostenible que impulsa Devida en zonas cafetaleras. A través de asistencia técnica y capacitación directa, la entidad promueve prácticas que protegen los recursos naturales y fortalecen la producción lícita de las familias.
En el Vraem, Devida acompaña la cadena de valor del café en 2994 hectáreas en producción y crecimiento. En ese marco, impulsa módulos de poscosecha y soluciones naturales para el tratamiento de las llamadas aguas mieles, residuos que se generan durante el lavado del café.

El vetiver se ha convertido en una alternativa eficiente y de bajo costo. Este sistema permite mejorar hasta en 97 % la calidad del agua, reduce la carga orgánica y evita la contaminación de ríos y quebradas. Además, su biomasa puede aprovecharse como cobertura orgánica para mejorar el suelo.
“Antes, las aguas mieles iban directamente a la quebrada y generaban malos olores. Ahora, con el vetiver, veo que ya no contamina, no hay presencia de moscas y puedo trabajar más tranquilo”, señaló Mario Tejeda Samaniego, caficultor del valle Santa Cruz, en Río Tambo.
La instalación de estos biofiltros ofrece una solución accesible y replicable para las familias cafetaleras del Vraem. También reduce costos en el manejo de aguas residuales, evita el uso de insumos químicos y contribuye al cumplimiento de estándares ambientales. Con ello, Devida impulsa una producción responsable que ayuda a desvincular a más familias en situación de vulnerabilidad del narcotráfico.
